La provincial GyP lanzó una convocatoria por áreas distribuidas en distintos sectores de la cuenca neuquina. El proceso combina zonas cercanas a desarrollos consolidados con otras de mayor riesgo geológico, en una apuesta por atraer inversiones y ampliar el mapa productivo del shale argentino.
Neuquén puso en marcha una nueva ronda licitatoria de áreas exploratorias en Vaca Muerta con la oferta de 15 bloques de distintos sectores de la cuenca.
El proceso, impulsado a través de Gas y Petróleo del Neuquén (GyP), marca el regreso de las licitaciones provinciales a gran escala después de varios años sin convocatorias de este tipo y busca atraer capital para ampliar la frontera de desarrollo del principal reservorio no convencional del país.
Uno de los sectores que concentra mayor expectativa es el ubicado en el norte de la cuenca, donde se encuentran los bloques Curamhuele, Corralera Sur, Corralera Noreste y Corralera Noroeste.
Uno de los sectores que concentra mayor expectativa es el ubicado en el norte de la cuenca, donde se encuentran los bloques Curamhuele, Corralera Sur, Corralera Noreste y Corralera Noroeste.
Estas áreas se localizan en una zona de fuerte actividad petrolera y cercana a desarrollos que ya demostraron productividad comercial.
La principal ventaja de este conjunto de bloques radica en su cercanía a infraestructura existente para evacuación de crudo.
La conexión con el sistema de Puesto Hernández y el acceso a los oleoductos de Oldelval y OTASA representan un factor relevante para eventuales desarrollos futuros.
No obstante, algunos desafíos geológicos también forman parte de la ecuación.
En particular, Curamhuele presenta mayores niveles de complejidad debido a su proximidad con el frente de deformación andino, una condición que puede dificultar las tareas de perforación y estimulación hidráulica.
La geología de Vaca Muerta en las nuevas oportunidades
Otro de los grupos de áreas ofrecidas comprende los bloques La Tropilla I, Cerro Avispa Norte, Cerro Avispa Sur y Águila Mora Noreste. Todas estas superficies se encuentran dentro de la ventana de generación de petróleo de Vaca Muerta y comparten límites con desarrollos que actualmente explota Vista.
Sin embargo, los estudios técnicos identifican condicionantes que podrían influir en el potencial de algunas de estas áreas.
La presencia de intrusiones ígneas asociadas al complejo volcánico Auca Mahuida aparece como uno de los principales factores a considerar en La Tropilla I y Águila Mora Noreste, debido a las dificultades que generan para la perforación de ramas horizontales.
En el caso de Cerro Avispa Norte y Cerro Avispa Sur, parte significativa de la superficie se ubica sobre el límite oriental de la formación productiva, lo que reduce la extensión efectiva disponible para futuros desarrollos.
El potencial gasífero y las apuestas de mayor riesgo
Dentro de la oferta también aparece una oportunidad orientada al gas natural.
Se trata de Pampa de las Yeguas Noreste, un bloque de menor tamaño que se encuentra en la ventana de gas y condensado y que despierta interés por los antecedentes productivos de áreas vecinas operadas por YPF.
La particularidad de esta región es que en campos cercanos se logró desarrollar más de un horizonte productivo dentro de la roca madre, ampliando las alternativas de explotación y aumentando el atractivo del recurso.

Más al sur, la licitación incorpora los bloques Cerro Partido Este, Santo Domingo II, Chasquivil Sur y El Corte, ubicados en una zona de transición geológica donde conviven áreas con presencia de petróleo, gas asociado y gas seco.
Allí, la complejidad estructural obliga a realizar estudios sísmicos de alta resolución antes de avanzar con programas de perforación de mayor escala.
En el extremo austral del mapa aparecen Totoral Este y La Hoya, considerados por especialistas como proyectos de frontera.
Con escasos antecedentes exploratorios y limitada información geológica disponible, representan las oportunidades de mayor riesgo, aunque también las que podrían abrir nuevas áreas de desarrollo para la cuenca.
Cómo se evaluarán las ofertas
Las empresas interesadas tendrán plazo hasta el 19 de agosto de 2026 para presentar sus propuestas técnicas y económicas.
El esquema diseñado por GyP combina variables económicas y compromisos de inversión para seleccionar a los futuros adjudicatarios.
La empresa provincial conservará una participación de entre 10% y 20% durante la etapa exploratoria y otorgará mayor valoración a las propuestas que contemplen actividad concreta en campo.
Las compañías podrán mejorar su posición ofreciendo regalías adicionales sobre el porcentaje base establecido por la provincia. A su vez, el sistema contempla la medición de compromisos mediante Unidades de Trabajo, equivalentes a 5.000 dólares cada una, que se asignan según los programas de sísmica y perforación comprometidos.
Como requisito inicial, cada oferente deberá presentar un bono de acceso con un mínimo de 500.000 dólares.






