La baja que había registrado el petróleo en los mercados internacionales alimentó durante las últimas semanas la posibilidad de un alivio en los surtidores. Sin embargo, la actualización parcial de los impuestos nacionales modificó ese escenario.
Durante las últimas semanas, la fuerte corrección del precio internacional del petróleo había generado expectativas de que los valores de los combustibles en los surtidores argentinos pudieran registrar una reducción.
La posibilidad comenzó a tomar fuerza, además, ante el vencimiento del mecanismo aplicado por las petroleras para amortiguar el impacto que había provocado el conflicto en Medio Oriente sobre la cotización del crudo.
Sin embargo, ese escenario finalmente no se concretó y julio arrancó con un nuevo incremento en los precios a los consumidores en las estaciones de servicio.
Como es habitual, desde el Gobierno señalaron que la decisión de ajustar parcialmente los impuestos a los combustibles y no por el total, busca sostener el equilibrio fiscal sin provocar un impacto mayor sobre la inflación.
Desde el 1° de julio, las estaciones de servicio reflejan una suba promedio del 1%, impulsada por una actualización parcial de los impuestos que gravan las naftas y el gasoil.
Aunque el ajuste resultó menor al que hubiera implicado una aplicación plena de los tributos, volvió a trasladarse a los precios en un contexto donde el mercado seguía de cerca la evolución descendente del barril Brent y especulaba con un posible alivio para los consumidores.
La actualización impositiva volvió a empujar los precios
El incremento impositivo fue oficializado mediante el Decreto 562/2026, publicado en el Boletín Oficial.
La norma dispone una actualización parcial del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos (ICL) y del Impuesto al Dióxido de Carbono (IDC), mientras que el resto de los aumentos acumulados desde 2024 y durante los primeros meses de 2025 continuará diferido, al menos hasta el 1° de agosto.
Como es habitual, desde el Gobierno señalaron que la decisión busca sostener el equilibrio fiscal sin provocar un impacto mayor sobre la inflación.
La estrategia vuelve a combinar una actualización parcial de los tributos con el diferimiento de buena parte de los incrementos pendientes, evitando que el traslado a los surtidores sea más significativo.
La medida implica un aumento cercano a los $21 por litro para las naftas en concepto de ICL, al que se suma el correspondiente al Impuesto al Dióxido de Carbono.
En el caso del gasoil, el ajuste ronda los $19 por litro, además del componente ambiental previsto por la legislación vigente.
Para las provincias alcanzadas por el régimen diferencial patagónico continúa vigente el tratamiento especial sobre el gasoil, beneficio que comprende a Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, La Pampa, el partido bonaerense de Patagones y el departamento mendocino de Malargüe.
Precio de los combustibles: expectativas que no se concretaron
Antes de conocerse la actualización impositiva, distintos analistas consideraban posible que las refinadoras comenzaran a revisar sus listas de precios.
La expectativa surgía porque el mecanismo implementado semanas atrás para desacoplar parcialmente las variaciones del Brent de los valores internos llegaba a su vencimiento a fines de junio.
Ese esquema, impulsado inicialmente por YPF y luego replicado por el resto de las compañías, había permitido absorber parte del impacto provocado por la escalada internacional del crudo durante el conflicto en Medio Oriente. Con el barril retrocediendo desde aquellos máximos, el mercado comenzó a evaluar si las empresas trasladarían esa baja a los consumidores.

No obstante, la actualización tributaria terminó modificando ese escenario y dejó en suspenso cualquier posibilidad de reducción inmediata.
En el sector consideran que la evolución de los precios seguirá dependiendo de una combinación de variables, entre ellas el comportamiento del petróleo internacional, el tipo de cambio, la carga impositiva y los costos propios de refinación y distribución.
Un esquema que sigue acumulando ajustes pendientes
La actualización de los impuestos sobre los combustibles viene siendo postergada desde hace más de un año. Tanto la actual administración como gobiernos anteriores recurrieron al diferimiento parcial de esos incrementos para moderar su impacto sobre la inflación y evitar subas más pronunciadas en productos de consumo masivo.
Como consecuencia, todavía permanece pendiente una parte importante de las actualizaciones correspondientes a distintos períodos.
El Decreto 562/2026 establece que esos remanentes comenzarían a aplicarse, en principio, desde el 1° de agosto, aunque el cronograma podría volver a modificarse si el Poder Ejecutivo decide mantener la estrategia de escalonar los aumentos.







