El concurso preventivo de Tradelog, uno de los principales operadores del país, se suma a despidos y cierres en otras compañías de peso. El sector atraviesa uno de sus momentos más complicados y se encienden las alarmas en firmas como Andreani, Celsur y DHL, entre otras.
En ferias, congresos y encuentros vinculados al transporte y distribución de cargas, se repite una y otra vez que los márgenes de la logística “son acotados” y que los costos no dejan de presionar. Estos han sido los ejes de preocupación desde principios de 2025, y el mayor impacto se sintió en las pequeñas y medianas empresas.
Sin embargo, este fenómeno ya empieza a replicarse en grandes jugadores a nivel nacional. Y la preocupación crece.
Situaciones como el concurso preventivo de Tradelog, los despidos en Expreso Brío y el cierre de Express Beer reflejan un escenario que preocupa a toda la actividad.
Aunque Tradelog concentra la atención por su dimensión, no es el único caso.
El diagnóstico coincidente es que operar logística resulta cada vez más complejo. La combinación de una demanda más débil, costos operativos en alza y una competencia creciente obliga a trabajar con rentabilidades muy ajustadas. Cuando el volumen cae, sostener estructuras de gran escala se vuelve una tarea cuesta arriba.
El impacto de la crisis en Tradelog
El caso más representativo es el de Tradelog. La empresa, que llegó a ubicarse entre los principales operadores logísticos del país, solicitó la apertura de un concurso preventivo de acreedores luego de acumular 1.386 cheques rechazados por alrededor de $7.600 millones.
La medida busca reorganizar sus pasivos y evitar un colapso definitivo de la compañía.
Durante años, Tradelog prestó servicios para algunas de las principales empresas de consumo masivo e industria del país, entre ellas Nestlé, Mondelez, PepsiCo, Chandon, Salentein, Huawei, Minera Exar y PBB Polisur.
Su operación abarcaba transporte nacional, almacenamiento, distribución de última milla, comercio exterior y manejo de cargas especiales, respaldada por una flota de 1.551 camiones y semirremolques, además de 275 fleteros contratados y centros logísticos distribuidos en distintas provincias.
Sin embargo, el deterioro comenzó a acelerarse durante la segunda mitad de 2025.
La pérdida de clientes estratégicos, como Nestlé o la operación de Nissan en Jujuy y Ledesma, redujo de manera significativa el volumen de actividad. A eso se sumaron demoras en los cobros, problemas de liquidez y una estructura de costos que dejó de ser sostenible.

La propia empresa reconoció que el aumento del gasoil, que pasó de aproximadamente $1.025 a $2.200 por litro en menos de un año, coincidió con una caída de la facturación de entre el 30% y el 40%. La imposibilidad de cumplir con planes de pago ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), sumada a embargos sobre sus cuentas bancarias, terminó de agravar una situación financiera que ya era crítica.
Despidos y desvinculaciones en la logística
Aunque Tradelog concentra la atención por su dimensión, no es el único caso.
En las últimas semanas, Expreso Brío despidió a 60 trabajadores en Rosario y, según denunciaron sus empleados, ya acumula unas 200 desvinculaciones en distintas sucursales del país.
Los trabajadores también aseguran que existen atrasos en el pago de salarios, aguinaldos y otros conceptos, mientras la empresa redujo operaciones y cerró varias sedes en distintas provincias.
Según informa en su página web, la empresa cuenta con un plantel de 400 trabajadores, una red de 20 sucursales y una flota de 200 camiones y utilitarios.
Lleva más de 20 años ofreciendo un servicio integral de logística en Argentina, con cobertura en principales puntos comerciales y centros urbanos y conexión de polos industriales del país.
Otro caso que golpeó al sector fue el de Express Beer, operador logístico dedicado a la distribución de bebidas, que cesó sus operaciones y despidió a sus 220 trabajadores.
La empresa, que tercerizaba servicios para Cervecería y Maltería Quilmes desde hacía 25 años, quedó envuelta en un conflicto por el pago de salarios e indemnizaciones.
En este caso, la crisis también estuvo atravesada por la fuerte retracción del mercado al que prestaba servicios.
La industria cervecera sufrió una caída cercana al 35% en el consumo durante los últimos dos años, un escenario que redujo los volúmenes de distribución y elevó el peso de los costos fijos sobre toda la cadena logística.

Según consta en el Central de Deudores del Banco Central, Express Beer S.A. registraba, a mayo de 2026, deudas con tres entidades: American Express Argentina ($31,6 millones), YPF S.A. ($25,7 millones) y el Banco Galicia ($182.000).
Los tres casos muestran realidades diferentes, pero comparten un mismo denominador común: grandes estructuras diseñadas para operar altos volúmenes de carga enfrentan hoy un mercado mucho más chico. Cuando disminuyen los contratos o los clientes reestructuran sus operaciones, el impacto sobre empresas intensivas en flota, infraestructura, personal y financiamiento aparece casi de inmediato.
Más que episodios aislados, los casos de Tradelog, Expreso Brío y Express Beer funcionan como una señal de alerta para toda la actividad.
La caída de compañías que durante años ocuparon un lugar de referencia demuestra que el desafío ya no pasa únicamente por ganar nuevos clientes, sino por lograr sostener operaciones rentables en un contexto donde el margen para equivocarse es cada vez menor.






