El cierre prolongado del Paso Internacional Cristo Redentor por un intenso temporal de nieve en la cordillera de los Andes mantiene paralizado el principal corredor terrestre entre Argentina y Chile, afectando de manera directa el transporte de carga y la logística regional.
El temporal acumuló más de un metro de nieve en distintos puntos de alta montaña y obligó a interrumpir completamente la circulación en la Ruta Nacional 7 y el acceso al Paso Cristo Redentor, dejando varados a cientos de camiones y generando un impacto económico significativo.
La situación se agravó por la persistencia del fenómeno meteorológico: ráfagas de viento de hasta 90 km/h, formación de viento blanco y acumulaciones que podrían superar los 2,5 metros del lado argentino y 3,5 metros del lado chileno hacia fin de mes, según estimaciones oficiales. Se estima que el paso permanecerá cerrado por el resto del mes.
Estas condiciones impiden garantizar la seguridad vial y dificultan las tareas de despeje, lo que prolonga la incertidumbre sobre la reapertura del corredor.
Ante el cierre, el Gobierno de Mendoza activó un operativo especial para evitar el colapso de la Ruta 7 y ordenar el flujo de camiones.
El cierre del Cristo Redentor tiene consecuencias directas para la logística regional y expone las dificultades del paso a Chile.
El plan establece un cupo máximo de 2.700 vehículos de carga dentro de la provincia y habilita playas de estacionamiento en Uspallata y en la zona Este, con capacidad total para más de 1.400 unidades. Sin embargo, la capacidad se agotó el mismo día que informaron el cierre preventivo.
Las empresas mendocinas pueden retirar sus camiones y resguardarlos en sus bases hasta que se restablezca el tránsito, una medida que busca reducir la congestión y mejorar la logística de salida cuando el paso vuelva a abrirse.
Un cruce clave, jaqueado por el clima
El cierre del Cristo Redentor tiene consecuencias directas para la logística regional y expone las dificultades del paso a Chile. Este corredor concentra una parte sustancial del comercio terrestre entre Argentina y Chile, incluyendo alimentos, productos industriales, insumos para fábricas y mercadería destinada a los puertos del Pacífico.

Cada día de cierre implica demoras en exportaciones e importaciones, interrupciones en cadenas de abastecimiento y costos adicionales por almacenamiento, reprogramación de rutas y tiempos muertos de flota.
Según informes locales, la temporada invernal 2026 ya había registrado múltiples cierres preventivos, confirmando la vulnerabilidad del corredor ante eventos climáticos extremos.
Las compañías transportadoras enfrentan un escenario complejo y deben recurrir a alternativas para mantener la circulación de carga. Entre las opciones disponibles se encuentran otros pasos internacionales, aunque cada uno presenta limitaciones propias.
El Paso Pehuenche (Mendoza–Maule) suele permanecer operativo más tiempo, pero su infraestructura y capacidad son menores. Cardenal Samoré (Neuquén–Los Lagos) es una alternativa viable para cargas con destino al sur de Chile, aunque implica desvíos significativos.
Pino Hachado (Neuquén–Araucanía) y Jama (Jujuy–Antofagasta) también pueden absorber parte del flujo, pero las distancias y condiciones de altura incrementan los costos operativos.
Además de los desvíos, las empresas pueden recurrir a estrategias complementarias: reprogramación de itinerarios, uso de depósitos temporales, coordinación con centros logísticos provinciales y, en algunos casos, transferencia modal hacia transporte ferroviario o marítimo (como el Puerto Buenos Aires) cuando la carga y los tiempos lo permiten.
Con el temporal aún activo y sin “ventanas” de buen tiempo previstas, el cierre del Paso Cristo Redentor continúa generando un efecto dominó sobre la logística regional.
La combinación de nieve extrema, vientos fuertes y acumulaciones históricas obliga a las empresas transportadoras a adaptarse rápidamente y a diversificar rutas para sostener el flujo de mercaderías en uno de los períodos más críticos del año para el comercio entre Argentina y Chile.

Impacto técnico-operativo en la logística
El Cristo Redentor concentra entre el 65% y el 70% del flujo terrestre bilateral, incluyendo:
- Carga contenerizada con destino a puertos del Pacífico.
- Insumos industriales para minería chilena.
- Mercadería de retail y alimentos.
- Componentes automotrices y maquinaria.
Con el temporal aún activo y sin “ventanas” de buen tiempo previstas, el cierre del Paso Cristo Redentor continúa generando un efecto dominó sobre la logística regional.
El cierre prolongado genera:
- Aumento del dwell time de unidades en espera.
- Riesgo de vencimiento de cargas sensibles (alimentos frescos, farmacéutica, químicos).
- Desalineación de ventanas de embarque en puertos chilenos (Valparaíso, San Antonio).
- Incremento del costo por inmovilización de flota (entre USD 250 y USD 450 por día por camión, según cámaras sectoriales).
- Desbalance de equipos: falta de unidades en Chile y exceso en Argentina.
Sectores más afectados
- Agroexportación: pérdida de ventanas de embarque en puertos chilenos.
- Industria automotriz: interrupción de cadenas just-in-time.
- Minería: retraso en insumos críticos para faenas.
- Retail: quiebre de stock en cadenas de supermercados y tiendas.
El cierre prolongado del Paso Cristo Redentor constituye un evento de alto impacto logístico, con efectos inmediatos en la eficiencia operativa, los costos y la continuidad de las cadenas de suministro.
Las empresas transportadoras deben activar planes de contingencia, diversificar rutas y optimizar la gestión de flota para sostener el flujo de mercaderías mientras persista la interrupción del corredor.







