La crisis en Medio Oriente alteró el mapa energético mundial y favoreció el avance de varios países fuera del Golfo. Con Vaca Muerta como motor, la industria local proyecta un crecimiento que podría acercar al país al grupo de los diez mayores productores del planeta.

Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente que empiezan a ceder después de varios meses, con las restricciones que afectaron el tránsito por el Estrecho de Ormuz, tuvieron impactos concretos entre los principales productores de petróleo y sobre la industria energética mundial.

Uno de los efectos más visibles fue la modificación del ranking internacional de productores de petróleo y líquidos asociados, con fuertes caídas en varios países de la región comprometida por el conflicto.

De acuerdo con un relevamiento de la consultora Economía & Energía correspondiente a abril, Estados Unidos mantuvo una amplia ventaja en el primer puesto con una producción cercana a los 24 millones de barriles diarios equivalentes.

Argentina avanzó posiciones y se ubicó en el puesto 16 del ranking mundial al contabilizar tanto petróleo como líquidos asociados. La producción nacional alcanzó alrededor de 1,1 millones de barriles diarios equivalentes, un nivel similar al de países como Venezuela, Angola e India.

En segundo lugar se ubicó Rusia, con 10,3 millones de barriles por día, mientras que Arabia Saudita descendió al tercer puesto tras registrar una reducción de 2,4 millones de barriles diarios respecto de abril de 2025 y quedar con una producción de 8,3 millones.

El nuevo escenario permitió que algunos productores fuera del mundo árabe ganaran protagonismo. Canadá alcanzó el cuarto lugar con 6,3 millones de barriles diarios gracias a sus desarrollos no convencionales de arenas bituminosas, mientras que China se posicionó quinta con 5,4 millones de barriles, destinados casi exclusivamente al abastecimiento de su mercado interno.

Brasil también consolidó su avance dentro del ranking global. Con una producción de 4,9 millones de barriles diarios impulsada principalmente por los desarrollos offshore del Presal, el país se ubicó en el sexto puesto y reforzó su papel como uno de los principales proveedores de la Cuenca Atlántica.

El ascenso argentino entre los productores de petróleo

Entre los países más afectados por la crisis se encuentran varios productores de Medio Oriente. Irán redujo su producción hasta los 4,1 millones de barriles diarios, mientras que Emiratos Árabes Unidos registró una caída cercana al 39%, descendiendo a 2,7 millones de barriles por día.

El deterioro fue aún más pronunciado en otros casos. Irak sufrió un desplome de aproximadamente 72% en sus volúmenes de producción, mientras que Kuwait y Qatar registraron retrocesos todavía mayores.

Como consecuencia de esos movimientos, Argentina avanzó posiciones y se ubicó en el puesto 16 del ranking mundial al contabilizar tanto petróleo como líquidos asociados. La producción nacional alcanzó alrededor de 1,1 millones de barriles diarios equivalentes, un nivel similar al de países como Venezuela, Angola e India.

¿Momentáneo o estructural?

Obviamente, si se consolida la salida del conflicto que alteró los mercados globales durante casi toda la primera mitad de este 2026, el mapa comenzará a reacomodarse y recobrar, progresivamente, su configuración más lógica.

De todos modos, más allá de que la mejora de la Argentina en el ránking respondió a la caída coyuntural de varios productores del Golfo, las perspectivas para la industria argentina son más estructurales.

La expansión de Vaca Muerta y las obras de infraestructura actualmente en desarrollo apuntan a incrementar significativamente la capacidad productiva durante los próximos años.

guera iran israel, productores de petróleo
Las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones que afectaron el tránsito por el Estrecho de Ormuz tuvieron impacto concreto sobre la industria energética mundial.

Los principales analistas del sector proyectan que el país podría más que duplicar sus volúmenes de producción hacia el final de la década, impulsado por nuevos oleoductos, mayores exportaciones y la ampliación de la capacidad de evacuación de crudo desde la Cuenca Neuquina.

Vaca Muerta y la cuenca atlántica ganan protagonismo

Más allá de las alteraciones que generó el conflicto y su evolución más reciente, el mercado energético internacional comenzó a mostrar cambios de fondo.

La menor disponibilidad de crudo proveniente de regiones históricamente dominantes llevó a consumidores y refinadores a buscar nuevas fuentes de abastecimiento con menor exposición geopolítica.

En ese contexto, la Cuenca Atlántica emerge como uno de los principales polos alternativos para abastecer a mercados que buscan diversificar riesgos.

Allí adquiere relevancia el denominado Quinteto de las Américas, integrado por Estados Unidos, Canadá, Brasil, Guyana y Argentina.

La creciente participación de estos países refleja una transformación en los flujos comerciales internacionales de hidrocarburos, con una mayor importancia de los productores ubicados fuera de las áreas tradicionales de conflicto.

Para Argentina, este escenario coincide con una etapa de fuerte expansión de Vaca Muerta. La puesta en marcha de proyectos como Vaca Muerta Oil Sur permitirá aumentar considerablemente la capacidad exportadora y mejorar el acceso a mercados internacionales.

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