Las transferencias al sector se duplicaron durante el primer cuatrimestre de 2026 respecto al mismo período del año anterior, y marcaron un cambio de tendencia. Las causas.

Uno de los ejes centrales de la estrategia de equilibrio fiscal del Gobierno pasa por la reducción de los subsidios energéticos. Sin embargo, los números correspondientes al inicio de 2026 muestran una interrupción en esa tendencia.

Durante el primer cuatrimestre del año, las transferencias destinadas a sostener las tarifas de electricidad y gas alcanzaron el equivalente a US$1.240 millones, más del doble de lo registrado en el mismo período de 2025.

Según un informe de la consultora Economía y Energía, mientras en los primeros cuatro meses de 2023 los subsidios demandaron US$2.987 millones, la cifra había caído a US$1675 millones en 2024 y a un mínimo de US$604 millones en 2025.

Durante el primer cuatrimestre, el costo promedio del abastecimiento eléctrico residencial alcanzó los US$81 por megavatio hora (MWh), un valor 18% superior al registrado en igual período del año pasado.

La evolución observada este año marca así un punto de inflexión en el proceso de ajuste que había impulsado la administración nacional.

El incremento se produjo pese a que el Ejecutivo continuó avanzando con la reducción de beneficiarios. Según datos oficiales, más de 2,1 millones de hogares dejaron de recibir asistencia en sus facturas eléctricas, mientras que cerca de 900.000 perdieron los subsidios en el servicio de gas natural durante los últimos dos años y medio.

Esa política permitió reducir el peso de estas transferencias desde niveles cercanos al 1,4% del Producto Bruto Interno hasta aproximadamente el 0,6%, con una meta oficial del 0,5% para este 2026.

De acuerdo con las estimaciones privadas, el ahorro acumulado durante la actual gestión supera los US$5600 millones.

Por qué crece el gasto en subsidios: el factor tarifas

La principal explicación detrás del repunte de los subsidios está vinculada al encarecimiento del sistema energético. Durante el primer cuatrimestre, el costo promedio del abastecimiento eléctrico residencial alcanzó los US$81 por megavatio hora (MWh), un valor 18% superior al registrado en igual período del año pasado.

Desde Economía y Energía atribuyeron esta suba a modificaciones regulatorias implementadas en el mercado eléctrico, que ampliaron la participación de contratos privados, además de una mejora en la remuneración de las centrales hidroeléctricas.

Si bien las boletas continuaron ajustándose, las actualizaciones no lograron acompañar completamente el incremento de los costos.

Como consecuencia, la cobertura aportada por los usuarios volvió a deteriorarse. Mientras que en los primeros meses de 2025 los consumidores financiaban cerca del 69% del costo de abastecimiento, este año esa proporción cayó al 62%, ampliando nuevamente la porción cubierta por el Estado.

Lejos de implicar un congelamiento tarifario, el fenómeno convivió con aumentos significativos en los servicios públicos. De hecho, el rubro “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” encabezó las subas dentro del Índice de Precios al Consumidor.

Según el Indec, acumuló un incremento interanual de 47,8% en abril, muy por encima de la inflación general, que se ubicó en 32,4%.

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En el caso del gas natural, las facturas promediaron $50.995 para los hogares sin asistencia y $40.482 para aquellos que mantienen beneficios.

Las diferencias regionales también fueron relevantes. En la Patagonia las tarifas registraron aumentos cercanos al 59%, mientras que en el Noreste los incrementos alcanzaron el 56,4%.

Perspectivas para el invierno

Los cambios introducidos por el régimen de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplazó al sistema de segmentación por ingresos implementado en 2022, también tuvieron incidencia en la dinámica observada durante los primeros meses del año.

Según la consultora, la unificación de las categorías correspondientes a ingresos bajos y medios, junto con modificaciones en los bloques de consumo subsidiados, amplió el volumen de energía alcanzado por asistencia estatal, especialmente durante períodos de elevada demanda.

En términos de facturación, los usuarios sin subsidios abonaron una boleta eléctrica promedio de $58.239 mensuales durante el primer cuatrimestre, mientras que quienes continuaron dentro de los esquemas de ayuda pagaron alrededor de $43.218 por mes.

En el caso del gas natural, las facturas promediaron $50.995 para los hogares sin asistencia y $40.482 para aquellos que mantienen beneficios.

Los analistas advierten además que el comportamiento de los subsidios podría intensificarse durante el invierno.

En el mercado del gas, la llegada de temperaturas más bajas suele elevar el consumo y aumentar la incidencia de los descuentos aplicados a los beneficiarios del SEF. A esto se suma que incluso los usuarios considerados “sin subsidio” no terminan afrontando la totalidad del costo de abastecimiento.

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