El combustible clave para el transporte y el agro mantiene una posición desfavorable frente a los mercados vecinos. La estabilidad de agosto no modificó esa brecha, mientras el avance de una reforma de biocombustibles en el Senado podría cambiar el escenario local.

Argentina mantuvo durante agosto una relativa estabilidad en los precios de los combustibles, pero esa calma no alcanzó para modificar su posición en el ránking de precios del mercado sudamericano, que ubnica las tarifas locales en el segundo escalón del podio.

El gasoil vendido en el país continúa entre los más costosos de la región y solo es superado en precio por el de Perú, según un relevamiento de Montamat y Asociados.

El gasoil aumentó 23% en Argentina desde el 28 de febrero de 2026, mientras que en Brasil la suba fue de apenas 4%.

La situación adquiere una relevancia particular por el peso que tiene el combustible en actividades como el transporte de cargas, la logística y el agro.

En un escenario de competencia regional, una diferencia sostenida en el precio del gasoil puede trasladarse a toda la cadena de costos y afectar la posición relativa de los productores argentinos.

Una comparación publicada por el relevamiento, basada en valores expresados en dólares por litro, ubica al gasoil argentino alrededor de US$1,55 por litro.

En ese informe, Perú aparece por encima, con aproximadamente US$1,80, mientras que Uruguay ronda US$1,46; Paraguay, US$1,37; Chile, US$1,32; y Brasil, US$1,28.

Un año marcado por los aumentos del gasoil

El comportamiento de los surtidores estuvo condicionado por una combinación de variables locales e internacionales.

Durante julio de 2026, las naftas y el gasoil registraron incrementos promedio de entre 1% y 2,5%, impulsados principalmente por la evolución del tipo de cambio oficial y por la aplicación parcial de las actualizaciones pendientes de los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono.

En agosto de 2026, en cambio, el mercado mostró mayor estabilidad. Incluso se registraron bajas puntuales de entre 1% y 1,5% en la nafta súper de determinadas estaciones de servicio y zonas del país. La menor demanda interna y la decisión del Gobierno de administrar los aumentos impositivos contribuyeron a moderar los movimientos.

El aumento del gasoil y las naftas de Argentina en 2026

El recorrido acumulado desde comienzos de año, sin embargo, es significativo. En las estaciones de YPF de la Ciudad de Buenos Aires, la nafta súper pasó de $1.566 por litro en enero a $2.045 en agosto, una suba del 30,6%.

La premium aumentó de $1.780 a $2.258, mientras que el gasoil común avanzó de $1.601 a $2.116, equivalente a un incremento del 32,2%. En el caso del Euro, el valor pasó de $1.809 a $2.342, con una variación cercana al 29,5%.

La política comercial de YPF también contribuyó a explicar la menor volatilidad reciente. La compañía utiliza un esquema de precios con un buffer destinado a amortiguar las variaciones del crudo y del tipo de cambio, evitando trasladar de manera inmediata cada movimiento internacional al consumidor.

La brecha con Brasil

El diferencial regional se vuelve todavía más visible al observar la evolución desde el inicio de la guerra en el Golfo.

De acuerdo con Economía y Energía, el gasoil aumentó 23% en Argentina desde el 28 de febrero de 2026, mientras que en Brasil la suba fue de apenas 4%.

Para el agro, esa diferencia tiene un impacto que excede el costo directo del combustible. El gasoil interviene en prácticamente todas las etapas del ciclo productivo, desde las labores de siembra y cosecha hasta el transporte de los granos hacia centros de acopio, industrias y puertos.

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El gasoil vendido en el país continúa entre los más costosos de la región y se ubica en el segundo lugar del ranking, solamente detrás de Perú.

El comportamiento del petróleo internacional agregó presión sobre el mercado. E

l Brent, una de las referencias relevantes para la formación de precios, cerró agosto cerca de los US$90 por barril, frente a los aproximadamente US$62 con los que comenzó el año.

Durante los primeros meses llegó a superar los US$120 y luego descendió hasta unos US$73 hacia fines de junio, antes de retomar una tendencia alcista durante julio y agosto, que en septiembre parece profundizarse.

De hecho, ya empieza a hablarse de una eventual escalada a aquel precio de marzo de 2026 si el conflicto sigue agudizándose.

Posible nuevo escenario para el biodiésel

En paralelo con la discusión sobre los precios, el Congreso avanza hacia una modificación del marco regulatorio para los biocombustibles.

Las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda del Senado emitieron dictamen y dejaron el proyecto en condiciones de ser tratado el 10 de septiembre de 2026.

La iniciativa propone elevar el corte obligatorio de biodiesel en el gasoil del 7,5% al 10% y llevar el de bioetanol en las naftas del 12% al 15% al cumplirse un año de la eventual sanción de la ley.

Para el bioetanol se mantendrían participaciones del 6% para el azúcar y 6% para el maíz, mientras que el 3% restante quedaría liberado al mercado.

El proyecto también fija límites de participación para las empresas elaboradoras, crea un mercado electrónico con subastas y establece un mecanismo de precios de referencia basado en la paridad de importación.

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