Tras su regreso a la actividad en 2024, la compañía alcanza cerca de 54.000 barriles diarios con activos en Chubut, Mendoza y La Pampa. La estrategia combina nuevas perforaciones, recuperación terciaria e inyección de polímeros para extender el desarrollo de yacimientos convencionales y recuperar producción.
Pecom consolidó su regreso a la operación de yacimientos petroleros y alcanzó una producción cercana a los 54.000 barriles diarios, volumen que la ubica entre los cinco principales operadores del país.
La compañía retomó esta actividad en noviembre de 2024, cuando le compró a YPF el área El Trébol-Escalante, y desde entonces amplió rápidamente su cartera de activos.
El crecimiento se produjo a partir de una serie de adquisiciones que le permitieron sumar producción convencional en distintas provincias.
El objetivo de la compañía, bajo la conducción de Horacio Bustillo, es consolidar una plataforma especializada en la operación de campos maduros convencionales y utilizar la recuperación terciaria como una de las principales herramientas para aumentar el factor de recuperación.
Con la incorporación de nuevos bloques, la empresa quedó detrás de YPF, Vista, Pan American Energy y Pluspetrol en términos de producción operada, según los datos incluidos en la información de la compañía.
El regreso al upstream estuvo acompañado por una definición estratégica: concentrarse en campos convencionales maduros que todavía tengan potencial para incrementar su producción mediante técnicas de recuperación terciaria.
La estrategia comenzó a tomar forma incluso antes de la compra de El Trébol-Escalante. Pecom conformó un equipo de subsuelo especializado en recuperación mejorada de petróleo, integrado por geólogos, ingenieros de reservorios y geofísicos con experiencia específica en este tipo de proyectos.
Pecom: de El Trébol-Escalante a una cartera de activos
El primer paso fue El Trébol-Escalante, uno de los activos convencionales que YPF puso a la venta como parte de su estrategia de concentración en Vaca Muerta. Pecom lleva casi dos años al frente de la operación del yacimiento de Chubut y ya implementó dos nuevas plantas de inyección de polímeros.
El desarrollo permitió elevar la producción del área en alrededor de 15% respecto del momento en que fue adquirida, con unos 1.400 barriles diarios de incremento.
En febrero de 2025, la compañía sumó Campamento Central-Cañadón Perdido, ubicado en el Área Central de Comodoro Rivadavia, en sectores alejados del ejido urbano y próximos a Diadema.
Allí se encuentra en construcción una nueva planta de polímeros y avanza una campaña de perforación. La expectativa es comenzar a obtener producción incremental durante el primer semestre de 2027.
Pecom controla el 50% de estos bloques, mientras que el otro 50% corresponde a Enap Sipetrol, subsidiaria de la compañía energética estatal chilena.
La expansión continuó este año con Manantiales Behr, en Chubut, cuya adquisición fue anunciada en febrero. Se trata del segundo mayor yacimiento convencional del país y registraba una producción de aproximadamente 25.000 barriles diarios durante el año pasado.
A esta cartera se sumó recientemente El Córcobo, adquirido a Pluspetrol e YPF. La operación todavía se encuentra a la espera de la aprobación de la autoridad de aplicación. El bloque comprende áreas ubicadas en Mendoza y La Pampa, con una producción conjunta cercana a los 19.000 barriles diarios.
Más de US$ 900 millones para volver al upstream
El crecimiento de Pecom implicó inversiones superiores a los US$ 900 millones en las distintas operaciones.
Con todos los activos incorporados, la empresa estima alcanzar una facturación cercana a los US$ 1.500 millones, de la cual aproximadamente 75% provendrá de la producción petrolera y el resto de sus negocios de Servicios, Ingeniería y Construcciones.

El objetivo de la compañía, bajo la conducción de Horacio Bustillo, es consolidar una plataforma especializada en la operación de campos maduros convencionales y utilizar la recuperación terciaria como una de las principales herramientas para aumentar el factor de recuperación.
“Si logramos eso, no solamente vamos a tener mejores resultados: vamos a construir una plataforma que nos va a permitir seguir creciendo en Argentina y en la región”, señalaron a EconoJournal fuentes de la compañía.
El modelo combina perforación de nuevos pozos, trabajos de reparación y reacondicionamiento sobre pozos existentes y la instalación de unidades modulares de inyección de polímeros, conocidas como PIUs.
Actualmente Pecom opera tres PIUs en El Trébol, tiene una próxima a entrar en funcionamiento en Cañadón Perdido y cuenta con nueve en Manantiales. En este último activo también prevé continuar el desarrollo de Grimbeek y avanzar con un proyecto piloto de recuperación mejorada en la zona de Myburg.
La operación de campos maduros requiere además una fuerte coordinación con los proveedores. Desde Pecom plantean que el objetivo es mejorar la eficiencia conjunta y construir relaciones de largo plazo con la cadena de valor.
“Por eso desde que tomamos los yacimientos trabajamos mucho y muy duro (en un proceso que no estuvo exento de ruidos) con la cadena de valor: necesitamos proveedores que trabajen codo a codo con nosotros en ser cada vez más eficientes, con el objetivo de lograr una operación sostenible. Hay que salir de la mirada de ‘cómo facturo un poquito más’ y pasar a ‘como trabajamos en conjunto para una relación de largo plazo’, es esencialmente un cambio cultural”, subrayan en la compañía.







