Más de 80.000 visitantes pondrán a prueba un operativo que articula al puerto con Prefectura, Aduana, Migraciones, agencias marítimas y empresas de transporte. Cada escala requiere planificación previa para resolver controles, circulación, excursiones y el ingreso seguro de embarcaciones de gran porte.

La llegada de los cruceros al Muelle Luis Piedra Buena de Puerto Madryn no comienza cuando el buque aparece frente a la costa. Detrás de cada escala existe una planificación que puede iniciarse hasta dos años antes y que involucra a la Administración Portuaria, las agencias marítimas, Prefectura Naval Argentina, Aduana, Migraciones, autoridades sanitarias y distintas empresas locales.

El desafío aumenta a medida que crece el tamaño de las embarcaciones. Buques de más de 300 metros de eslora y alrededor de 121.000 toneladas requieren una planificación específica para ingresar y amarrar en una terminal que debe adaptar sus procedimientos a las características de cada nave.

El movimiento no termina en el área portuaria. Cuando un crucero arriba, una parte importante de sus pasajeros baja para realizar excursiones y actividades en Puerto Madryn y otros puntos turísticos de la región. Para eso se necesita coordinar una operación terrestre de gran escala en pocas horas.

Antes de la llegada se analizan las condiciones del puerto, las características del lecho marino y las variables que pueden afectar la maniobra. También se realizan simulaciones sobre la velocidad de aproximación y se establecen procedimientos según la marea, el viento y el estado del mar.

Para las próximas temporadas ya están previstos barcos como el Queen Anne, de 323 metros, y el Majestic Princess, de 330 metros. Frente a estas dimensiones, el área técnica de la Administración Portuaria trabaja junto con las agencias marítimas para transmitir al capitán la información necesaria antes del ingreso al Golfo Nuevo.

Prefectura, Aduana y Migraciones, un mismo engranaje

La operación portuaria continúa una vez que el barco queda asegurado al muelle. El desembarco de miles de pasajeros requiere que los organismos encargados de los controles trabajen de manera coordinada y, especialmente, que buena parte de la información esté procesada antes de la llegada.

«La anticipación resulta clave para evitar inconvenientes durante las jornadas de mayor movimiento. Son entre 2.000 y 3.000 personas que vienen en algún buque. No es fácil. Tramitar la documentación es bastante tedioso, y debe hacerse con días de anticipación para ir solucionando todos los problemas que vayan surgiendo», explicó Martín Liendo, director operativo de la Administración Portuaria, en declaraciones a la radio #LA17.

La documentación de los pasajeros es procesada por los organismos correspondientes y los controles se realizan de acuerdo con los procedimientos nacionales e internacionales. La coordinación previa permite distribuir mejor el trabajo y evitar que la terminal concentre todos los trámites al momento del desembarque.

El esquema incluye además reuniones periódicas con las autoridades locales y Prefectura para definir los procedimientos de cada temporada. «Tenemos reuniones con el municipio, con las autoridades, con Prefectura Naval Argentina para ir definiendo los caminos a seguir durante toda la temporada», remarcó Liendo.

La logística que sigue en tierra

El movimiento no termina en el área portuaria. Cuando un crucero arriba, una parte importante de sus pasajeros baja para realizar excursiones y actividades en Puerto Madryn y otros puntos turísticos de la región. Para eso se necesita coordinar una operación terrestre de gran escala en pocas horas.

Las empresas mayoristas deben organizar colectivos, conductores, guías, seguros, viandas y permisos de circulación. Además, los vehículos deben ingresar a sectores restringidos de la terminal cumpliendo con los requisitos establecidos para operar dentro del recinto.

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Cuando un crucero arriba, una parte importante de sus pasajeros baja para realizar excursiones y actividades en Puerto Madryn y otros puntos turísticos de la región.

«Cuando llegan buques grandes, hay que coordinar los choferes, los buses, los seguros, las autorizaciones, toda una documentación importante para que no falle absolutamente nada», puntualizó Liendo.

El desafío aumenta durante las jornadas con doble escala, cuando distintos grupos deben ser trasladados casi simultáneamente y el playón portuario necesita mantenerse operativo para recibir y despachar los vehículos.

Una temporada de cruceros con más movimiento

La planificación se realiza sobre una temporada que tendrá 44 escalas confirmadas, con un movimiento estimado de 84.000 personas entre pasajeros y tripulantes. El calendario concentra buena parte de la actividad durante los meses de verano.

Para el período posterior, las proyecciones oficiales contemplan alrededor de 92.000 visitantes, impulsados por el regreso de grandes embarcaciones. Entre las novedades aparece la incorporación de buques de Norwegian, con capacidad para más de 2.500 pasajeros.

El trabajo comercial para sostener estos arribos se desarrolla durante todo el año, mediante acciones de promoción y rondas de negocios en el exterior que buscan mantener a Puerto Madryn dentro de los circuitos internacionales.

La temporada comenzará el 24 de octubre, cuando está previsto el arribo del primer crucero al Golfo Nuevo. Mientras tanto, el muelle atraviesa tareas de mantenimiento, pintura y acondicionamiento de sus instalaciones.

La actividad turística debe además convivir con la operación pesquera. Por eso, la planificación contempla una separación temporal entre ambas actividades para evitar interferencias entre el movimiento de carga y la recepción de los cruceros.

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