El salto de la cotización internacional se produce en medio de una mayor incertidumbre sobre el abastecimiento global. En qué beneficia y en qué perjudica al país en plena expansión de Vaca Muerta.

El precio internacional del petróleo volvió a ubicarse por encima de los US$100 por barril, en un mercado que comenzó a incorporar una creciente preocupación por la continuidad del abastecimiento global.

El Brent, principal referencia para buena parte de las operaciones internacionales de crudo, recibió el impacto de nuevos ataques de rebeldes hutíes contra buques petroleros sauditas en el Mar Rojo, una situación que amenaza con complicar aún más las rutas utilizadas para transportar hidrocarburos desde Medio Oriente.

La escalada entre Estados Unidos e Irán, los ataques contra embarcaciones comerciales y las advertencias vinculadas con el Estrecho de Ormuz reavivaron el temor a que una interrupción de las principales vías de transporte termine afectando la oferta disponible.

El movimiento alcista se produce en un contexto diferente al de otros períodos de fuerte apreciación del petróleo, cuando el principal impulso provenía de una expansión de la demanda mundial. En este 2026, el factor determinante se encuentra en el frente geopolítico.

Por ese motivo, los operadores comenzaron a sumar una mayor “prima de riesgo” al valor del barril.

La posibilidad de que una parte de la producción mundial no pueda llegar con normalidad a los centros de consumo generó una rápida reacción en los mercados y llevó nuevamente al Brent a superar la barrera de los tres dígitos.

Las rutas alternativas también quedaron bajo presión

Uno de los principales focos de preocupación está puesto en la capacidad del sistema energético para sostener el flujo de petróleo desde Medio Oriente hacia los mercados internacionales.

Durante los primeros meses del conflicto, parte de la oferta logró mantenerse en circulación mediante el uso de rutas alternativas, que permitieron descomprimir las dificultades registradas en el Golfo Pérsico.

Según J.P. Morgan, alrededor de 7 millones de barriles diarios que habitualmente hubieran atravesado esa región fueron derivados mediante oleoductos hacia el Mar Rojo. Sin embargo, esa alternativa comenzó a enfrentar sus propios riesgos a partir del recrudecimiento de los ataques.

Capital Economics advirtió que el bloqueo hutí del estrecho de Bab al-Mandeb terminó afectando otra vía de salida para unos 5 millones de barriles diarios de petróleo saudí. La dificultad, además, no se limita a encontrar nuevos recorridos: las características de los buques disponibles también condicionan las posibilidades de transporte.

J.P. Morgan señaló que los petroleros de mayor tamaño y con carga completa no pueden utilizar el Canal de Suez debido a las limitaciones de profundidad.

Si las compañías deben recurrir a embarcaciones más pequeñas y optar por una ruta alrededor del continente africano, el tiempo de traslado podría extenderse de cuatro a ocho semanas.

Se anticipa un mercado más volátil

La tensión sobre las rutas comerciales se combina con una reducción de la oferta que comienza a ganar peso en las proyecciones del mercado.

Aunque una eventual destrucción de demanda puede funcionar como un límite para la suba, las restricciones vinculadas con la logística y el abastecimiento mantienen abierta la posibilidad de nuevas escaladas.

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El aumento del crudo resulta especialmente relevante para Vaca Muerta, cuya expansión productiva la convirtió en uno de los principales motores de generación de dólares de la economía nacional.

Daan Struyven, jefe de investigación petrolera de Goldman Sachs, sostuvo que el crudo podría regresar a los niveles máximos registrados en 2022 y superar los US$120 por barril en octubre si las condiciones actuales se mantienen.

RBC Capital Markets, en tanto, planteó una hipótesis todavía más severa: una expansión del conflicto hacia una guerra regional de mayor alcance podría llevar al petróleo a superar los US$150 por barril y establecer un nuevo récord histórico.

La presión ya comenzó a sentirse en los combustibles estadounidenses. De acuerdo con CNN, el precio de la nafta se mantiene por encima de los US$4 por galón, mientras que el diésel se ubica por encima de los US$5,20.

Vaca Muerta aparece entre los principales beneficiados

Para la Argentina, el nuevo escenario internacional presenta un doble impacto. Por un lado, un petróleo más caro representa una oportunidad para incrementar el ingreso de divisas provenientes de las exportaciones de hidrocarburos.

El efecto resulta especialmente relevante para Vaca Muerta, cuya expansión productiva la convirtió en uno de los principales motores de generación de dólares de la economía nacional.

Y también para los golpeados yacimientos maduros de convencional de las provincias petroleras de la Patagonia Sur, donde este salto implica una recuperación de ingresos por regalías.

De acuerdo con estimaciones de mercado, un barril de petróleo en torno a los US$100 podría permitirle al país sumar unos US$5.000 millones adicionales por exportaciones de hidrocarburos.

Pero el mismo fenómeno representa un desafío para el mercado interno. Aunque la Argentina incrementó su producción de petróleo, los precios domésticos continúan vinculados, en mayor o menor medida, con las referencias internacionales.

Las refinerías deben considerar el costo del crudo y, en determinados casos, el valor de las importaciones de combustibles y derivados.

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