Desde distintas cámaras y sectores señalan que las compañías que necesitan adquirir GNL para sostener sus operaciones enfrentan valores internacionales muy por encima de los del gas por redes, y obliga a revisar niveles de producción y la continuidad de algunas operaciones.

El valor que las industrias deben pagar por el gas natural licuado (GNL) para mantener su producción durante el invierno registró este año un incremento que modificó por completo la estructura de costos del sector.

Mientras el gas suministrado por redes ronda los 3 dólares por millón de BTU, el combustible importado llegó a negociarse cerca de los 24 dólares, una diferencia que llevó a numerosas empresas a evaluar la suspensión temporal de sus operaciones antes que asumir ese sobrecosto.

La suba del costo energético está vinculada al cambio implementado este año en el mecanismo de abastecimiento para la industria. A diferencia de temporadas anteriores, el Estado dejó de adquirir y distribuir GNL con asistencia oficial para cubrir la demanda adicional de las empresas.

Por otra parte, el impacto de las bajas temperaturas del invierno en la demanda y la capacidad de abastecimiento de gas natural ya comenzó a reflejarse en distintos puntos del país.

De acuerdo con datos de la Unión Industrial Argentina (UIA), más de 130 establecimientos industriales fueron alcanzados por restricciones en el suministro, en un contexto marcado por el aumento del consumo residencial propio de la temporada y la necesidad de priorizar ese abastecimiento.

El nuevo esquema elevó los costos para el sector productivo

La suba del costo energético está vinculada al cambio implementado este año en el mecanismo de abastecimiento para la industria. A diferencia de temporadas anteriores, el Estado dejó de adquirir y distribuir GNL con asistencia oficial para cubrir la demanda adicional de las empresas.

De esta manera, las industrias que requieren un volumen extra de combustible deben contratar directamente el GNL a valores internacionales, significativamente superiores al precio del gas natural que reciben habitualmente a través de la red.

Desde distintos sectores reconocen que la reducción del gasto público fue uno de los objetivos de la medida. Sin embargo, también señalan que el proceso de contratación del GNL comenzó más tarde de lo habitual, lo que limitó las posibilidades de acceder a mejores condiciones comerciales antes del inicio del invierno.

La secretaria de Energía, María Tettamanti, sostuvo recientemente que la importación y posterior regasificación del combustible tiene un costo significativo que debe ser incorporado por quienes utilizan ese recurso y no trasladado al conjunto de la sociedad mediante subsidios generalizados.

“La importación y regasificación del GNL alguien la paga. Cuando el Estado subsidia no está claro quién lo hace y no se dan las señales adecuadas. El sector privado tiene que ver esas señales y tomar la mejor decisión de acuerdo con su situación particular”, afirmó.

“Si las estaciones de GNC o las industrias no quieren interrupciones, tienen que empezar a gestionar con transportistas y distribuidoras para tener más capacidad firme en los inviernos que vienen. Lo importante es que todos conocen las reglas y pueden planificar”, indicó.

Restricciones que afectan a distintas actividades

Las limitaciones en el suministro ya alcanzan a varias provincias. En Salta, la Unión Industrial provincial informó que el reordenamiento dispuesto por la Secretaría de Energía reducirá aproximadamente un 35% la capacidad firme destinada a los usuarios industriales.

En Tucumán, Naturgy notificó restricciones del 70% para las industrias y anticipó que el sistema pasará al esquema de Rampa 0, una modalidad que disminuye progresivamente el suministro para permitir que las empresas adecuen su funcionamiento sin afectar los equipos.

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Mientras el gas suministrado por redes ronda los 3 dólares por millón de BTU, el combustible importado llegó a negociarse cerca de los 24 dólares.

En varias actividades manufactureras el incremento del precio del GNL modificó la ecuación económica de la producción.

Fuentes industriales salteñas explicaron que, en algunos casos, el costo de adquirir gas importado durante un mes representa un gasto equivalente a un mes y medio de salarios, sin posibilidad de trasladar ese incremento al valor final de los productos. «Es pérdida pura», aseguraron.

Cerámica y cal, entre los sectores más comprometidos

La Cámara Industrial de Cerámica Roja (CICER) advirtió que el precio del GNL resulta incompatible con la estructura de costos de las empresas del sector. «Es un precio que no podemos pagar», sostuvo el gerente general de la entidad, Favio Casarin.

La situación ya afecta a fabricantes de ladrillos cerámicos como Fanelli y Ctibor, ubicados en La Plata. Según explicó Claudio Moretto, director comercial de Fanelli, la distribuidora Camuzzi suspendió completamente el suministro de gas y la empresa debió detener la producción.

«Ya debimos bajar la producción un 50% por la demanda contraída y pensamos que nos iba a alcanzar», señaló. También afirmó que «otras distribuidoras sí llegan a ofrecer al menos el 50% a sus clientes industriales en Pilar o en Campana; no podemos competir, somos clientes cautivos de las distribuidoras».

Desde Camuzzi confirmaron la interrupción del abastecimiento y recordaron que «normalmente la ventana de corte la tiene facultada la compañía y se puede tomar hasta 60 días de corte por año».

Otro de los sectores afectados es la industria de la cal. Raúl Cabanay, gerente de Caleras San Juan, explicó que la empresa utiliza principalmente gas de red y recurre al GNL únicamente para garantizar el abastecimiento cuando resulta indispensable.

«El GNL vale diez veces más que el gas de red, que es el competitivo para nosotros. Compramos lo mínimo imprescindible para garantizarle la provisión a los clientes, pero no nos conviene», afirmó.

Si bien la compañía registró un crecimiento cercano al 10% durante los primeros cinco meses del año, el mayor costo del combustible introduce un nuevo factor de presión sobre una actividad que abastece tanto a la construcción como a los proyectos mineros vinculados al desarrollo del cobre en el país.

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