Con más del 85% de ejecución de la obra y una inversión conjunta de US$ 3.000 millones, el emprendimiento impulsado por YPF y otras ocho petroleras entra en su etapa decisiva. La puesta en marcha permitirá ampliar la capacidad de evacuación desde la costa de Río Negro y reducir los costos de transporte hacia los mercados internacionales.

El proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) tiene previsto concretar a fines de marzo de 2027 sus primeras operaciones de exportación de petróleo desde Punta Colorada, en Río Negro.

La iniciativa, que ya superó el 85% de avance, se encuentra en la recta final de construcción y comenzará a funcionar progresivamente durante los primeros meses del próximo año.

El cronograma contempla iniciar entre enero y febrero la carga del sistema, un proceso necesario para poner en funcionamiento el ducto y completar posteriormente el abastecimiento de los tanques de almacenamiento.

Durante la construcción, el proyecto también tuvo un efecto significativo sobre la economía de Río Negro. Se incorporaron más de 2.000 trabajadores de la provincia, que representaron entre el 70% y el 80% de la mano de obra contratada.

Marzo aparece como el mes de referencia para avanzar con las primeras operaciones de carga de buques. Las proyecciones del proyecto apuntan a generar despachos por más de US$ 5.000 millones durante 2027.

El VMOS, una infraestructura de 437 kilómetros

La columna vertebral de VMOS es un oleoducto de 437 kilómetros que une Allen, en Neuquén, con Punta Colorada, en la costa rionegrina.

La construcción del ducto, a cargo de Techint y Sacde, ya está terminada, mientras que los trabajos se concentran actualmente en completar las instalaciones de almacenamiento y despacho marítimo.

La primera etapa de operación comenzaría con un volumen de transporte de 180.000 barriles diarios. Para alcanzar ese nivel será necesario llenar las cañerías, una tarea que demandará entre 20 y 25 días, y completar luego el proceso de almacenamiento en los tanques de la terminal.

El crecimiento de la capacidad dependerá de la evolución de la producción de Vaca Muerta y de las ampliaciones que se incorporen al sistema.

En las previsiones iniciales se mencionaba la posibilidad de llegar a 390.000 barriles diarios durante 2027 y 550.000 barriles en 2028. Sin embargo, la aceleración de la actividad hidrocarburífera llevó a revisar esos objetivos.

Gustavo Chaab, CEO de VMOS, explicó que el esquema operativo contempla alcanzar una capacidad de 750.000 barriles diarios. A más largo plazo, también se analiza la posibilidad de llegar al millón de barriles por día, para lo cual será necesario sumar estaciones de bombeo y nuevas instalaciones.

Punta Colorada, preparada para recibir grandes buques petroleros

En el extremo rionegrino se desarrolla el complejo de almacenamiento y exportación. Allí se construyen cinco tanques, cada uno con una capacidad de 120 millones de litros de petróleo.

Las estructuras tienen 83 metros de diámetro y una altura comparable con la de un edificio de diez pisos. En conjunto, permitirán disponer de reservas equivalentes a aproximadamente tres días de producción de Vaca Muerta.

La infraestructura marítima es otro de los componentes centrales. El proyecto incluye cañerías submarinas que se extienden entre cinco y ocho kilómetros mar adentro y que estarán conectadas con dos monoboyas fabricadas en Emiratos Árabes Unidos.

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Marzo aparece como la fecha de referencia para avanzar con las primeras operaciones de carga de buques.

El sistema permitirá operar con buques de gran porte, incluidos los denominados VLCC, con capacidad para transportar hasta dos millones de barriles por viaje.

Las operaciones de carga se estiman en unas 40 horas. La posibilidad de utilizar embarcaciones de mayor capacidad representa una ventaja económica para la cadena exportadora: según las estimaciones del proyecto, permitirá reducir entre US$ 3 y US$ 4 por barril los costos del transporte marítimo.

Impacto económico y ampliación de exportaciones

El consorcio responsable de VMOS está conformado por YPF, Vista, Pluspetrol, Pan American Energy (PAE), Pampa Energía, Tecpetrol, Shell, Chevron y Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).

La inversión conjunta asciende a US$ 3.000 millones y constituye una de las principales apuestas de infraestructura para acompañar el crecimiento de la producción no convencional.

Durante la construcción, el proyecto también tuvo un efecto significativo sobre la economía de Río Negro. Se incorporaron más de 2.000 trabajadores de la provincia, que representaron entre el 70% y el 80% de la mano de obra contratada.

Los salarios abonados alcanzaron los US$ 240 millones, mientras que las compras de bienes y servicios a proveedores locales sumaron otros US$ 300 millones.

A esos desembolsos se agregaron US$ 9 millones destinados a terrenos, servidumbres y tasas municipales. Además, más del 80% de los servicios, insumos y herramientas menores utilizados durante las obras fueron provistos por empresas de la región.

La puesta en marcha del complejo también abre nuevas perspectivas para Sierra Grande, una localidad cuya actividad económica estuvo históricamente vinculada con la minería y que busca recuperar protagonismo productivo.

En paralelo, la zona concentra otras iniciativas energéticas de gran escala, entre ellas los proyectos de gas natural licuado de Southern Energy y Argentina LNG.

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