La provincia comenzó a debatir un proyecto que permitirá cobrar un tributo por la extracción de minerales. La iniciativa también incorpora incentivos para el procesamiento local y podría modificar el esquema de producción de arenas silíceas utilizadas en el desarrollo no convencional.

Neuquén dio el primer paso para implementar un régimen de regalías sobre la actividad minera, que tiene como dato saliente su impacto en la utilización de arenas para la actividad extractiva en Vaca Muerta.

Se trata de una herramienta de la que hasta ahora la provincia carecía y que le permitirá al Estado local percibir ingresos por la extracción de ese y otros minerales.

La iniciativa, impulsada por el gobernador Rolando Figueroa, comenzó a debatirse en la Legislatura y apunta a dotar de un marco regulatorio estable a un sector que gana relevancia por el crecimiento de Vaca Muerta.

La iniciativa prevé dos niveles de alícuotas. La regalía será del 3% cuando el mineral salga de la provincia para ser procesado en otra jurisdicción, mientras que descenderá al 2% cuando las etapas de procesamiento o elaboración se desarrollen dentro de Neuquén.

El proyecto establece que las regalías alcanzarán a los minerales de primera y segunda categoría, además de aquellos de tercera categoría ubicados en tierras fiscales.

Dentro de ese universo se incluyen las arenas silíceas utilizadas en las operaciones de fractura hidráulica, un insumo estratégico para la producción de petróleo y gas no convencional.

La discusión llega en un momento en el que la demanda de arena crece de manera sostenida al ritmo de la expansión de la actividad en Vaca Muerta, mientras distintas empresas analizan reemplazar parte del material proveniente de Entre Ríos por producción local para reducir costos logísticos.

Las arenas para fractura, alcanzadas por el proyecto de regalías

Uno de los aspectos centrales del proyecto es la definición adoptada por la provincia respecto de las arenas silíceas. El director provincial de Minería, Carlos Portilla, explicó que Neuquén las considera minerales de primera categoría debido a su composición de cuarzo y feldespato, criterio que las diferencia del tratamiento que reciben en otras jurisdicciones.

«Para nosotros, pertenecen al Estado provincial. Bajo esta mirada hemos logrado que se interesen empresas y que ya exista la primera mina de arena de cercanías y que ya la están usando en las diversas fracturas», afirmó.

Actualmente la mayor parte de la arena utilizada en los pozos de Vaca Muerta continúa llegando desde Entre Ríos, aunque varias operadoras comenzaron a incorporar mezclas con producción neuquina y algunas avanzaron con desarrollos propios para abastecer sus operaciones.

Fuentes del sector estiman que hoy se extraen alrededor de 50.000 toneladas mensuales de arena en Neuquén sin que esa actividad genere regalías para la provincia, un escenario que cambiaría con la aprobación de la ley.

Dos alícuotas para incentivar el agregado de valor

El proyecto establece que el pago de regalías se generará por el solo hecho de la extracción del mineral o su depósito en boca de mina, independientemente del destino posterior de la producción.

Solo quedarán exceptuadas las extracciones destinadas a investigación científica y determinadas canteras utilizadas para obras públicas.

La iniciativa prevé dos niveles de alícuotas. La regalía será del 3% cuando el mineral salga de la provincia para ser procesado en otra jurisdicción, mientras que descenderá al 2% cuando las etapas de procesamiento o elaboración se desarrollen dentro de Neuquén.

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Las arenas, como agente sostén, sostienen y mantienen abiertas las fracturas generadas hidráulicamente.

Este último escenario aparece como el más probable para las arenas destinadas a Vaca Muerta, ya que el objetivo oficial es incentivar inversiones industriales que agreguen valor antes de su utilización en las operaciones petroleras.

El cálculo se realizará sobre el denominado valor boca mina, determinado de acuerdo con la legislación nacional vigente, descontando los costos necesarios para llevar el mineral hasta su primera etapa de comercialización.

Las empresas deberán presentar declaraciones juradas trimestrales informando los volúmenes extraídos para determinar el monto correspondiente.

Un fondo para control e infraestructura

La propuesta también contempla la creación del Fondo de Desarrollo y Sustentabilidad Ambiental (FODEMSA), que será financiado con los recursos provenientes de sanciones y de una nueva tasa de fiscalización minera.

El objetivo será destinar esos fondos a programas de control de la actividad, monitoreo ambiental e infraestructura vinculada al desarrollo del sector.

Durante el tratamiento legislativo aparecieron distintas posiciones políticas respecto del alcance del proyecto.

Mientras algunos sectores destacaron que el esquema permitirá equiparar a Neuquén con otras provincias mineras e incluso incentivar el procesamiento local mediante una alícuota reducida, otros expresaron reparos sobre los beneficios que podría representar para la industria hidrocarburífera y solicitaron precisiones sobre algunos aspectos de la futura reglamentación.

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