Desde Tucumán y Salta advierten que la caída de producción en la cuenca local, demoras en obras clave de transporte y cambios regulatorios amenazan el abastecimiento en los meses críticos. Temen cortes, costos inviables y un fuerte impacto sobre la actividad y el empleo regional.

Con el invierno cada vez más cerca, crece la preocupación en el NOA por el abastecimiento de gas natural para la región, especialmente el que requiere la industria.

Empresarios de Tucumán y Salta aseguran que la región enfrenta un escenario crítico producto de tres factores simultáneos: el declino de la producción gasífera en la Cuenca Noroeste, las demoras en la reversión del Gasoducto Norte para la provisión del recurso desde Vaca Muerta y una reciente medida de la Secretaría de Energía.

En su resolución 66/2026, publicada en marzo, redefinió el esquema de transporte de gas natural bajo el argumento de adecuar el sistema a los nuevos flujos energéticos dominados por la formación neuquina.

Las cámaras empresariales anticipan que mientras industrias radicadas en el centro del país acceden a gas a valores cercanos a los USD 3 por millón de BTU, en el Norte los costos podrían multiplicarse casi por diez.

La norma reconoce los «cambios estructurales» que modificaron los flujos históricos de gas: el auge de Vaca Muerta desplazó el eje productivo hacia el sur, mientras la Cuenca Noroeste entró en declive y además cesaron los envíos desde Bolivia.

Según el texto, la cuenca del norte se encuentra en «franca decadencia, aportando apenas un 20% de su capacidad histórica».

Para el entramado industrial del NOA, la reconfiguración implica una reducción concreta de capacidad disponible en pleno invierno.

Menos capacidad y temor a cortes

Según denunció la Unión Industrial de Tucumán, la capacidad firme de transporte destinada a la región pasará de 4,99 MMm³ diarios a 3,22 MMm³, una caída cercana al 35%.

El impacto preocupa especialmente a sectores industriales intensivos en consumo energético, como el sucroalcoholero, la cerámica y otras manufacturas regionales.

“Hoy el tema central no es el agua, es el gas. El tema es tremendo, o sea, no va a haber gas”, afirmó Jorge Rocchia Ferro tras reunirse con la distribuidora Naturgy NOA.

La preocupación no se limita al faltante físico. Los industriales advierten que la alternativa para sostener el suministro será recurrir a Gas Natural Licuado importado, con costos muy superiores a los actuales.

“Van a venir algunos barcos con gas licuado, que va a costar más de 27 dólares el millón de BTU, cosa que es impagable para la industria tucumana”, sostuvo Rocchia Ferro.

Asimetrías regionales y pérdida de competitividad

Uno de los puntos más sensibles para las cámaras empresariales es la diferencia de costos frente a otras regiones. Mientras industrias radicadas en el centro del país acceden a gas a valores cercanos a los USD 3 por millón de BTU, en el norte los costos podrían multiplicarse casi por diez.

“No puede ser que los porteños paguen un gas de dos y pico, tres, y nosotros paguemos este gas. Salimos de competencia totalmente”, planteó el dirigente tucumano.

La preocupación también escala en Salta. El vicepresidente de la Unión Industrial de Salta, Julio Fazio, advirtió que el problema amenaza directamente la continuidad productiva.

“Tenemos industrias en Salta que competimos con fábricas que están en Buenos Aires o en Córdoba y no tienen este problema. Ellos pagan el gas 3 dólares el millón de BTU y nosotros tenemos que pagarlo a 27 dólares, y si es así, tenemos que cerrar”, afirmó.

Fazio remarcó además que el país hoy dispone de suficiente producción gasífera, pero enfrenta restricciones en la capacidad de transporte hacia el norte.

El cuello de botella del Gasoducto Norte

En el centro del conflicto aparece la demora en la reversión del Gasoducto Norte, obra estratégica para el conducto que históricamente transportaba gas de norte a sur, ahora lo lleve desde Neuquén hacia las provincias del norte argentino.

CEPH, Cammesa, Gas, Generadoras, Deuda, Ministerio de Economía
Según denunció la Unión Industrial de Tucumán, la capacidad firme de transporte destinada a la región pasará de 4,99 MMm³ diarios a 3,22 MMm³, una caída cercana al 35%.

Aunque el proyecto fue anunciado en 2024, todavía permanece incompleto en parte de su trazado y continúa pendiente la instalación de plantas compresoras necesarias para que opere a plena capacidad.

La falta de finalización de la obra obligará este invierno a incrementar las importaciones de GNL.

Según estimaciones del sector, el Estado deberá desembolsar alrededor de USD 1.200 millones para abastecer la demanda, el doble de lo gastado el año anterior.

Paradójicamente -señalan-, completar la reversión demandaría unos USD 740 millones y permitiría ahorros anuales de entre USD 1.000 y USD 2.000 millones por sustitución de importaciones.

La situación incluso obligó a retomar compras de emergencia de gas a Bolivia para evitar problemas en la generación eléctrica del norte.

Reclamos políticos y presión sobre Nación

Frente a este escenario, el Gobierno de Tucumán formalizó un reclamo ante la Secretaría de Energía que conduce María Carmen Tettamanti.

El ministro de Economía provincial, Daniel Abad, advirtió que la aplicación de la Resolución 66/2026 pone en riesgo “la continuidad productiva, el empleo, el cumplimiento de compromisos comerciales y la competitividad regional”.

“Dicho ordenamiento no puede realizarse a costa de poner en riesgo la actividad industrial de las provincias del Norte Grande”, sostuvo el funcionario en la presentación enviada a Nación.

Por su parte, el gobernador Osvaldo Jaldo confirmó que viajará a Buenos Aires para mantener reuniones con autoridades nacionales.

“Nos tiene muy preocupados la provisión de gas para asegurar primero a los domicilios, que es lo principal, y luego a las industrias”, afirmó.

Jaldo vinculó la situación directamente con la falta de infraestructura pendiente: “Tiene que ver con una obra que aún no está terminada: la reversión del gasoducto”.

Mientras tanto, el sector privado advierte que, si las temperaturas descienden con fuerza durante el invierno, las industrias del NOA podrían ser las primeras en sufrir restricciones de suministro, en un contexto donde la llegada de los buques regasificadores recién está prevista entre junio y agosto.

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