Un informe privado reveló que los precios de las naftas y el gasoil en Argentina continúan por debajo de los registrados en Chile, Perú y Uruguay. Además, los valores en surtidor permanecen por debajo de la paridad de importación, pese a las subas impulsadas por la guerra en Medio Oriente.
Los incrementos aplicados en los combustibles durante los últimos meses en medio de la tensión y la incertidumbre por la guerra en Medio Oriente volvieron a instalar el debate sobre el costo de llenar el tanque en Argentina. Sin embargo, al comparar los valores locales con los vigentes en otros países de Sudamérica, el mercado argentino continúa ubicándose entre los más económicos de la región.
Un relevamiento elaborado por la consultora Montamat & Asociados mostró que durante mayo la nafta súper se comercializó a un promedio de 1,54 dólares por litro. Aunque el valor representa una recuperación respecto de los niveles observados en años anteriores, todavía permanece por debajo de los precios registrados en Chile, Perú y Uruguay.
La comparación regional ubica a Brasil como el único país con un valor inferior al argentino. En ese mercado, el litro de nafta súper promedió 1,34 dólares durante mayo.
Un estudio elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) estimó que los hogares propietarios de vehículos afrontaron un gasto adicional de $116.600 en combustible desde el inicio del conflicto bélico.
Más arriba se posicionaron Perú y Chile, con precios cercanos a los 1,75 dólares por litro, mientras que Uruguay volvió a exhibir el combustible más caro de la región, con un promedio de 2,20 dólares.
La distancia respecto del mercado uruguayo resulta especialmente significativa. El precio del litro de nafta en el país vecino fue alrededor de un 43% superior al registrado en Argentina, consolidando una tendencia que se mantiene prácticamente sin interrupciones desde hace varios años.
Una tendencia que se mantiene en el tiempo
Los datos históricos recopilados por la consultora permiten observar que la situación actual no constituye una excepción.
Desde febrero de 2022, Argentina y Brasil han alternado los valores más bajos de la región en materia de combustibles líquidos, mientras que Uruguay se mantuvo de manera sostenida en el extremo opuesto del ranking.
Incluso durante los períodos de corrección de precios registrados en el mercado argentino, la posición relativa frente a los países vecinos mostró escasas modificaciones. La evolución observada entre abril y mayo de este año es una muestra de ello.
En abril, la nafta súper local había registrado un promedio de 1,53 dólares por litro, prácticamente sin diferencias respecto del valor informado para mayo. Durante ese mismo período también se verificaron aumentos en Chile, Perú y Uruguay, lo que permitió que Argentina conservara su lugar entre los mercados más competitivos de Sudamérica.
La dinámica responde a una combinación de factores que incluyen la estructura impositiva, los costos logísticos, las políticas energéticas y las características propias de cada mercado de combustibles.
El gasoil también se mantiene competitivo
La situación del gasoil presenta algunas diferencias respecto de la nafta, aunque el diagnóstico general es similar.
Durante mayo de 2026, el combustible utilizado mayoritariamente por el transporte de cargas y buena parte de la producción agroindustrial alcanzó en Argentina un valor promedio de 1,63 dólares por litro.
Ese nivel se ubicó por encima de Brasil y Uruguay, cuyos precios rondaron los 1,45 dólares, pero continuó siendo inferior a los registrados en Chile y Perú, donde el litro alcanzó los 1,72 y 1,93 dólares respectivamente.
La evolución histórica muestra además que el gasoil experimentó fluctuaciones más marcadas que la nafta en los últimos años. Aun así, el mercado argentino logró conservar una posición relativamente favorable frente a los principales países con los que compite en materia de producción y exportaciones.
Los surtidores, por debajo de la paridad de importación
Otro de los indicadores relevantes para analizar la situación del sector es la denominada paridad de importación, una referencia que estima cuánto costaría abastecer el mercado local recurriendo al combustible comprado en el exterior.

Según el informe difundido por el sitio especializado Surtidores, los valores actuales continúan ubicándose por debajo de ese umbral tanto para la nafta como para el gasoil.
En el caso de la nafta súper, la paridad de importación alcanzó en mayo los 1,72 dólares por litro, mientras que el precio promedio en las estaciones de servicio fue de 1,54 dólares.
La diferencia refleja que el combustible vendido en el mercado interno todavía resulta más económico que una eventual reposición mediante compras externas.
La brecha es incluso mayor en el gasoil. Con un valor local de 1,63 dólares por litro frente a una referencia de importación de 1,90 dólares, el combustible se comercializa aproximadamente un 14% por debajo de su costo teórico de reposición internacional.
El gasto de las familias argentinas en combustibles
La escalada bélica protagonizada por Irán, Estados Unidos e Israel generó una nueva presión sobre las cotizaciones internacionales del petróleo y derivó en aumentos de combustibles en numerosos países.
En Argentina, el impacto también llegó a los surtidores. Un estudio elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG) estimó que los hogares propietarios de vehículos afrontaron un gasto adicional de $116.600 en combustible desde el inicio del conflicto.
El informe señala que cerca del 46,5% de los hogares del país tiene auto y consume, en promedio, 75 litros mensuales de nafta súper y otros 26,2 litros de nafta premium.
Como consecuencia de las subas acumuladas, el desembolso promedio destinado a combustibles aumentó en aproximadamente $38.874 por mes.
La situación también tuvo efectos sobre el poder adquisitivo.
Según el relevamiento, la cantidad de horas de trabajo necesarias para cubrir el gasto mensual en combustible pasó de 17,6 en febrero a 20,8 en abril, reflejando el creciente peso que los combustibles tienen sobre el presupuesto de las familias.







