El endurecimiento de las medidas de Argentina frente a la actividad hidrocarburífera offshore en el archipiélago comienza a generar consecuencias sobre la cadena internacional de servicios.
El desarrollo de nuevos recursos hidrocarburíferos en torno a las islas Malvinas enfrenta una dificultad adicional vinculada con la disponibilidad de proveedores y servicios especializados.
Las principales compañías internacionales que abastecen a la industria petrolera ratificaron que no participarán del proyecto Sea Lion ni prestarán servicios relacionados con actividades hidrocarburíferas en el archipiélago.
SLB, Halliburton y Baker Hughes concentran buena parte del mercado mundial de tecnología, perforación, ingeniería y servicios asociados a la explotación de hidrocarburos, mientras que DLS Archer participa como contratista especializado en perforación y completación.
La definición de las empresas se produce mientras el Gobierno argentino profundiza las medidas destinadas a desalentar cualquier actividad petrolera que considere ilegítima dentro de la plataforma continental.
El nuevo escenario agrega presión sobre el proyecto impulsado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum en la cuenca Malvinas Norte, ubicado unos 220 kilómetros al norte de las islas.
El cerrojo sobre los proveedores
La postura de las grandes compañías de servicios petroleros comenzó a hacerse explícita luego de que el Poder Ejecutivo avanzara con el Decreto 868/2026.
La norma aceleró el mecanismo de aplicación de las sanciones contempladas en la Ley 26.659 contra empresas, contratistas y proveedores que intervengan sin autorización argentina en actividades hidrocarburíferas dentro de la plataforma continental.
El decreto establece un procedimiento sumario de diez días hábiles para resolver eventuales inhabilitaciones, que pueden extenderse entre 5 y 20 años, además de contemplar la caducidad de concesiones.
También incorpora una declaración jurada de cumplimiento soberano como requisito para acceder a permisos previstos en la Ley de Hidrocarburos.
Las restricciones también pueden impactar sobre compañías que busquen acceder a los beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), incluyendo distintos eslabones de las estructuras societarias involucradas.
Los cuatro actores clave que fijaron posición
En ese contexto, SLB, Halliburton, Baker Hughes y DLS Archer fijaron posición.
Halliburton Argentina sostuvo que “respeta la soberanía de la República Argentina” y reafirmó su “compromiso con la Argentina, su pueblo y el desarrollo responsable del sector energético del país”.
La compañía estadounidense también señaló que “no participa en el Proyecto Sea Lion ni en ninguna actividad relacionada de exploración o producción que se lleve a cabo en torno a las Islas Malvinas” y que sus operaciones se realizan “en pleno cumplimiento de las leyes y regulaciones de la República Argentina”.
Mediante un documento oficial de Baker Hughes Argentina S.R.L., la firma confirmó que «no participa ni participará en licitaciones de proyectos hidrocarburíferos en las Islas Malvinas ni en sus espacios marítimos e insulares circundantes», y citó el estricto cumplimiento del Decreto 868/2026.

DLS Archer, una de las principales operadoras de equipos de perforación de Vaca Muerta, dejó en claro que no tiene relación ni participación alguna en el proyecto Sea Lion ni en el desarrollo en las Islas Malvinas, asegurando así su enorme flujo de trabajo continuo con las operadoras.
También la multinacional de origen francés SLB (Schlumberger), fundamental en la provisión de tecnología, perforación y estimulación de pozos para las principales productoras de Vaca Muerta, aclaró que no participará de proyectos en las islas y reafirmó formalmente su «compromiso con el cumplimiento de las normas vigentes«.
Una pieza clave para Sea Lion en Malvinas
SLB, Halliburton y la estadounidense Baker Hughes concentran buena parte del mercado mundial de tecnología, perforación, ingeniería y servicios asociados a la explotación de hidrocarburos, mientras que la noruega DLS Archer participa como contratista especializado en perforación y completación.
El retiro explícito de estos proveedores representa una dificultad para cualquier operador que pretenda avanzar con un proyecto offshore de alta complejidad.
El acceso a equipos, tecnología y servicios especializados constituye una pieza crítica para llevar un descubrimiento desde la etapa de desarrollo hasta la producción comercial.

A esta lista se sumó la Tenaris, del Grupo Techint. “Operamos en Argentina desde hace más de 70 años, en los cuales no hemos suministrado productos o servicios para proyectos de producción de petróleo y gas en las Islas Malvinas”, aseguró a EconoJournal Andrea Previtali, presidente de la compañía.
La ejecutiva agregó que “la compañía no mantiene vínculos comerciales con los proyectos alcanzados por las medidas anunciadas recientemente por las autoridades argentinas”.
La principal fabricante global de tubos para la industria petrolera también participa en segmentos vinculados con servicios especiales, lo que vuelve relevante su posición frente al escenario abierto por el Gobierno argentino.
La aclaración de un empresario argentino
Mientras se endurecen las condiciones para los proveedores, otro empresario argentino quedó en el centro de la discusión por su vínculo con las islas.
Eduardo Elsztain explicó públicamente su participación del 2,5% en Falkland Islands Company (FIC), compañía con actividades inmobiliarias, comerciales, logísticas, agropecuarias y hoteleras.
El empresario había intentado adquirir la totalidad de la firma en 2017 a través de Dolphin Fund, pero la operación fue bloqueada por las autoridades británicas. Desde entonces conserva una participación minoritaria, que por el momento no tendría previsto vender.
La exposición de Elsztain volvió a cobrar relevancia tras los anuncios de endurecimiento de las sanciones y ante la proximidad del desarrollo de Sea Lion. Frente a las críticas que lo vinculaban con la palabra “traidor”, el canciller Pablo Quirno respondió: “Todo lo contrario a traidor…”.
Elsztain también defendió su posición y explicó: “Pensé que una causa así podía contagiar a cientos de empresarios y ciudadanos argentinos que me acompañarían en la oportunidad de transformar nuestra relación con las Islas a partir del desarrollo económico y social. Al contrario de la cultura liberal de la bolsa inglesa, la propuesta fue bloqueada y prohibida por las autoridades británicas”.







