La cadena logística y el comercio exterior experimentan una de sus coyunturas más críticas debido a la escalada de conflictividad sindical en el puerto de Montevideo. Al menos siete buques cancelaron recaladas en la última semana y crece la incertidumbre de las navieras por nuevos paros anunciados.
Las medidas de fuerza llevadas adelante por el Sindicato Portuario (Supra) —como respuesta a las resoluciones del gobierno uruguayo que establecen servicios mínimos en la Terminal Cuenca del Plata (TCP)— han desencadenado un efecto dominó que compromete la competitividad logística del país y altera los flujos de comercio internacional.
La tensión en la terminal especializada en el movimiento de contenedores no es un hecho aislado, sino la profundización de un proceso de cortocircuitos ininterrumpidos que se arrastra desde enero de este año en el marco de la negociación colectiva por un nuevo convenio laboral.
Los sucesivos paros totales y parciales decretados por el gremio acumulan una pérdida para TCP de 371,5 horas operativas, impactando negativamente en 45 jornadas de trabajo efectivo, a las que se suman el paro de hoy y los decretados para el resto de la semana.
Esta merma en la capacidad operativa ha alterado profundamente los itinerarios de las navieras globales. Según consignaron fuentes portuarias, la incertidumbre y las demoras motivaron que siete buques suspendieran sus recaladas previstas en el puerto capitalino el último fin de semana.
Ante la imposibilidad de operar con normalidad, diversos exportadores se han visto obligados a reestructurar sus cadenas de suministro y enviar contenedores por vía terrestre en camión hacia el puerto de Río Grande (Brasil), buscando alternativas para salvaguardar sus contratos marítimos internacionales y evitar penalizaciones por incumplimiento de entrega.
Voceros del sector privado han manifestado una profunda preocupación ante el deterioro de los indicadores operativos.
Francisco Mitrano, histórico operador marítimo y director de la Agencia Marítima Antonio Mitrano S.A., calificó la situación actual como un escenario crítico sin precedentes en sus 72 años de trayectoria.
El empresario señaló que la pérdida de tráficos regulares y de cargas en tránsito ha provocado que lleguen buques operando con volúmenes mínimos, como 50 contenedores, poniendo en riesgo la permanencia del puerto de Montevideo en los circuitos de las grandes navieras internacionales.
En la misma línea, el abogado especialista en Derecho Marítimo Alejandro Sciarra advirtió que, si bien no se cuestiona el derecho constitucional de huelga, la interrupción reiterada de servicios esenciales destruye la predictibilidad logística: cuando una línea naviera omite un puerto o desvía sus transbordos hacia terminales competidoras en la costa atlántica, la confianza del mercado internacional tarda años en reconstruirse y los volúmenes de carga migrados rara vez se recuperan a corto plazo.
Paralización generalizada y extensión regional de las medidas
El conflicto escaló a todo el sistema portuario uruguayo tras la resolución del sindicato de extender la paralización a 24 horas.

La medida comprende el cierre de los portones de ingreso del Acceso Norte para el flujo de camiones con cargas destinadas a las diferentes terminales y muelles de la Administración Nacional de Puertos (ANP).
Jorge Gandini, director vocal de la ANP (Partido Nacional), explicó que, si bien en la Terminal Cuenca del Plata se implementarán servicios mínimos en cumplimiento del decreto gubernamental, los transportistas de carga no podrán ingresar al recinto portuario debido a que el sindicato de la ANP no cuenta con guardias gremiales asignadas para esa área.
El directivo precisó que las únicas excepciones operativas serán el ingreso de cargas a la terminal de UPM mediante el sistema ferroviario (celulosa) y la operativa de la terminal de pasajeros a través del acceso alternativo de la calle Yacaré, mientras que el resto de las operaciones permanecerán bloqueadas.
El cronograma gremial contempla además la realización de una asamblea con cese de actividades el próximo jueves a partir de las 8 de la mañana en la explanada de la ANP.
En simultáneo, el Sindicato Portuario replicará la medida con asambleas y paros desde la misma hora en el puerto de Nueva Palmira, enclave estratégico de transferencia de cargas de la Hidrovía Paraná-Paraguay, corredor fluvial que conecta la producción de Uruguay, Argentina, Brasil, Paraguay y Bolivia.
Un conflicto que crece y la amenaza de un segundo puerto en Montevideo
El conflicto entre Terminal Cuenca del Plata y los trabajadores lleva meses generando interrupciones a la operatoria del puerto de Montevideo.
En el marco de la negociación de un nuevo convenio colectivo, el sindicato exigió una cantidad de jornales asegurada para poder avanzar en otros puntos. Buscando forzar la aceptación, se llevaron adelante diversas medidas de fuerza.
Sin lograr una solución al punto central, el gremio propuso entonces diversas alternativas, como un pago mensual y una menor carga horaria, entre otras propuestas que fueron descartadas por TCP.

Finalmente, la empresa aseguró en agosto que había realizado su presentación final, y que no continuaría negociando nuevas mejoras en su diálogo con el gremio y el gobierno uruguayo.
Para entonces, exportadores y comerciantes de Uruguay advertían sobre el serio daño realizado a la reputación del país, y pedían declarar la actividad como un servicio esencial.
El gobierno, en tanto, descartó dicho pedido formalmente, pero estableció guardias mínimas obligatorias para la terminal, lo que exacerbó el conflicto, que ahora se extiende a otros puertos del país.
Mientras tanto, el gobierno uruguayo reflotó una propuesta privada para construir una segunda terminal, en un predio lindero al de TCP, como amenaza velada hacia la terminal, que tiene un contrato de privilegio para la carga y descarga de contenedores en Montevideo.







