La nueva etapa de la Hidrovía Paraná-Paraguay genera muchas expectativas para el futuro de la navegación comercial y las provincias del noreste empiezan a darle cada vez más lugar a las agendas de desarrollo portuario.
Con modificaciones legislativas y obras de infraestructura, Chaco, Entre Ríos, Corientes, Formosa y Misiones apuntan a capitalizar la nueva oportunidad que se abre en el transporte fluvial. La región espera que sus puertos dejen de ser terminales periféricas y pasen a formar parte de un sistema cohesivo de comercio exterior.
Entre Ríos es el distrito que encabeza esta tendencia con exportaciones que alcanzaron en 2025 un récord de alrededor de US$ 2.116 millones, después de haber crecido 27,7% en 2024. Además, este año se oficializó su inclusión a la Hidrovía mediante el dragado de los ríos Paraná Bravo y Paraná Guazú.
Se trata de un plan impulsado por el gobernador Rogelio Frigerio para fortalecer todo el sistema fluvial de la provincia. Otro de los ejes es la recuperación de infraestructura estratégica lo que dio paso a una obra clave en el Puerto Ibicuy: la recuperación y puesta en valor del Muelle Isla, cuyo progreso va según lo planeado.
Entre Ríos celebró su incorporación a la Hidrovía y busca adaptar su infraestructura para el crecimiento productivo proyectado.
Su ubicación convierte a esta terminal en un activo particularmente relevante dentro del sistema de la Hidrovía Paraná-Paraguay y en una pieza para ampliar la capacidad logística entrerriana.
En tanto, el Puerto Concepción del Uruguay atraviesa un momento de fuerte actividad exportadora y apunta a diversificar su matriz de cargas. En agosto ingresó el buque Beyond 2, que comenzó el traslado de unas 20.000 toneladas de troncos de pino y eucalipto con destino a Kandla, India.
De esta manera, la terminal alcanzó los 12 embarques internacionales de la mano de sector forestal que se complementa con una nueva línea de exportación vinculada a la harina de soja no modificada genéticamente.
Cabe recordar que en julio se concretó el primer embarque de 12.000 toneladas de subproductos No-GMO con destino a Dinamarca. Para agosto estaba previsto además un nuevo buque para embarcar alrededor de 16.000 toneladas de harina de soja hacia Europa.
En este marco, el puerto está evaluando más inversiones para mejorar su infraestructura, mientras la llegada de nuevos buques y la incorporación de cargas forestales y agroindustriales refuerzan su papel como salida exportadora para Entre Ríos.
Corrientes y Misiones buscan ganarse un lugar
En Corrientes, la discusión portuaria está directamente vinculada con el crecimiento de la industria forestal. El caso más evidente es Ituzaingó, donde la provincia construyó una terminal pensada como salida para la producción del nordeste correntino y vinculada al parque industrial local.
El puerto todavía no comenzó formalmente sus operaciones, pero la demanda ya está apareciendo. Según el director de Transporte Fluvial y Puertos de Corrientes, Adolfo Escobar Damus, la terminal tiene un compromiso proyectado de unos 2.500 contenedores mensuales para cuando quede operativa.

Parte importante de esa carga estaría vinculada con la producción forestal de Acon Timber, mientras que empresas del sur de Brasil y operadores agroexportadores de Paraguay ya manifestaron interés en conocer tarifas y servicios logísticos.
El desafío se vuelve todavía mayor frente al proyecto de una futura planta de celulosa en Ituzaingó. La diputada provincial Sofía Brambilla advirtió que la planta podría generar un movimiento de alrededor de 400 camiones diarios de productos forestales. La materia prima deberá llegar por tierra, pero la producción industrializada tendrá otra salida posible: el río.
Misiones tiene una situación diferente, ya que cuenta con el Puerto de Posadas, construido con fondos provinciales, habilitado y operativo, y en marzo de este año el gobernador Hugo Passalacqua dispuso el llamado a licitación para su concesión integral, con obras de modernización, ampliación, equipamiento y operación.
El problema es otro. La provincia considera insuficiente que exista un puerto si el tramo de río que debería conectarlo con el sistema troncal no está incluido en la Hidrovía.
Passalacqua reclamó formalmente que el nuevo esquema incorpore el Alto Paraná hasta Puerto Iguazú, incluyendo los puertos de Posadas y Santa Ana. El argumento provincial es que la mejora de la navegación permitiría reducir los costos del transporte terrestre y hacer más competitiva la producción misionera.
El reclamo volvió a aparecer durante 2026 en la agenda del Norte Grande y, junto con Corrientes, Misiones busca que se incorpore el tramo entre Confluencia y Posadas. El pedido tiene una relación directa con la expansión de la industria forestal y con la necesidad de generar una salida más eficiente para las cargas.
La integración regional genera expectativas
Ambas provincias apuestan a una mayor integración con la navegación desde Paraguay y Brasil, en las aguas compartidas del Alto Paraná. Por eso, participaron del reciente encuentro del Grupo Encarnación, donde Argentina propuso organizar una licitación y garantizar la seguridad de la navegación en todo ese tramo.
Además, reclamaron cambios que impulsen el cabotaje en el país, con modificaciones a la legislación vigente que permitan trasladar la producción desde sus provincias hacia los puertos de ultramar.
Chaco: el puerto Barranqueras como nodo de transición
Por su parte, el puerto de Barranqueras ya tiene una trayectoria consolidada y una conexión directa con el sistema fluvial. El desafío actual es recuperar escala y convertir esa infraestructura en un verdadero nodo multimodal para la región.
Durante 2025, la terminal chaqueña registró unas 86.000 toneladas de cargas y la administración provincial puso el foco en integrar transporte fluvial, ferroviario y carretero para reducir costos logísticos.

En mayo de 2026 se produjo, además, un paso relevante con la puesta en funcionamiento del Depósito Fiscal del puerto, presentado por el gobierno local como una infraestructura estratégica para el comercio exterior regional.
La terminal ya está moviendo producción. En abril, por ejemplo, despachó semillas de girasol hacia Reconquista y aceite vegetal, operaciones que muestran que Barranqueras puede funcionar no solamente como una salida hacia los grandes puertos del sur, sino también como un punto de distribución regional.
Formosa activa su agenda portuaria con el ingreso de mineral de hierro
El Puerto Nuevo de Formosa, sobre el río Paraguay, atraviesa una etapa de reactivación vinculada al desarrollo de nuevos flujos de carga. La terminal cuenta con un muelle de unos 363 metros y capacidad para operar contenedores, graneles y cargas generales.
El principal movimiento de 2026 fue la llegada de 6.000 toneladas de mineral de hierro desde Corumbá, Brasil, destinadas a las pruebas de producción de Fermosa Biosiderúrgica. El ingreso por la Hidrovía Paraná-Paraguay puso nuevamente al puerto formoseño en el centro de la estrategia logística provincial.
El proyecto siderúrgico podría generar un flujo sostenido de materias primas. La planta demandaría entre 240.000 y 260.000 toneladas anuales de mineral de hierro, además de unas 60.000 toneladas de piedra caliza, lo que abre una oportunidad para aumentar el movimiento de cargas por vía fluvial.
Mientras tanto, Puerto Pilcomayo y Colonia Cano mantienen principalmente su función de conexión fronteriza con Paraguay. El desafío para Formosa será transformar la llegada puntual de minerales en un flujo regular de cargas y aprovechar su ubicación sobre la Hidrovía para fortalecer su actividad portuaria.
En ese sentido, la provincia se sumó a la petición de Misiones para ser incluida oficialmente en la Vía Navegable Troncal.







