Las proyecciones para la próxima primavera indican que este evento meteorológico modificará las necesidades energéticas habituales de ambos países. Mientras Argentina tendría mayor disponibilidad de gas gracias al aporte hidroeléctrico en la generación de energía, Brasil demandaría más combustible para compensar la caída del rendimiento en sus represas.
La intensificación del fenómeno de El Niño durante la próxima primavera austral podría generar un incremento de las excportaciones de gas natural de Argentina a Brasil.
Las condiciones climáticas previstas modificarían la matriz de generación eléctrica en ambos países y abrirían una ventana de oportunidad para ampliar los despachos hacia el principal mercado de la región.
La diferencia en los efectos que provoca este evento meteorológico sobre cada país explica el potencial del negocio.
La posibilidad de incrementar los envíos al exterior también está respaldada por el crecimiento sostenido de la producción de gas en Vaca Muerta, cuya expansión permitió aumentar la oferta disponible para abastecer tanto el mercado interno como las exportaciones.
En Argentina se esperan mayores precipitaciones, lo que permitiría incrementar la generación hidroeléctrica y reducir el consumo de gas destinado a las centrales térmicas. Ese excedente quedaría disponible para abastecer la demanda de otros mercados.
El panorama es diferente en Brasil, donde una menor disponibilidad de agua en los embalses obligaría a reforzar la producción eléctrica mediante centrales térmicas, incrementando la necesidad de importar gas natural.
En ese contexto, Guido Maiulini, representante de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), señaló: «Es probable que Brasil tenga mayores necesidades de gas natural y Argentina, por lo que digo de cómo afecta (El Niño) al (río) Paraná, pueda tener excedentes exportables porque tenga un menor consumo de usinas térmicas y, en consecuencia, puede ser que haya un comercio transfronterizo mucho más importante esta primavera».
Cómo impacta El Niño en los sistemas eléctricos
El comportamiento del fenómeno climático genera efectos opuestos a uno y otro lado de la frontera. En Argentina, las lluvias incrementan el caudal de los ríos y mejoran el rendimiento de las centrales hidroeléctricas, disminuyendo la necesidad de utilizar gas para generar electricidad.
Brasil enfrenta una situación inversa. Su sistema eléctrico depende mayoritariamente de la energía hidroeléctrica, por lo que una reducción de las precipitaciones afecta la capacidad de generación y obliga a recurrir con mayor intensidad a centrales térmicas alimentadas con gas.
«Brasil es un país donde su capacidad de generación es muy fuertemente hidroeléctrica, hasta arriba del 50%, entonces cuando viene un evento meteorológico así, puede tener restricciones en la generación hidroeléctrica», explicó Maiulini.
Esta combinación de factores crea un escenario favorable para fortalecer el intercambio energético regional durante los meses de mayor impacto del fenómeno climático.
Vaca Muerta fortalece la capacidad exportadora argentina
La posibilidad de incrementar los envíos al exterior también está respaldada por el crecimiento sostenido de la producción de gas en Vaca Muerta, cuya expansión permitió aumentar la oferta disponible para abastecer tanto el mercado interno como las exportaciones.
En los últimos meses Argentina consolidó el suministro de gas hacia Chile mediante contratos firmes y, en paralelo, avanza en negociaciones para ampliar las ventas a Brasil utilizando la red de gasoductos que atraviesa Bolivia.

Para ese país, el aprovechamiento de la infraestructura existente representa un objetivo estratégico. Según explicó Maiulini, las autoridades bolivianas «caracterizan como de la mayor importancia tener el mayor empleo posible de esta infraestructura gasífera, para impulsar este mercado regional».
El uso de esos ductos permitiría incrementar el comercio sin necesidad de desarrollar nuevas obras de gran magnitud en el corto plazo, facilitando una integración energética más dinámica entre los países de la región.
La integración regional proyecta inversiones millonarias
La OLACDE estima que el fortalecimiento del mercado gasífero sudamericano requerirá inversiones cercanas a los 18.000 millones de dólares en infraestructura, contemplando proyectos en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay y Uruguay.
De concretarse ese escenario, el intercambio regional podría alcanzar entre 60 y 70 millones de metros cúbicos diarios de gas natural, con un valor comercial estimado en alrededor de 5.000 millones de dólares por año.
La demanda potencial se explica por la necesidad de reemplazar fuentes de abastecimiento en declino, como ocurre con la producción boliviana, además de reducir la dependencia de combustibles más costosos, entre ellos el gas natural licuado (GNL) importado.
Mientras tanto, la estrategia exportadora argentina continúa ampliándose. Además de incrementar los envíos de gas por gasoducto, el país apuesta a expandir las exportaciones de petróleo mediante nuevas terminales sobre la costa de Río Negro y prepara el desembarco en el mercado internacional de GNL.
La incorporación de buques licuefactores prevista a partir de 2027 permitiría transformar parte de la producción de Vaca Muerta en gas natural licuado para abastecer destinos fuera de la región.






