Las exportaciones de crudo proveniente de la cuenca neuquina mostraron un crecimiento sostenido entre 2023 y 2025, impulsadas por el aumento de la producción en el shale.

La relación petrolera entre Argentina y Uruguay atraviesa una etapa de expansión sostenida. Lo que hasta hace pocos años representaba una participación acotada dentro del comercio energético bilateral se transformó en un flujo cada vez más relevante para ambas economías.

En el transcurso del abril de este año se concretaron dos operaciones de gran porte que, en conjunto, movilizaron cerca de 200.000 toneladas de crudo, equivalentes aproximadamente a 1,5 millones de barriles.

El producto que impulsa esta dinámica es el petróleo Medanito proveniente de la cuenca neuquina, cuya disponibilidad aumentó de manera significativa gracias al desarrollo de Vaca Muerta.

Mientras que durante 2023 Uruguay importó unas 62.800 toneladas de petróleo argentino, al año siguiente el volumen ascendió a 224.000 toneladas.

En 2025 las compras alcanzaron las 240.000 toneladas, consolidando una tendencia que multiplicó por casi cuatro los despachos en apenas tres años.

Lejos de responder a una situación coyuntural, el crecimiento parece apoyarse en una estrategia de abastecimiento que encuentra ventajas tanto económicas como operativas.

Nueva dimensión comercial

La magnitud que alcanzó este intercambio quedó nuevamente expuesta durante junio de 2026. En el transcurso del mes se concretaron dos operaciones de gran porte que, en conjunto, movilizaron cerca de 200.000 toneladas de crudo, equivalentes aproximadamente a 1,5 millones de barriles.

Uno de los envíos fue realizado por el buque petrolero SFL Tigris, una embarcación de 250 metros de eslora diseñada para transportar hasta 100.000 toneladas.

El segundo cargamento viajó a bordo del Brujas, un tanque tipo Suezmax de bandera belga con prestaciones similares.

La utilización de este tipo de buques entre Puerto Rosales y Montevideo refleja el salto de escala alcanzado por el comercio petrolero regional.

Ya no se trata de operaciones aisladas, sino de una dinámica que comienza a incorporar volúmenes cada vez más significativos dentro de la logística energética del Cono Sur.

El crecimiento de Vaca Muerta impulsa nuevas oportunidades

Esta expansión se explica en el incremento constante de la producción no convencional en Neuquén.

La formación viene registrando sucesivos récords de extracción y genera volúmenes que requieren nuevos destinos comerciales.

En ese esquema, Puerto Rosales se convirtió en una pieza clave para canalizar la salida del petróleo hacia distintos mercados.

La terminal operada por Otamerica acompañó este proceso mediante inversiones orientadas a ampliar capacidades de almacenamiento, despacho y carga de buques.

Paralelamente, iniciativas de infraestructura como Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) apuntan a fortalecer la capacidad exportadora argentina durante los próximos años.

Si bien los grandes mercados internacionales continúan siendo una prioridad para la industria local, los destinos cercanos comenzaron a adquirir un valor estratégico adicional. E

n ese contexto, Uruguay emerge como uno de los socios más relevantes por su estabilidad y cercanía geográfica.

Un abastecimiento confiable para la refinación uruguaya

La importancia del crudo argentino para Uruguay está directamente vinculada a las características de su sistema energético. El país no cuenta con producción petrolera propia y depende completamente de las importaciones para alimentar su capacidad de refinación.

petroleo a Uruguay
Puerto Rosales se convirtió en una pieza clave para canalizar la salida del petróleo hacia distintos mercados.

La refinería La Teja, operada por ANCAP en la capital uruguaya, constituye el único complejo de procesamiento de petróleo del país. Desde allí se producen combustibles esenciales para el mercado interno, entre ellos naftas y gasoil.

La proximidad con Puerto Rosales representa una ventaja competitiva relevante frente a proveedores de otras regiones. Los menores tiempos de navegación permiten optimizar costos logísticos, mejorar la previsibilidad de las entregas y reducir riesgos asociados al abastecimiento.

Además de ser procesado directamente, el petróleo argentino puede integrarse a mezclas con otros crudos importados o formar parte de estrategias destinadas a diversificar el origen de los suministros.

Uruguay tabmién mira con interés el gas

Además del incremento en las compras de petróloeo, Uruguay también mira con interés el gas de Vaca Muerta.

Recientemente, la Administración de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) de Uruguay firmó un acuerdo con la empresa operadora del Gasoducto Cruz del Sur (GCDS) para reactivar la importación de gas natural desde Argentina con destino directo a la central térmica de Punta del Tigre, concretando así un paso relevante para reforzar su esquema de abastecimiento.

La presidenta del organismo, Andrea Cabrera, fue quien confirmó la operación, que marca un giro significativo en la estrategia energética del país al permitir reducir el uso de combustibles líquidos más costosos, como el gasoil, durante los picos de demanda o en situaciones extraordinarias.

De acuerdo con Cabrera, el flujo de gas argentino habilitado por este contrato permitirá recortar casi un 50% los costos de generación térmica en Punta del Tigre.

El volumen estará compuesto 100% por gas producido por Pan American Energy (PAE), lo que asegura un origen claro y estable del suministro.

El recurso se destinará exclusivamente a la central, cuya operación suele ser clave cuando el sistema exige respaldo adicional. Esa operatoria quedó en evidencia en 2023, cuando la sequía obligó a UTE a activar generación térmica con altos costos operativos.

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