Tras meses de interrupciones en uno de los principales corredores energéticos del mundo, la Agencia Internacional de Energía prevé una recuperación acelerada de la producción de crudo. El organismo estima que la oferta crecerá mucho más rápido que el consumo.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) anticipó que el mercado global de petróleo podría pasar de una etapa marcada por restricciones de suministro a otra caracterizada por una amplia disponibilidad de crudo.
Según el último informe del organismo, la normalización de las exportaciones desde Medio Oriente tras la reapertura del Estrecho de Ormuz generaría un importante desequilibrio entre oferta y demanda durante 2027.
Las estimaciones de la AIE indican que la producción mundial podría incrementarse en torno a 8 millones de barriles diarios (bpd)
La previsión representa un giro relevante respecto del contexto observado en los últimos meses, cuando la guerra entre Irán y Estados Unidos provocó una de las mayores perturbaciones sobre el flujo petrolero internacional de las últimas décadas.
La interrupción de parte de la producción regional afectó los inventarios globales y elevó la incertidumbre sobre la seguridad energética de numerosos países importadores.
Un mercado de petróleo encaminado hacia el excedente
Por primera vez desde el inicio de la crisis, la AIE proyecta un escenario de superávit para el próximo año. Las estimaciones indican que la producción mundial podría incrementarse en torno a 8 millones de barriles diarios (bpd), impulsada principalmente por la recuperación de los países del Golfo y por mayores niveles de extracción en otras regiones productoras.
En paralelo, la demanda global avanzaría a un ritmo considerablemente menor, con un crecimiento cercano a los 2 millones de barriles diarios. Como resultado, el mercado quedaría con un excedente significativo de oferta.
De acuerdo con las proyecciones de la agencia, la producción superaría al consumo en aproximadamente 5 millones de barriles diarios durante 2027, configurando uno de los mayores superávits registrados en los últimos años.
Para el organismo, este escenario «podría proporcionar un alivio para el mercado y una oportunidad para reponer stocks agotados o construir nuevas reservas estratégicas», señaló la agencia.
La recuperación del estrecho de Ormuz
El cambio de tendencia está estrechamente vinculado con la evolución de la situación en el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo. Según la AIE, el conflicto llegó a comprometer más de 14 millones de barriles diarios de producción en Medio Oriente, generando una fuerte presión sobre la oferta global.
Sin embargo, los primeros indicios de recuperación ya comienzan a observarse. Datos recopilados por Reuters muestran que el aumento de las operaciones de transferencia de crudo entre buques en el Golfo de Omán permitió elevar nuevamente los flujos exportadores desde la región.
Las exportaciones de Medio Oriente se acercaron otra vez a los 12 millones de barriles diarios, después de haber descendido hasta 9,6 millones durante mayo, cuando la confrontación alcanzó sus momentos más críticos.
La AIE considera que, si el entendimiento político alcanzado entre Washington y Teherán logra sostenerse, la producción regional continuará recuperándose gradualmente. En ese contexto, el levantamiento de restricciones sobre el comercio marítimo permitiría una mayor normalización de las exportaciones iraníes hacia los mercados internacionales.

No obstante, la agencia advierte que todavía persisten riesgos. Las tareas de remoción de minas y la necesidad de garantizar plenamente la seguridad de navegación siguen siendo factores que podrían demorar la recuperación completa de los flujos energéticos.
Un 2026 todavía condicionado por las secuelas del conflicto
A pesar de la perspectiva favorable para 2027, la AIE prevé que el próximo año continuará marcado por los efectos de la crisis. El organismo estima que durante 2026 la oferta mundial registrará una caída cercana a 3,9 millones de barriles diarios, debido a que las pérdidas productivas en Medio Oriente seguirán superando el crecimiento esperado en otras regiones.
En este contexto, algunos grandes productores lograron sostener su presencia en el mercado internacional. Rusia, por ejemplo, mantuvo prácticamente sin cambios sus exportaciones de petróleo y combustibles refinados durante mayo, ubicadas en torno a los 7,4 millones de barriles diarios.
Según el informe, los ataques con drones sobre instalaciones energéticas rusas no modificaron significativamente los volúmenes exportados, aunque sí impulsaron una mayor prioridad al abastecimiento interno de combustibles.
Demanda mundial con señales de debilidad
La crisis no solo impactó sobre la oferta. El consumo global de petróleo también comenzó a resentirse como consecuencia de la desaceleración económica y de las dificultades energéticas derivadas del conflicto.
La AIE observa que la destrucción de demanda se extendió más allá de los países directamente involucrados en la guerra y alcanzó a distintas regiones del mundo. Entre los productos más afectados aparece el gasoil, cuyos niveles de consumo muestran una desaceleración más pronunciada.
Las estimaciones indican que la demanda petrolera global cerrará este año con una reducción de 1,1 millones de barriles diarios, luego de haber experimentado una caída cercana a los 5 millones de barriles diarios entre abril y junio.
Al mismo tiempo, las reservas comerciales continúan disminuyendo. Desde el inicio del conflicto, los inventarios globales se reducen a una velocidad aproximada de 3,8 millones de barriles diarios, mientras que durante mayo el descenso alcanzó los 4,6 millones por día.







