La infraestructura del proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) ingresa en la recta final de su fase constructiva para marcar un punto de quiebre en la logística energética. La mayor obra de infraestructura de las últimas décadas tendrá efecto inmediato en la capacidad de exportación de crudo y en el ingreso de dólares en la balanza del próximo año.
Es tal la confianza de las operadoras en el éxito del proyecto por la productividad de la roca como por el contexto de demanda global, que el consorcio de empresas detrás del VMOS ya decidió avanzar con su ampliación -aún antes de inaugurado- para llevar su capacidad -no antes de 2028-a los 700.000 barriles diarios. Es decir más de todo lo que produce hoy Vaca Muerta.
La mayor obra de infraestructura de las últimas décadas tendrá efecto inmediato en la capacidad de exportación de crudo y en el ingreso de dólares en la balanza del próximo año.
La iniciativa, impulsada por un desembolso conjunto de u$s3.000 millones a través de un consorcio privado que encabeza YPF junto a Vista, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Chevron, Pluspetrol, Shell y Tecpetrol, destrabará definitivamente la restricción de evacuación de la Cuenca Neuquina y canalizará el excedente de petróleo no convencional directo hacia la exportación en aguas profundas.
La magnitud del sistema abarca una extensión de 437 kilómetros de oleoducto desde la Estación Cabecera Allen, en Río Negro, hasta el nodo de almacenamiento y despacho ubicado en Punta Colorada, en las inmediaciones de Sierra Grande, sobre las costas del Golfo San Matías.
Tras completar con éxito las pruebas hidráulicas en la red de transporte terrestre y finalizar la ejecución de 76 cruces especiales bajo arroyos e infraestructura vial, las tareas se concentran en el armado de la planta continental de tanques y la interconexión con el tendido offshore.
Las empresas detrás del VMOS ya decidieron avanzar con su ampliación para llevar su capacidad no antes de 2028 a los 700.000 barriles diarios. Es decir más de todo lo que produce hoy Vaca Muerta.
En el segmento terrestre, la Estación Cabecera Allen avanza en la consolidación de su capacidad de almacenamiento de crudo. Allí se concretó la elevación de las nueve virolas correspondientes al tanque de almacenamiento TK7 y progresan las soldaduras en la unidad TK8.
Estos avances se complementan con el despliegue del sistema contra incendios, el perfilado de taludes, las obras de drenaje, las canalizaciones de cañerías operativas y el montaje del tanque australiano. En forma paralela, en la Estación de Bombeo Chelforó se registran avances en el área de bombeo y en la planta transformadora eléctrica que proveerá la potencia requerida por la red.
La terminal marítima de Punta Colorada progresa en el montaje de sus unidades de acopio. La obra presenta la finalización de seis virolas en el tanque TK 404 y dos en la unidad TK 401. Cada una de estas estructuras tiene una capacidad equivalente al volumen de cincuenta piletas olímpicas, lo que permitirá constituir el parque de almacenamiento petrolero de mayor escala del país.

Durante septiembre, la ingeniería naval se enfoca en intensificar las actividades de soldadura de tuberías marítimas y en el tendido e instalación de la tubería submarina en el lecho marino. Este procedimiento exige altos estándares de calibración técnica debido a las corrientes y profundidad del mar en esa región del Atlántico.
Cada tanque tiene una capacidad equivalente al volumen de cincuenta piletas olímpicas, lo que permitirá constituir el parque de almacenamiento petrolero de mayor escala del país.
Hacia octubre, los equipos planean culminar la obra de construcción del ducto offshore y finalizar la perforación horizontal dirigida, conocida en la industria como HDD. Esta maniobra de ingeniería permite interconectar la infraestructura de transporte proveniente del continente con la tubería submarina sin alterar la línea de costa.
Los pasos finales de la construcción y el inicio de actividades del VMOS
En noviembre dará comienzo formal la etapa de integración de todos los componentes del sistema marino. Las tareas se centrarán en la instalación y acople de los colectores submarinos PLEM en el fondo marino y en la fijación de las dos monoboyas de carga offshore que arribaron a aguas nacionales tras completar la navegación desde su centro de fabricación internacional.

Durante ese período se aplicarán los ensayos de hermeticidad y las pruebas integrales de integridad en la red marina y se sucederán las actividades de verificación técnica y calibración operacional entre los sistemas terrestres, marinos y de control automatizado.
El cronograma prevé el cierre definitivo de las construcciones marítimas para diciembre, cuando se completará la totalidad de las interconexiones offshore y finalizarán los protocolos de seguridad.
Con la infraestructura mecánica y de automatización lista a fines de diciembre, se procederá a iniciar el llenado de línea y las maniobras de presurización del ducto, para habilitar el nodo portuario del VMOS.
La meta es que a fines de enero se realice el despacho de la primera carga de exportación desde la terminal de Punta Colorada.
Las dos monoboyas situadas a siete kilómetros de la costa cuentan con la capacidad operativa para amarrar y abastecer de crudo a buques petroleros del tipo Very Large Crude Carrier (VLCC). Estas embarcaciones de gran escala pueden almacenar hasta dos millones de barriles en sus tanques, lo que optimizará los costos flete marítimo y mejorará los márgenes netos de venta.
El cronograma prevé el cierre definitivo de las construcciones marítimas para diciembre, cuando se completará la totalidad de las interconexiones offshore y finalizarán los protocolos de seguridad.
Desde el punto de vista del perfil operativo, la red arrancará en sus primeros meses con una configuración técnica inicial diseñada para bombear un flujo promedio de 180.000 a 190.000 barriles diarios de crudo.
Este volumen inicial permitirá absorber el incremento paulatino de producción en los bloques no convencionales que operan las empresas socias dentro del consorcio, liberando la saturación que actualmente enfrentan otras vías de evacuar crudo.
A medida que entren en servicio las estaciones de bombeo intermedias, como Chelforó y la proyectada Estación de Bombeo 2 en la zona de Santa Rosa, la curva de transporte del oleoducto iniciará su proceso de escalonamiento.

El diseño modular del trazado prevé elevar la capacidad de evacuación de manera progresiva hacia los 350.000 barriles diarios, para luego situar el régimen de transporte continuo en torno a los 500.000 barriles por día.
Sin embargo, el dinamismo en los niveles de desarrollo en la Cuenca Neuquina alteró las previsiones de mediano plazo. La conducción de YPF, liderada por Horacio Marín, comenzó a evaluar de manera anticipada los escenarios para acelerar la ampliación de la capacidad de transporte del VMOS antes de alcanzar los límites máximos de la primera fase.
Los análisis técnicos de la compañía proyectan adecuar la potencia de bombeo y adicionar obras complementarias para extender la capacidad del ducto más allá de los 700.000 barriles diarios en una segunda etapa de expansión.
La decisión de proyectar esta ampliación responde a las eficiencias alcanzadas en los bloques de Vaca Muerta, donde los tiempos de perforación y las etapas de completación continúan registrando máximos históricos.
La ampliación proyectada por las empresas socias busca garantizar que la infraestructura de transporte no vuelva a convertirse en un límite para las inversiones en desarrollo masivo.







