El mercado registró en julio de 2026 una contracción interanual del 6,4%. El resultado representa el retroceso más significativo de la secuencia negativa que se inició en febrero y vuelve a encender las alarmas en las estaciones de servicio.
La venta de combustibles en las estaciones de servicio registraron en julio de 2026 una nueva contracción y marcaron el sexto descenso interanual consecutivo.
De acuerdo con información de la Secretaría de Energía de la Nación, durante ese mes se comercializaron 1.368.722 m³, frente a los 1.462.232 m³ del mismo período de 2025.
La diferencia alcanzó los 93.510 m³ y representó una baja del 6,4%, según los datos difundidos por Surtidores. El resultado confirma que la recuperación que algunos operadores esperaban para la segunda mitad del año todavía no aparece en los volúmenes despachados.
Para los empresarios, el problema ya no pasa únicamente por la reducción de litros comercializados. Hernán Landgrebe, presidente de FECRA, advirtió sobre el impacto que la menor actividad tiene sobre la rentabilidad.
La secuencia negativa comenzó luego de un enero prácticamente sin variaciones. En ese primer mes del año, las ventas habían avanzado apenas 0,11%. A partir de febrero, en cambio, se acumularon resultados negativos: -1,67% en ese mes, -1,05% en marzo, -2,38% en abril y -0,20% en mayo, en lo que parecía una tendencia al equilibrio que no se confirmó, ya que junio volvió a golpear con una baja de 2,92%.
Combustibles: el acumulado del año también es negativo
La tendencia se refleja además en el balance de los primeros siete meses del año.
Entre enero y julio de 2026 se comercializaron 9,58 millones de m³, mientras que durante el mismo período del año pasado el mercado había alcanzado los 9,79 millones. Así, dejaron de venderse aproximadamente 204.000 m³ y la contracción acumulada llegó al 2,1%.
La comparación con años anteriores muestra una diferencia todavía mayor. Frente a los primeros siete meses de 2023, cuando se habían comercializado alrededor de 10,64 millones de m³, el volumen actual se ubica casi 10% por debajo.
El retroceso también alcanzó a las distintas variedades de combustibles. En gasoil, el G2 registró una disminución interanual del 7,04%, mientras que el G3 cayó 1,89%. Entre las naftas, la Súper tuvo el descenso más pronunciado, con 7,8%, y la Premium retrocedió 6,4%.
Impacto dispar entre las provincias, con bajas de hasta 22%
La evolución territorial mostró diferencias importantes. Tucumán encabezó las bajas con una caída del 22,41%, seguida por Jujuy, con 16,42%, y Salta, con 15,86%.
También presentaron retrocesos significativos Santa Cruz, con 14,49%; Misiones, con 13,84%; y La Rioja, con 13,73%. Mendoza, Corrientes y Río Negro también se ubicaron entre las jurisdicciones con resultados negativos.
En contraste, La Pampa incrementó sus ventas 0,68%, Neuquén lo hizo 0,49% y Santiago del Estero registró una mejora de 0,18%. Chaco prácticamente mantuvo sus niveles, con una baja marginal del 0,26%.
Por volumen, Buenos Aires continúa como el principal mercado provincial: comercializó 476.124 m³, aunque cayó 5,8% interanual, algo menos que el promedio general de la retracción.
Córdoba quedó segunda, con 157.212 m³ (-1,57%), y Santa Fe tercera, con 114.513 m³ (-1,6%). CABA, con 82.778 m³, tuvo una importante baja del 9,54%.

Entre las compañías, YPF mantuvo el primer lugar con 762.779 m³ vendidos en julio. Luego se ubicaron Shell, con 311.193 m³; AXION energy, con 166.111 m³; y Puma Energy, con 77.301 m³.
Preocupación en las estaciones de servicio
Para los empresarios, el problema ya no pasa únicamente por la reducción de litros comercializados. Hernán Landgrebe, presidente de FECRA, advirtió sobre el impacto que la menor actividad tiene sobre la rentabilidad. “Toda caída de ventas afecta el ingreso del negocio y es muy preocupante”, señaló Landgrebe a Surtidores.
El dirigente también puso el foco en la transformación de los medios de pago. El mayor uso de tarjetas, billeteras virtuales y aplicaciones de las petroleras genera comisiones que reducen el ingreso efectivo de las estaciones. “Esto baja notablemente los ingresos de nuestros negocios”, afirmó.
A esto se suma una estructura de costos con poco margen para absorber nuevas bajas. El componente laboral ocupa un lugar relevante, ya que la actividad necesita una dotación considerable para operar playas y tiendas.
Landgrebe remarcó que, pese al deterioro de la rentabilidad, las empresas mantuvieron sus plantillas e incluso incorporaron trabajadores para fortalecer la atención y profesionalizar áreas comerciales y administrativas.
El riesgo de que la menor rentabilidad frene inversiones
El escenario también genera interrogantes sobre el ritmo de inversión. El presidente de FECRA cuestionó iniciativas relacionadas con la renegociación de convenios colectivos en el marco de los cambios laborales promovidos por el Gobierno.
“Vemos con preocupación algunas iniciativas que incrementarían los costos laborales de manera inusitada y no llevarían a otra cosa que hacer insostenible el negocio”, advirtió.
Para el sector, una reducción persistente de los márgenes podría terminar postergando inversiones en infraestructura, equipamiento y mejoras operativas. “Las estaciones en nuestro país son referentes en infraestructura y atención, a nivel regional y mundial”, remarcó Landgrebe.






