La australiana Challenger Gold puso en marcha una nueva etapa de trabajos luego de más de tres años sin campañas de esta magnitud. Busca ampliar el conocimiento geológico del proyecto mientras avanza con los estudios para definir su desarrollo productivo.
La minera australiana Challenger Gold inició una nueva campaña de perforación exploratoria en busca de oro en Hualilán, San Juan, con un programa inicial de al menos 35.000 metros y cuatro equipos destinados a trabajar sobre distintos sectores del proyecto.
Los primeros dos equipos ya se encuentran en operación, mientras la compañía prevé incorporar las restantes máquinas para avanzar con el plan previsto.
El regreso de las perforaciones a gran escala constituye un nuevo capítulo para un proyecto que permaneció más de tres años sin una actividad de sondeo de esta dimensión.
La campaña se desarrolla mientras Challenger prepara la siguiente fase de evaluación de Hualilán. En mayo presentó el estudio de prefactibilidad, que contempló una inversión total de US$604 millones, una vida útil de 14 años y una producción promedio anual de 135.000 onzas de oro equivalente.
La campaña tiene como objetivo profundizar el conocimiento sobre el sistema mineralizado y determinar si las zonas conocidas pueden extenderse más allá de los límites actualmente definidos.
Del total programado, 5.000 metros estarán destinados específicamente a trabajos geotécnicos. Esa información será utilizada para respaldar el desarrollo acelerado del proyecto de lixiviación en pilas.
El resto de los metros se distribuirá entre perforaciones exploratorias y trabajos orientados a convertir recursos minerales dentro del diseño previsto para el tajo abierto.
La decisión de avanzar con esta nueva etapa se relaciona con los resultados obtenidos durante 2023. Aquellos estudios mostraron que la mineralización continúa abierta, tanto en profundidad como a lo largo del rumbo, y dejaron planteadas nuevas posibilidades de crecimiento para el proyecto.
Oro: una campaña que busca definir recursos
Challenger diseñó el programa para analizar de manera sistemática esas extensiones y obtener una definición más precisa de la escala, geometría y continuidad del sistema mineralizado. En paralelo, la empresa comenzó a revisar e interpretar de manera integral la información geofísica disponible de la propiedad.
El objetivo de esta segunda línea de trabajo es ampliar la mirada más allá de los recursos actualmente conocidos y avanzar hacia una estrategia de exploración a escala distrital. La interpretación de los datos permitirá generar nuevos objetivos y determinar sectores que podrían justificar futuras campañas de perforación.
Para ejecutar los trabajos, la compañía contrató a dos proveedores locales: Eco Minera S.A. y Perforaciones Iglesianas S.R.L. En conjunto, ambas empresas aportarán 78 trabajadores directos, con una dotación de 39 personas en el terreno durante cada quincena.
El financiamiento de la campaña está respaldado por una reciente captación de capital por A$85 millones, equivalente a unos US$61 millones, operación que contó con una fuerte participación de inversores. Los fondos permitirán sostener las perforaciones, completar los estudios técnicos y atender otras necesidades vinculadas con la evolución del proyecto.
Hualilán avanza hacia la factibilidad definitiva
La campaña se desarrolla mientras Challenger prepara la siguiente fase de evaluación de Hualilán. En mayo presentó el estudio de prefactibilidad, que contempló una inversión total de US$604 millones, una vida útil de 14 años y una producción promedio anual de 135.000 onzas de oro equivalente.
El desembolso inicial previsto asciende a US$267 millones, mientras que otros US$337 millones corresponderían a mantenimiento y expansión.

La compañía calcula además dos años para alcanzar la puesta en marcha, con una producción de 105.000 onzas de oro equivalente durante ese período, sobre un potencial total de explotación cercano a 1,84 millones de onzas.
Challenger tiene previsto comenzar el estudio de factibilidad definitivo durante el tercer trimestre de 2026 y analiza presentar una solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El proyecto contempla una mina a cielo abierto y dos circuitos de procesamiento independientes: una planta de flotación y lixiviación convencional de 1,5 millones de toneladas anuales y una instalación de lixiviación en pilas con capacidad para 8 millones de toneladas por año. Ambas podrían producir doré de oro y plata, mientras que la primera también permitiría obtener concentrado de zinc.
Energía y logística, dos variables para la próxima etapa
La actualización técnica proyecta un VAN antes de impuestos de US$1.450 millones, una TIR de 45% y un período de recuperación de 2,25 años, bajo un supuesto de US$3.500 por onza de oro.
A nivel económico, Challenger estima además US$287 millones en regalías provinciales y US$542 millones en impuestos corporativos y aranceles de exportación.
Entre los aspectos que la compañía busca optimizar aparece el abastecimiento eléctrico. Challenger firmó un memorando de entendimiento con YPF Luz que contempla un esquema de financiamiento de infraestructura mediante un contrato de compra de energía y podría reducir en aproximadamente US$48 millones el capital necesario.






