La menor oferta de vuelos y el fuerte aumento de las tarifas aéreas volvieron a inclinar la balanza en favor del transporte terrestre en los trayectos de hasta 1.100 kilómetros. En algunos corredores, la diferencia de precios entre ambos medios llega a superar el 80%, según datos del sector.

La distancia entre las tarifas aéreas y los pasajes en micro volvió a convertirse en un factor determinante para los pasajeros argentinos, y en los últimos meses se sumó como un factor determinante la crisis de Flybondi .

En las rutas de hasta 1.100 kilómetros, el transporte terrestre empezó a recuperar viajeros que en los últimos años habían migrado hacia el avión, especialmente hacia las compañías de bajo costo.

En ese esscenario, La situación de la aerolínea contribuyó a profundizar esa tendencia. La aerolínea dejó de operar el 6 de agosto y atraviesa una situación que pone en duda su continuidad operativa, mientras sus competidoras incrementaron parcialmente la cantidad de vuelos.

A partir de los 1.100 kilómetros, el tiempo de viaje comienza a pesar más en la decisión y el pasajero habitual del avión no necesariamente vuelve al micro.

Sin embargo, el espacio que dejó la low cost no fue absorbido completamente por otras empresas aéreas y también comenzó a ser disputado por los ómnibus de larga distancia.

Menos oferta aérea y más presión sobre las tarifas

Flybondi no opera desde comienzos de agosto y tiene por delante el desafío de conservar su Certificado de Explotador de Servicios Aéreos (CESA), cuya vigencia finaliza el próximo 20 de septiembre de 2026.

Según las estadísticas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), julio fue hasta ahora el peor mes de la compañía. Durante ese período transportó apenas 13.639 pasajeros, 248.734 menos que en julio de 2025.

El retroceso de la low cost argentina se produjo en paralelo con una caída más general del mercado doméstico.

En julio, el tráfico aéreo de cabotaje registró 109.127 pasajeros menos que durante el mismo mes del año anterior, afectado también por la menor actividad de American Jet y otras compañías.

Aerolíneas Argentinas y JetSmart intentaron ocupar parte del espacio disponible. En julio y agosto, ambas incrementaron su programación doméstica respecto del mismo período de 2025: la primera lo hizo en un 8% y la segunda en un 6%.

Pero ese crecimiento está lejos de compensar la magnitud del retroceso de Flybondi.

La oferta de asientos y la cantidad de movimientos de la compañía de bajo costo se redujeron 96% interanual y su participación en el mercado de cabotaje pasó de alrededor del 15% en 2025 a menos del 1% en 2026.

Además de Flybondi, los precios

Con una oferta aérea más reducida y tarifas que aumentaron frente a los valores del transporte terrestre, los micros encontraron nuevamente una ventaja competitiva.

“Se ha ampliado bastante la brecha entre los precios del avión y del micro. Se ha vuelto a la lógica de que viajar en ómnibus es mucho más accesible que hacerlo en avión”, explicó a La Nación Gustavo Gaona, vocero de la Cámara Empresaria de Buses de Larga Distancia.

De acuerdo con datos de la entidad, actualmente un viaje en micro puede resultar hasta 81% más barato que uno en avión. La diferencia es especialmente significativa porque, durante un período anterior, la brecha había llegado a reducirse hasta apenas 15%.

Aerolíneas Argentinas, Flybondi, pasajes aéreos, promociones, descuentos, mercado aerocomercial, cabotaje, vuelos internacionales, Brasil, Patagonia, temporada baja,
Según las estadísticas de la ANAC, julio fue hasta ahora el peor mes de Flybondi. Durante ese período transportó apenas 13.639 pasajeros, 248.734 menos que en julio de 2025.

El fenómeno comenzó a observarse antes de la crisis de Flybondi.

Gaona indicó que la “pequeña migración” de pasajeros hacia el transporte terrestre se registra desde mediados de 2025, cuando las tarifas aéreas comenzaron a distanciarse de las de los ómnibus.

Los valores actuales permiten dimensionar esa diferencia. En Buenos Aires-Córdoba, un viaje aéreo de ida y vuelta para septiembre parte de unos $164.000 en Aerolíneas Argentinas y de $182.000 en JetSmart, en ambos casos bajo condiciones que incluyen carry on pero no equipaje en bodega. El mismo recorrido en micro puede conseguirse desde aproximadamente $70.000.

En Buenos Aires-Mendoza, los vuelos parten de unos $395.000 en Aerolíneas Argentinas y $391.000 en JetSmart, mientras que el ómnibus ofrece alternativas desde $100.000.

También se observa una brecha importante en Buenos Aires-Puerto Iguazú. Los pasajes aéreos de ida y vuelta parten de aproximadamente $351.000 en JetSmart y $364.000 en Aerolíneas Argentinas, frente a opciones terrestres desde $160.000.

Cómo influyen las distancias

El caso más extremo aparece en la conexión Buenos Aires-Bahía Blanca. Aerolíneas Argentinas ofrece pasajes desde unos $487.000, mientras que el micro tiene alternativas desde aproximadamente $97.000. La diferencia alcanza así el 81%. JetSmart, en tanto, no opera actualmente esa ruta.

Sin embargo, la ventaja tarifaria del transporte terrestre no genera el mismo efecto en todos los corredores. A partir de los 1.100 kilómetros, el tiempo de viaje comienza a pesar más en la decisión y el pasajero habitual del avión no necesariamente vuelve al micro.

Buenos Aires-Salta es un ejemplo. En las últimas semanas hubo jornadas en las que JetSmart agotó los asientos disponibles de lunes a viernes. En Aerolíneas Argentinas, los valores comenzaban en torno a $450.000 por tramo, mientras que el micro ofrecía pasajes desde $106.000, una diferencia cercana al 76%.

Pese a esa brecha, Gaona explicó que en las distancias largas el comportamiento es diferente. El precio por sí solo no alcanza para provocar un retorno masivo al ómnibus, porque el tiempo adicional de viaje tiene un peso mayor para quienes ya incorporaron el avión como medio habitual.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)