La petrolera profundizó su alianza con Corva para llevar la analítica avanzada y la inteligencia artificial a su centro de decisiones operativas de Puerto Madero. El objetivo es reducir tiempos improductivos, anticipar riesgos y mejorar en tiempo real el desempeño de los equipos que trabajan en el shale, a más de mil kilómetros de distancia.
YPF y la compañía tecnológica Corva renovaron su acuerdo estratégico para profundizar el uso de datos, analítica avanzada e inteligencia artificial en las operaciones de perforación y completación de pozos en Vaca Muerta.
La alianza apunta a mejorar la eficiencia de los desarrollos mediante un esquema de seguimiento y toma de decisiones en tiempo real.
La renovación fue formalizada durante un encuentro entre el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y Dharmesh Mehta, Executive Chairman de Corva.
Para la petrolera, la incorporación de herramientas digitales se convirtió en un componente relevante de su estrategia para reducir costos y acortar los tiempos necesarios para desarrollar nuevos pozos en la Cuenca Neuquina.
La inteligencia artificial suma una nueva capa a este esquema. La hoja de ruta contempla el desarrollo de herramientas de analítica predictiva, sistemas de alertas y advisors capaces de asistir a los profesionales frente a diferentes situaciones operativas.
En una formación donde la escala y la productividad son determinantes para la rentabilidad, reducir las horas improductivas durante la perforación y la terminación permite atacar uno de los principales desafíos económicos del shale.
La tecnología pasa así de ocupar un lugar de soporte a convertirse en parte de la operación cotidiana.
El centro desde donde YPF mira los pozos en tiempo real
Una pieza central de esta estrategia es el Real-Time Integration Center (RTIC), creado por YPF en sPuerto Madero, en la CABA, para concentrar la supervisión y el análisis de las operaciones de perforación, workover y terminación. El centro funciona las 24 horas, durante los siete días de la semana, desde el piso 26 de la Torre YPF, a mas de mil kilómetros de la formación neuquina.
Allí trabajan 88 profesionales distribuidos en siete unidades operativas. Cinco están dedicadas a la perforación y permiten supervisar los 20 equipos de torre que trabajan en Vaca Muerta, mientras que otras dos se enfocan en terminación y tienen capacidad para monitorear simultáneamente hasta ocho sets de fractura.
La infraestructura procesa cientos de variables e indicadores y recibe millones de datos cada jornada. Esa información permite seguir prácticamente en simultáneo lo que ocurre en los yacimientos y detectar desvíos que pueden requerir una intervención.
La conectividad también tuvo un papel relevante en la evolución del sistema. La incorporación de Starlink permitió reducir los tiempos de transmisión de información, mientras que las cámaras instaladas en los campos aportan una visión directa de las operaciones.
De los datos a las decisiones
La integración con Corva busca profundizar el uso de toda esa información. La plataforma reúne en un mismo entorno digital datos vinculados con perforación, fractura e intervenciones, para que los equipos técnicos puedan analizar el desempeño de cada operación mientras está sucediendo.

El cambio implica pasar de un modelo basado principalmente en el monitoreo a otro en el que los datos se utilizan para intervenir sobre la operación. Con información estructurada y actualizada, los especialistas pueden identificar patrones, anticipar situaciones de riesgo y tomar decisiones con mayor velocidad.
La inteligencia artificial suma una nueva capa a este esquema. La hoja de ruta contempla el desarrollo de herramientas de analítica predictiva, sistemas de alertas y advisors capaces de asistir a los profesionales frente a diferentes situaciones operativas.
También aparecen los llamados copilotos digitales y agentes de software, destinados a automatizar tareas repetitivas y colaborar con los equipos de campo.
El objetivo no es solamente procesar una mayor cantidad de información, sino utilizarla para mejorar la respuesta frente a problemas que pueden afectar los tiempos y costos de construcción de los pozos.
La estrategia de YPF y Corva tiene como horizonte avanzar hacia operaciones progresivamente autónomas.
En ese escenario, el RTIC busca consolidarse como una plataforma desde la cual converjan personas, procesos, datos y herramientas de inteligencia artificial.
Para YPF, esta evolución adquiere especial relevancia ante sus planes de aumentar la escala de producción de hidrocarburos en Vaca Muerta. Una mayor actividad exige que los pozos puedan construirse en menos tiempo, con costos controlados y manteniendo elevados estándares de seguridad y confiabilidad.






