Lo rehabilitó la flexibilización cambiaria para empresas y comenzó a reflejarse en los datos oficiales. En marzo los envíos estuvieron liderados por el sector energético y extractivo, en un contexto de normalización parcial del mercado cambiario.
La decisión del Banco Central de la República Argentina de permitir el giro de utilidades al exterior para empresas multinacionales comenzó a tener impacto concreto en marzo de este 2026, especialmente entre petroleras y mineras.
Según el informe del Mercado de Cambios, las compañías aprovecharon la flexibilización para transferir dividendos a sus casas matrices.
En ese mes, los sectores petrolero y minero concentraron envíos por US$ 573 millones, dentro de un total de egresos netos por utilidades y dividendos que alcanzó los US$ 876 millones.
Se espera que, con la presentación de nuevos resultados hacia mitad de año, los montos tiendan a incrementarse.
El dato marca un punto de inflexión respecto de los meses previos. En enero, los giros habían sido de apenas US$ 10 millones y en febrero, de US$ 97 millones.
El salto de marzo refleja la puesta en marcha efectiva del nuevo esquema.
En el acumulado del primer trimestre, las transferencias totalizaron US$ 983 millones, en línea con lo anticipado por el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien había estimado envíos cercanos a los US$ 1.000 millones en lo que iba del año.
Petroleras y mineras, al frente de las transferencias
El desglose sectorial muestra una concentración en actividades vinculadas a recursos naturales.
De acuerdo con el BCRA, el rubro Energía lideró los envíos con US$ 460 millones, seguido por Metales Comunes y Elaboración con US$ 132 millones, y Alimentos, Bebidas y Tabaco con US$ 106 millones.
Este comportamiento responde a la estructura de inversión extranjera en el país, donde sectores como petróleo, gas y minería tienen una alta participación de capitales internacionales.
El volumen registrado en marzo sugiere que las empresas comenzaron a ordenar balances y flujos financieros tras la habilitación para girar utilidades generadas recientemente. Se espera que, con la presentación de nuevos resultados hacia mitad de año, los montos tiendan a incrementarse.
Cómo se financiaron los giros
Un aspecto relevante del informe es el origen de las divisas utilizadas para concretar las transferencias. No todos los dólares salieron del mercado oficial.
Las empresas compraron algo más de US$ 600 millones en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), mientras que otros US$ 265 millones provinieron de cobros asociados al Bopreal.
Este instrumento había sido emitido por el BCRA para ordenar deudas comerciales con el exterior y ahora también funciona como fuente de divisas para el giro de utilidades.
La combinación de ambas vías permitió canalizar los pagos sin concentrar toda la demanda en el mercado cambiario oficial.
Del cepo a la normalización parcial
El repunte en los giros contrasta con lo ocurrido en los últimos años, cuando las restricciones cambiarias limitaron fuertemente esta operatoria. Durante ese período, las compañías recurrieron a alternativas como el contado con liquidación —con costos elevados— o la reinversión local de utilidades.

Según la serie histórica del Banco Central de la República Argentina, durante los cuatro años de gobierno de Alberto Fernández los giros por la vía oficial sumaron US$ 770 millones.
En comparación, los niveles actuales muestran una recuperación. En los dos primeros años de la gestión de Javier Milei se registraron envíos por US$ 245 millones y US$ 383 millones, respectivamente, antes del cambio normativo.
En perspectiva histórica, los mayores volúmenes se observaron en 2010 y 2011, con más de US$ 4.000 millones anuales, antes de la instauración del cepo durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Posteriormente, durante la gestión de Mauricio Macri, el pico se registró en 2016 con US$ 3.100 millones.
Inversiones y proyecciones
Este comportamiento en el giro de dividendos tiene correlato en la dinámica de inversión y proyecciones de largo plazo para los sectores que lideran los envíos. Tanto energía como minería concentran expectativas de expansión que explican el peso que ya tienen en la generación y remisión de utilidades.
En esa línea, el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que Neuquén y el desarrollo de Vaca Muerta atraviesan “un período extraordinario”, con inversiones estimadas en US$ 130.000 millones en los próximos cuatro a cinco años.
Desde el frente macroeconómico, el ministro de Economía, Luis Caputo, también ubicó a estos sectores como ejes centrales del ingreso de divisas en el mediano y largo plazo. Según sus proyecciones, entre 2026 y 2035 el sector energético podría generar un superávit acumulado de US$ 350.000 millones, mientras que la minería sumaría otros US$ 160.000 millones.
Un componente clave para viabilizar este escenario es el RIGI, diseñado para atraer capitales a proyectos de gran escala. De acuerdo con datos oficiales, ya se presentaron 36 iniciativas por un total de US$ 95.000 millones, con foco en energía y minería.
Además, el Ministerio de Economía anticipó que podrían sumarse en el corto plazo entre siete y ocho nuevos proyectos por hasta US$ 40.000 millones, principalmente vinculados al upstream energético.







