Impulsadas por el salto de las ventas externas de crudo, las exportaciones energéticas alcanzaron un nuevo máximo histórico mensual. El desempeño de Vaca Muerta fue clave para que el sector superara a complejos tradicionales del campo en generación de divisas.

Las exportaciones de petróleo registraron en mayo de 2026 un crecimiento sin precedentes y se consolidaron como el principal producto de exportación de la Argentina.

De acuerdo con los últimos datos publicados por el Indec, las ventas externas de crudo alcanzaron los US$ 1.172 millones, una cifra que representa un incremento interanual del 322% respecto de los US$ 278 millones registrados en el mismo mes de 2025.

La balanza comercial energética registró un superávit récord de US$ 1.543 millones, consolidando una tendencia que se viene profundizando de la mano del crecimiento productivo de Vaca Muerta y del aumento de los saldos exportables.

El salto se produjo en un contexto marcado por el impacto que tuvo el conflicto en Medio Oriente sobre los mercados energéticos internacionales.

La suba de las cotizaciones internacionales durante buena parte del período impulsó los ingresos por exportaciones y permitió que el petróleo alcanzara un protagonismo inédito dentro de la canasta exportadora argentina.

La magnitud del crecimiento quedó reflejada en el ranking de exportaciones. En pleno período de liquidación de la cosecha gruesa, el petróleo se ubicó por encima de productos históricamente asociados al liderazgo exportador argentino, como el maíz, la harina y pellets de soja, los porotos de soja y el aceite de soja bruto.

Vaca Muerta impulsa otro récord para la balanza energética

El desempeño del crudo explicó gran parte de los resultados obtenidos por el sector energético durante mayo. Las exportaciones totales de energía alcanzaron los US$ 1.745 millones, lo que representó una mejora interanual del 167%.

A la expansión del petróleo se sumaron otros productos vinculados al negocio de los hidrocarburos. Las exportaciones de propano crecieron 278%, las de butano avanzaron 87% y las de naftas aumentaron 32%, aunque ninguna de estas categorías logró acercarse al volumen generado por las ventas externas de crudo.

Como resultado, la balanza comercial energética registró un superávit récord de US$ 1.543 millones, consolidando una tendencia que se viene profundizando de la mano del crecimiento productivo de Vaca Muerta y del aumento de los saldos exportables.

Menos importaciones y más saldo positivo

Otro de los factores que contribuyó al resultado fue la caída de las importaciones energéticas. Durante mayo, las compras externas totalizaron apenas US$ 202 millones, un 33% menos que en igual período del año pasado.

La reducción estuvo explicada principalmente por una fuerte baja en las cantidades importadas, que retrocedieron 55% interanual. Esa caída logró compensar el incremento cercano al 50% que registraron los precios de importación durante el período.

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Las exportaciones totales de energía alcanzaron los US$ 1.745 millones, lo que representó una mejora interanual del 167%.

Entre los combustibles con mayores reducciones sobresalió el gasoil, cuyas compras externas descendieron 90%. También desaparecieron las importaciones de gasolinas, mientras que se observó un incremento en las adquisiciones de gas natural y de gas natural licuado (GNL).

Estados Unidos lidera las compras y China gana protagonismo

Entre los principales destinos de la energía argentina volvió a destacarse Estados Unidos, que encabezó el ranking de compradores.

Chile ocupó el segundo lugar, mientras que China desplazó por primera vez a Brasil del tercer puesto gracias a un crecimiento de 411% en sus adquisiciones.

“Todo sigue apuntando a exportaciones en torno a USD 100.000 millones en 2026. El año cerraría con un superávit comercial en torno a USD 20.000 M o incluso aún mayor, casi el doble de los USD 11.320 M del año pasado”, afirmaron desde ABECEB.

La baja del petróleo abre interrogantes para el sector

Sin embargo, el escenario comenzó a mostrar cambios en los últimos días. Tras varios meses de tensión, Estados Unidos e Irán avanzaron hacia un entendimiento que podría derivar en una reapertura del estrecho de Ormuz y en una flexibilización de las restricciones sobre las exportaciones petroleras iraníes.

La expectativa de una mayor oferta global provocó una rápida reacción en los mercados. Tanto el Brent como el WTI registraron caídas superiores al 3%, profundizando una tendencia bajista que comenzó cuando los operadores empezaron a descontar el eventual regreso del petróleo iraní a los mercados internacionales.

Aunque los valores actuales todavía se mantienen por encima de los niveles previos al conflicto, el retroceso es seguido de cerca por las empresas que operan en Vaca Muerta.

“Ochenta dólares por barril sigue siendo un precio muy competitivo para invertir en Vaca Muerta. Sesenta y cinco dólares ya se acercan demasiado al breakeven, es decir, al precio de equilibrio para justificar nuevas inversiones”, señaló el consultor Daniel Dreizzen, titular de Aleph Energy.

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