Un nuevo par en la Terminal Cuenca del Plata (TCP), del Puerto de Montevideo, reafirma las dificultades de la terminal y el gremio para mantener la actividad mientras negocian un nuevo convenio colectivo. Las quejas de exportadores y armadores paraguayos.
La medida, adoptada por el Sindicato TCP‑NELSURY, profundiza un clima de tensión que ya venía afectando la operativa y que ahora se traduce en un impacto directo sobre exportadores, importadores, navieras y operadores logísticos de toda la región.
La paralización comenzó a las 10:00 horas, acompañada por reuniones sectoriales y una Asamblea General calificada por el gremio como “grave y urgente”, con carácter resolutivo.
El sindicato sostiene que la empresa introdujo cambios operativos y organizativos sin respetar acuerdos previos, especialmente en materia de turnos y condiciones laborales.
La respuesta sindical fue inmediata: detención de actividades, instalación de una guardia gremial mínima y advertencia de que no existe horario confirmado para el retorno a la normalidad.
La guardia gremial permite mantener abiertos los Gates y sostener una operativa limitada en el muelle, pero la actividad se encuentra fuertemente restringida.
El comunicado oficial difundido por TCP confirma que la propuesta de convenio presentada por la empresa “quedó formulada en términos definitivos” tras sucesivas mejoras y que no existen posibilidades de introducir nuevas modificaciones.
Para un puerto comercial, cada hora de detención implica demoras en la atención de buques, reprogramaciones de itinerarios y costos adicionales para las navieras, que deben ajustar sus escalas en función de la disponibilidad operativa.
La incertidumbre sobre la duración del conflicto es uno de los factores que más preocupa a los actores del sector, que ya presentaron diversos informes sobre la cantidad de jornadas perdidas, el costo de cada paro y elevaron distintos pedidos a las autoridades para intervenir y resolver el conflicto.
El comunicado oficial difundido por TCP confirma que la propuesta de convenio presentada por la empresa “quedó formulada en términos definitivos” tras sucesivas mejoras y que no existen posibilidades de introducir nuevas modificaciones.
Por su parte, el gremio sostiene que la firma no accedió a sus principales pedidos, e insiste con las asambleas y medidas de fuerza, ahora con carácter «sorpresivo».
Malestar de exportadores y usuarios por el nuevo paro en el Puerto de Montevideo
La situación se produce en un momento de alta sensibilidad para la cadena logística regional. Montevideo es un punto neurálgico para el comercio exterior de Uruguay, pero también para cargas de Argentina, Brasil y Paraguay que utilizan la terminal como puerto de transbordo.

La detención de actividades genera un efecto dominó: buques que deben esperar fondeo, desvíos hacia otros puertos, congestión en zonas de fondeo y costos adicionales para exportadores que dependen de la puntualidad de los servicios marítimos.
Operadores logísticos señalan que la reiteración de paros en TCP ya afecta la competitividad del puerto frente a alternativas como Buenos Aires. En un mercado donde las navieras ajustan sus escalas en función de eficiencia y previsibilidad, cada interrupción erosiona la imagen de confiabilidad que Uruguay intenta proyectar en el mercado internacional.
En ese marco, incluso armadores de Paraguay señalaron su malestar por la pérdida de competitividad y los recurrentes paros en el Puerto de Montevideo, destacando que distintas líneas navieras trasladaron sus servicios a los puertos de Buenos Aires.
El conflicto también expone la complejidad de la relación entre el sindicato y la empresa. TCP, controlada mayoritariamente por Katoen Natie.
Incertidumbre de exportadores
La incertidumbre alcanza también a exportadores de productos perecederos y cargas sensibles, que dependen de ventanas de embarque estrictas.

Empresas de transporte terrestre reportaron demoras en el ingreso y salida de camiones, pese a la guardia gremial mínima, y advierten que una prolongación del conflicto podría obligar a reconfigurar rutas y estrategias de despacho.
En el plano político, el conflicto portuario se suma a un clima de tensión laboral más amplio en Uruguay, donde distintos sectores han planteado reclamos por condiciones de trabajo y negociación colectiva.






