Las bajas temperaturas obligaron a priorizar el abastecimiento residencial por la demanda récord y reactivaron los cortes a estaciones de servicio e industrias. Mientras en La Plata crece el malestar de los transportistas, el sector reclama cambios regulatorios para evitar que la situación se repita cada invierno.

La nueva ola polar que atraviesa gran parte del país volvió a poner bajo presión al sistema gasífero argentino. Las distribuidoras resolvieron restringir el suministro de gas natural comprimido (GNC) en estaciones de servicio para garantizar el abastecimiento de hogares, hospitales y escuelas, una medida que ya había sido aplicada en otras oportunidades durante el invierno.

La decisión responde al fuerte incremento del consumo residencial registrado en los días con las temperaturas más bajas en lo que va de este 2026.

Las restricciones también reactivaron el debate sobre el esquema contractual que regula el abastecimiento de GNC en el país.

Aunque la producción de gas continúa creciendo impulsada por Vaca Muerta, las limitaciones en la infraestructura de transporte siguen generando dificultades para trasladar los mayores volúmenes desde las cuencas productoras hacia los principales centros de consumo.

El transporte del gas, un cuello de botella

Oscar Olivero, vicepresidente de la Cámara de GNC, explicó a Infobae TV que el problema no está en la producción gasífera, sino en la capacidad de transporte y en el salto del consumo invernal.

Según detalló, la Argentina dispone de una capacidad de transporte de 120 millones de metros cúbicos diarios. Y, aunque durante ocho o nueve meses del año, ese volumen resulta suficiente, en invierno, la relación entre oferta y demanda cambia por el aumento del consumo residencial en los días de frío intenso.

Según precisó Olivero, el consumo residencial representa alrededor de 14% dentro de un escenario normal, pero puede subir “hasta 60 y hasta 70%” cuando cae con fuerza la temperatura.

Ese incremento presiona justamente sobre el sistema y empuja las restricciones sobre otros usuarios, como estaciones de servicio e industrias. Por eso, aun con mayor producción local, la red no logra trasladar todo el gas necesario hacia los centros de consumo en los días de mayor demanda.

A diferencia de otros combustibles, el gas natural no puede almacenarse en grandes cantidades. Una vez producido e inyectado en los sistemas de transporte debe ser consumido, por lo que la planificación de la oferta y la demanda adquiere una importancia central durante el invierno.

Para complementar el abastecimiento local, Argentina continúa recurriendo a importaciones de gas natural licuado (GNL), que luego es regasificado e incorporado a la red. Esta necesidad convive con un escenario de creciente producción doméstica y de expansión de las exportaciones energéticas.

La Plata, el caso más crítico

Uno de los puntos donde la situación genera mayor impacto es la región de La Plata, Berisso y Ensenada. Allí las restricciones llevan varios días y provocaron fuertes complicaciones para taxistas, remiseros, fleteros y conductores de aplicaciones que dependen del GNC para desarrollar su actividad diaria.

El malestar escaló al punto de que distintos sectores comenzaron a organizar medidas de protesta. Los trabajadores denuncian largas filas para cargar combustible y cuestionan la falta de soluciones estructurales.

GNC, Estaciones de Servicio, Gas
El consumo residencial representa alrededor de 14% dentro de un escenario normal, pero puede subir “hasta 60 y hasta 70%” cuando cae con fuerza la temperatura.

Desde Camuzzi advirtieron que las restricciones continuarán vigentes «hasta nuevo aviso» debido a la necesidad de priorizar el suministro destinado a usuarios residenciales y actividades esenciales. La distribuidora sostiene además que el problema no afecta únicamente a la capital bonaerense sino que alcanza a distintas zonas de la provincia.

Por su parte, referentes del sector del transporte cuestionaron la falta de inversiones en infraestructura y reclamaron la intervención de las autoridades para evitar que la situación se repita cada temporada invernal.

Reclamos por los contratos firmes de GNC

Las restricciones también reactivaron el debate sobre el esquema contractual que regula el abastecimiento de GNC en el país. Entidades que representan a estaciones de servicio elevaron presentaciones ante organismos nacionales para solicitar explicaciones sobre los cortes registrados en distintas jurisdicciones.

El planteo apunta especialmente a los casos de estaciones que cuentan con contratos firmes, modalidad por la cual pagan un cargo adicional para garantizar la disponibilidad del suministro.

Los empresarios buscan determinar bajo qué condiciones pueden aplicarse interrupciones y cuáles fueron los criterios utilizados para administrar la demanda durante los episodios recientes.

«Las gestiones buscan abrir una instancia de revisión institucional sobre el funcionamiento del sistema de abastecimiento y sobre eventuales mecanismos de compensación cuando se verifique la afectación de contratos que implican pago de reserva de capacidad«, dijo el presidente de la Federación de Entidades de Combustibles, Juan Carlos Basílico.

En paralelo, cámaras empresarias y referentes del sector impulsan una actualización del marco regulatorio. Consideran que el esquema que diferencia contratos firmes e interrumpibles fue diseñado en un contexto energético muy distinto al actual, cuando el país enfrentaba mayores restricciones de oferta y una dependencia más marcada de las importaciones.

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