Una iniciativa que avanza en el legislativo apunta a acelerar inversiones en embarcaciones nuevas y adaptar unidades existentes mediante un beneficio tributario. La propuesta combina reducción de emisiones, modernización naval y desarrollo de proveedores vinculados con la producción local de combustibles renovables.

El Senado brasileño dio un nuevo paso para promover el uso de biocombustibles en el transporte marítimo. La Comisión de Asuntos Económicos (CAE) aprobó el Proyecto de Ley 1.402/2026, que propone otorgar un régimen de depreciación acelerada a las embarcaciones nuevas y a aquellas que sean adaptadas para utilizar biodiésel, etanol o mezclas de estos combustibles.

La iniciativa busca intervenir sobre uno de los sectores más difíciles de descarbonizar.

El transporte marítimo concentra cerca del 80% del comercio mundial de mercancías y los grandes buques continúan dependiendo mayoritariamente del fuel oil, un combustible asociado a emisiones de dióxido de carbono, óxidos de azufre y material particulado.

Entre las metas planteadas aparece la entrega o adaptación de entre 30 y 80 embarcaciones y una reducción acumulada superior a las 250.000 toneladas de gases de efecto invernadero durante el período de aplicación.

En conjunto, el sector representa alrededor del 3% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El proyecto brasileño parte de una ventaja concreta de los biocombustibles: pueden incorporarse a embarcaciones existentes con modificaciones acotadas y utilizar buena parte de la infraestructura de abastecimiento disponible.

De esta manera, la transición no queda atada exclusivamente a la construcción de nuevos barcos o al despliegue de redes logísticas completamente diferentes.

Un beneficio tributario para impulsar inversiones

El PL 1.402/2026 fue presentado por el exsenador Fernando Farias (MDB-AL) y recibió dictamen favorable del senador Fernando Dueire (PSD-PE). La propuesta modifica la Ley 14.871, sancionada en 2024, que estableció un régimen de depreciación acelerada destinado a estimular la renovación de bienes de capital en Brasil.

La modificación incorpora al sector naval bajo determinadas condiciones ambientales.

Para las embarcaciones nuevas, el beneficio se calcularía sobre el valor de adquisición. En las unidades existentes que sean reconvertidas, la base estará determinada por el costo de la adaptación, que deberá ser acreditado según las reglas que establezca posteriormente el Poder Ejecutivo.

El mecanismo permite que las empresas contabilicen en un período más corto la pérdida de valor de determinados activos. En consecuencia, pueden reducir durante los primeros ejercicios la base imponible sobre la que se calculan determinados tributos y mejorar el resultado financiero de las inversiones.

El régimen tendría una vigencia de cinco años y su implementación sería supervisada por el Ministerio de Puertos y Aeropuertos. La cartera deberá divulgar, al menos trimestralmente, información sobre el avance del programa y el cumplimiento de sus objetivos.

Biocombustibles para renovar barcos y reducir emisiones

Entre las metas planteadas por la medida aparece la entrega o adaptación de entre 30 y 80 embarcaciones y una reducción acumulada superior a las 250.000 toneladas de gases de efecto invernadero durante el período de aplicación.

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El Senado brasileño dio un nuevo paso para promover el uso de biocombustibles en el transporte marítimo.

Para el senador Dueire, el incentivo puede actuar simultáneamente sobre la modernización de la flota, la reducción de emisiones y el fortalecimiento de la industria naval brasileña. El planteo también busca acelerar la incorporación de combustibles renovables sin esperar a que toda la flota sea reemplazada.

Oportunidad para la industria de Brasil

Al estimular la adaptación de barcos y la fabricación de nuevas unidades compatibles con biocombustibles, Brasil busca desarrollar capacidades tecnológicas dentro de su propio mercado.

La conexión con el sector agroindustrial aparece como otro de los posibles efectos del programa. La senadora Dra. Eudócia (PSDB-AL) destacó durante el tratamiento parlamentario el impacto que podría generar sobre el empleo y la actividad agrícola. «Estamos hablando de un proyecto de ley que genera empleo y renta, además de ofrecer oportunidades en el sector agrícola en todo el país», afirmó.

La iniciativa, por lo tanto, no se limita a una política de reducción de emisiones. Su diseño busca vincular la industria naval con una cadena de valor que comienza en la producción de materias primas agrícolas y continúa con la fabricación y distribución de biocombustibles.

El desafío será transformar el incentivo fiscal en inversiones concretas y sostenibles.

Para eso, además de la disponibilidad de combustibles, será necesario desarrollar capacidades técnicas para adaptar motores y sistemas de los buques, garantizar el abastecimiento y generar condiciones económicas que permitan competir con otras alternativas de descarbonización.

Tras la aprobación en la Comisión de Asuntos Económicos, el proyecto será analizado por la Comisión de Infraestructura del Senado, donde tendrá carácter terminativo. Si obtiene allí un dictamen favorable, podrá avanzar sin necesidad de ser tratado por el pleno.

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