El crecimiento de la producción llega a nuevos máximos y deja en evidencia la fuerte concentración en Vaca Muerta. Con una expansión sostenida en los últimos años, el sistema energético argentino se apoya cada vez más en el desempeño de la cuenca neuquina, que lidera con claridad el aporte nacional.
La producción de hidrocarburos en Argentina continúa profundizando una trayectoria ascendente que comienza a consolidarse como una característica permanente del sector. Durante marzo, el país alcanzó los 878.000 barriles diarios de petróleo, lo que implica un incremento interanual del 15,8% y ubica el reghistro del mes entre los más elevados de las últimas décadas.
El avance no es un hecho aislado. Las estadísticas oficiales muestran una progresión sostenida en los últimos años: de 523.200 barriles diarios en 2021, se pasó a 592.000 en 2022, 644.800 en 2023, 709.300 en 2024 y 802.900 en 2025. Este recorrido evidencia un cambio profundo en la capacidad productiva.
Uno de los rasgos más significativos del escenario actual es la consolidación del segmento no convencional. En petróleo, la producción shale alcanzó los 601.400 barriles diarios, lo que representa el 68,5% del total nacional.
La comparación con el período previo a la pandemia refuerza esta tendencia. Frente a febrero de 2020, la producción actual exhibe un salto del 66,6%, marcando una transformación estructural en la escala del negocio petrolero local.
En el segmento gasífero, la evolución también es positiva aunque más moderada. En marzo se produjeron 141,9 millones de metros cúbicos diarios, con una mejora del 6,1% respecto al mismo mes del año anterior. A diferencia del petróleo, el crecimiento frente a la prepandemia es del 11,1%, lo que refleja una dinámica más estable y menos acelerada.
Neuquén consolida su liderazgo energético
Dentro de este escenario, el peso de la provincia de Neuquén resulta determinante. El distrito patagónico se afianza como el principal polo productivo del país, tanto en petróleo como en gas.
En marzo, Neuquén alcanzó una producción de 609.817 barriles diarios de crudo, lo que representa el 69,5% del total nacional. En gas natural, su participación es aún mayor: 101,2 millones de metros cúbicos diarios, equivalentes al 71,47% de la producción argentina.
Más allá del volumen, lo que sobresale es la estabilidad operativa. Desde diciembre, la producción petrolera neuquina se mantiene por encima de los 600.000 barriles diarios, un nivel que comienza a consolidarse como piso. En marzo, el registro quedó apenas 0,15% por debajo del máximo de enero y cerca de 1% por encima del nivel de febrero.
En el caso del gas, la evolución también es relevante. El repunte respecto de los meses estivales, tradicionalmente más débiles, anticipa un escenario de mayor solidez de cara al invierno. La producción de marzo superó ampliamente a enero y febrero, con incrementos del 10,9% y 3,5%, respectivamente.
Más actividad y mayor intensidad operativa
El crecimiento de la producción tiene un correlato directo en la actividad de perforación. Durante marzo se contabilizaron 91 pozos en perforación de explotación, lo que representa un aumento mensual del 2,2%.
Si bien en la comparación interanual se observa una leve caída del 6,2%, el dato cobra relevancia cuando se analiza en perspectiva: el nivel actual es un 42,2% superior al registrado en febrero de 2020.
Además, la actividad se ubica por encima de los promedios de los últimos años: 66 pozos en 2021, 72 en 2022, 83 en 2023, 88 en 2024 y 86 en 2025. Esto indica que, más allá de las oscilaciones puntuales, la industria mantiene una trayectoria de expansión con mayor intensidad operativa.
El petróleo no convencional se convierte en eje del sistema
Uno de los rasgos más significativos del escenario actual es la consolidación del segmento no convencional. En petróleo, la producción shale alcanzó los 601.400 barriles diarios, lo que representa el 68,5% del total nacional.

En gas, el comportamiento es similar: 95 millones de metros cúbicos diarios, equivalentes al 66,9% de la producción total.
La evolución en los últimos años resulta contundente. En petróleo no convencional, el promedio pasó de 168.500 barriles diarios en 2021 a 506.000 en 2025. En gas, el crecimiento fue de 59,2 a 90 millones de metros cúbicos diarios en el mismo período.
Incluso en términos interanuales, los incrementos siguen siendo significativos: 33,3% en petróleo y 16,3% en gas. Estos números confirman que el desarrollo shale dejó de ser una expectativa para convertirse en el núcleo del sistema energético argentino.
Vaca Muerta impulsa el cambio de escala
En este contexto, el rol de Vaca Muerta resulta central. La formación se consolida como el principal motor del crecimiento energético.
En marzo, la producción de petróleo en la cuenca alcanzó los 597.600 barriles diarios, con un incremento mensual del 1,2% y una suba interanual del 33,8%. Si se compara con febrero de 2020, el crecimiento supera el 400%.
La tendencia de mediano plazo también es elocuente: el promedio pasó de 162.600 barriles diarios en 2021 a más de 500.000 en 2025, evidenciando una expansión sostenida.
En gas natural, el patrón se replica. La producción llegó a 82,6 millones de metros cúbicos diarios, con un avance mensual del 5,6% y una mejora interanual del 23,1%. Frente a 2020, el incremento acumulado alcanza el 158%.
Los promedios acompañan esta evolución: de 36,4 millones de metros cúbicos diarios en 2021 a más de 75 millones en 2025. En conjunto, estos datos ratifican que el crecimiento del sector energético argentino tiene un epicentro claro y un horizonte de expansión que sigue ganando escala.







