El megaproyecto energético Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) avanza hacia una de sus etapas más exigentes desde el punto de vista técnico: una gigantesca operación submarina destinada a instalar el sistema de anclaje que permitirá poner en funcionamiento la terminal offshore de exportación de petróleo en Punta Colorada, en la provincia de Río Negro.
La operación, que involucra el despliegue de pesadas anclas offshore y cadenas de unos 400 metros de longitud, representa un punto crítico dentro del esquema logístico y energético del proyecto VMOS. Se trata de una fase clave que habilitará el amarre de buques petroleros de gran escala y, en consecuencia, la salida al mercado internacional del crudo producido en Vaca Muerta.
La instalación incluye al menos 12 anclas de aproximadamente 43 toneladas cada una, junto con 12 cadenas de acero de gran resistencia y cerca de 400 metros de extensión.
Este equipamiento no es accesorio, sino esencial: forma parte del sistema de fondeo que mantendrá fijas las monoboyas offshore —estructuras flotantes desde donde se realiza la carga de petróleo— en el lecho marino del Golfo San Matías.
Las anclas, algunas de las cuales superan los ocho metros de longitud, deben resistir las condiciones extremas del mar abierto y garantizar la estabilidad del sistema incluso durante operaciones con supertanqueros.
En términos de ingeniería, el desafío es notable: los componentes deben ser instalados con precisión en el fondo marino y alineados para que el sistema de amarre distribuya adecuadamente las fuerzas generadas por corrientes, viento y oleaje.
Una pieza clave para la exportación de crudo
El sistema de anclaje es considerado uno de los eslabones más críticos del VMOS. Sin su instalación, la terminal offshore no puede operar y, por lo tanto, el petróleo no puede ser transferido a buques de gran porte.
La infraestructura offshore está diseñada en torno a monoboyas tipo CALM (Catenary Anchor Leg Mooring), que funcionan como puntos de conexión entre los ductos submarinos y los buques.

El diseño utiliza el principio de la “catenaria”, una curva que adopta la cadena bajo su propio peso y que permite distribuir las tensiones de manera horizontal, aumentando la capacidad de sujeción del sistema.
Esta solución es habitual en desarrollos offshore, especialmente cuando se trata de operar con grandes petroleros, ya que evita la necesidad de construir muelles de gran calado en la costa, algo técnicamente complejo y costoso.
Logística internacional y buques especializados para el VMOS
La ejecución del operativo estará a cargo de empresas especializadas en ingeniería offshore, que deberán desplegar una compleja logística marítima.
Para esta tarea se utilizarán buques de alta tecnología, diseñados para trabajos pesados en alta mar y equipados con sistemas de posicionamiento dinámico, grúas de gran capacidad y herramientas para operaciones submarinas.
El proceso implicará el transporte del equipamiento desde puertos argentinos hasta la zona de instalación, ubicada a varios kilómetros de la costa.
Una vez en el sitio, se desplegará el sistema en el lecho marino, conectando las cadenas a las anclas y posteriormente a las monoboyas, en una secuencia que requiere precisión y coordinación entre múltiples equipos técnicos.
Un proyecto estratégico para la energía argentina
El VMOS es considerado uno de los proyectos energéticos más importantes en desarrollo en Argentina. Con una inversión estimada en torno a los 3.000 millones de dólares, contempla la construcción de un oleoducto de más de 400 kilómetros desde la cuenca neuquina hasta la costa atlántica, junto con una terminal de exportación offshore.

La iniciativa es impulsada por un consorcio integrado por grandes compañías del sector, incluyendo YPF, Chevron, Shell, Pan American Energy y otras empresas clave de la industria.
En su primera etapa, el sistema permitirá transportar entre 180.000 y 190.000 barriles diarios, con potencial de ampliación a más de 500.000 barriles en fases posteriores.
Esta capacidad es fundamental para resolver uno de los principales cuellos de botella del desarrollo de Vaca Muerta: la evacuación del crudo hacia mercados internacionales.
Ibicuy busca ser el puerto de arena para Vaca Muerta
Mientras avanza la construcción del VMOS, Entre Ríos impulsa una estrategia para transformar al puerto de Ibicuy en el principal nodo logístico de insumos para Vaca Muerta, con especial énfasis en el transporte de arenas de fractura y otros materiales como la baritina.
El plan surge a partir de un cambio de enfoque empresarial: la arena, que inicialmente era solo una parte del negocio, pasó a convertirse en el eje central debido al crecimiento acelerado del desarrollo no convencional en la Patagonia.
Se estima que la demanda de arena para fracking podría alcanzar cerca de 15 millones de toneladas en pocos años, lo que abre una gran oportunidad logística para la región.

Ibicuy busca capitalizar su ventaja geográfica, ya que se ubica a pocos kilómetros de las canteras de arena de alta calidad utilizadas en el sector petrolero.
Actualmente, este insumo se transporta principalmente por camión a lo largo de más de 1.200 kilómetros, con elevados costos logísticos. El objetivo es sustituir ese esquema por transporte fluvial, lo que permitiría reducir costos, descongestionar rutas y mejorar la competitividad.
La estrategia contempla enviar la carga por barco desde Ibicuy hacia puertos del sur, como Bahía Blanca o San Antonio Oeste, y desde allí distribuirla a los yacimientos.







