La compañía de servicios petroleros de ese país ampliará su operación en la Argentina con nuevas unidades en el shale neuquino. La decisión refleja el peso que adquirió la formación dentro de la estrategia internacional de la empresa.
Helmerich & Payne (H&P) confirmó la incorporación de cinco equipos de perforación adicionales para operar en Argentina, vinculados al desarrollo de Vaca Muerta. De ese total, tres serán trasladados desde Estados Unidos antes de finalizar el año, mientras que las otras dos unidades se incorporarán al esquema operativo de la compañía en el país.
La decisión se conoció junto con la presentación de los resultados de la compañía correspondientes al tercer trimestre fiscal de 2026.
H&P registró ingresos consolidados por US$1.035 millones, aunque para el mercado argentino uno de los principales datos del reporte fue el crecimiento de los contratos asociados al desarrollo de la formación neuquina.
La decisión de H&P implica reasignar activos de su operación norteamericana para atender contratos vinculados con Vaca Muerta.
El presidente y CEO de la compañía, Trey Adams, destacó el avance de la actividad en Argentina y señaló que la expansión está directamente relacionada con el crecimiento del shale.
En ese marco, explicó que la tecnología FlexRig continúa ganando participación entre los operadores locales, un factor que contribuye a mejorar los márgenes del negocio internacional.
La llegada de nuevas unidades también amplía la capacidad de respuesta de H&P frente a una demanda que viene creciendo en la principal cuenca no convencional del país. Para la compañía, Argentina ocupa un lugar cada vez más relevante dentro de la distribución internacional de sus equipos.
De Estados Unidos a Vaca Muerta
El traslado de tres equipos completos desde Estados Unidos constituye uno de los principales indicadores de la importancia que H&P le asigna al mercado argentino. La decisión implica reasignar activos de su operación norteamericana para atender contratos vinculados con Vaca Muerta.
La compañía cuenta actualmente con una flota internacional de 127 equipos, además de 202 unidades terrestres operando en Estados Unidos y cuatro plataformas offshore. A esto se suman 30 contratos de gerenciamiento correspondientes a instalaciones marinas de terceros.
Los resultados del segmento internacional muestran una mejora durante el trimestre. La pérdida operativa se redujo a US$54 millones, frente a los US$100 millones registrados en el período anterior. Al mismo tiempo, el margen directo pasó de US$11 millones a US$31 millones, mientras que la empresa mantuvo un promedio de 65 equipos activos fuera de Estados Unidos.
La estrategia internacional también contempla una recuperación gradual de operaciones en Arabia Saudita, aunque con mayor cautela debido al contexto de Medio Oriente.
H&P en el negocio offshore
El desempeño del mercado norteamericano aportó otro de los resultados destacados del trimestre. La división sumó diez equipos durante el período, impulsada por la demanda de operadores privados e independientes, y alcanzó un margen directo de US$241 millones, que H&P ubicó como el más elevado de la industria.
El segmento offshore también mostró números positivos. La compañía registró una ganancia operativa de US$17 millones y renovó por cuatro años un contrato con un operador de Noruega. Con ese acuerdo, la cartera de contratos de la división alcanzó aproximadamente US$3.600 millones, considerando períodos firmes y opciones.

En términos consolidados, H&P informó una ganancia neta atribuible de US$76 millones, equivalente a US$0,74 por acción. Sin embargo, ese resultado estuvo influido por la venta de un activo inmobiliario, que generó US$115 millones. Sin ese efecto extraordinario, el resultado ajustado habría mostrado una pérdida de US$10 millones.
El fracking en la Argentina
La actividad de fractura hidráulica en Vaca Muerta registró una fuerte baja durante julio, con 2.010 etapas completadas, según el relevamiento de NCS Multistage.
El volumen implicó una contracción del 27,2% respecto de junio, cuando se había alcanzado el máximo histórico de 2.760 operaciones, y representó el retroceso mensual más pronunciado de 2026.
Antes de conocerse el registro de julio, las estimaciones sectoriales apuntaban a que 2026 podía cerrar por encima de las 28.000 etapas de fractura. El desempeño de la primera mitad del año había respaldado esa expectativa, con varios máximos mensuales y un nivel operativo sostenido.
El descenso se produjo justo después del récord alcanzado en el primer semestre y llevó por primera vez en el año el nivel de actividad por debajo de las 2.300 etapas mensuales.
Sin embargo, la caída no modifica todavía el balance acumulado: entre enero y julio se realizaron más de 16.900 etapas y el promedio mensual continúa por encima de las 2.400.







