La iniciativa contempla recuperar y ampliar el corredor ferroviario entre Bahía Blanca y Añelo, con una intervención sobre 665 kilómetros de vías. Un informe técnico difundido recientemente definió un plazo estimado de obras

El Gobierno nacional analiza retomar el proyecto del Tren Norpatagónico, una obra ferroviaria de cargas que permanece suspendida y que podría convertirse en una pieza relevante para acompañar la expansión productiva de Vaca Muerta.

La propuesta contempla intervenir 665 kilómetros de vías para mejorar la conexión entre Bahía Blanca, en el sur bonaerense, y Añelo, en el corazón de la formación no convencional neuquina.

El proyecto contempla actuar sobre un total de 665 kilómetros de trazado ferroviario. De ese conjunto, 582 kilómetros corresponden a vías existentes que serían recuperadas o mejoradas, mientras que los 83 kilómetros restantes comprenderían infraestructura nueva.

El aumento de la actividad en los yacimientos de Vaca Muerta incrementó, al mismo tiempo, los requerimientos para movilizar arena, cañerías, equipos y otros insumos indispensables para las operaciones, además de generar mayores volúmenes de hidrocarburos destinados a los mercados internos y externos.

La obra apunta a recuperar capacidad y confiabilidad en un corredor estratégico para la industria energética.

Según información a la que accedió la agencia Noticias Argentinas, la documentación técnica estima que la ejecución integral demandaría 48 meses, período durante el cual se realizarían trabajos de renovación, mejoramiento y ampliación de la infraestructura existente.

Una intervención sobre 665 kilómetros

El proyecto contempla actuar sobre un total de 665 kilómetros de trazado ferroviario. De ese conjunto, 582 kilómetros corresponden a vías existentes que serían recuperadas o mejoradas, mientras que los 83 kilómetros restantes comprenderían infraestructura nueva.

El objetivo es establecer una conexión ferroviaria más directa entre la estación de Bahía Blanca y Añelo. El corredor atraviesa sectores de las provincias de Buenos Aires, Río Negro y Neuquén y permitiría fortalecer una ruta de cargas de importancia creciente para la cadena energética.

Dentro del plan se prevé el mejoramiento de 374 kilómetros correspondientes al trazado troncal existente. A esa intervención se suma la renovación integral de otros 208 kilómetros ubicados en los sectores que presentan un mayor nivel de deterioro.

La tercera etapa comprende la construcción de 83 kilómetros de nuevas vías mediante un desvío ferroviario entre Contraalmirante Cordero y Añelo. La variante permitiría evitar el tránsito por áreas urbanas y alcanzar de manera directa la zona donde se concentra buena parte de la actividad vinculada con Vaca Muerta.

La ejecución de estos trabajos permitiría elevar la capacidad de transporte de cargas, reducir los tiempos de traslado y mejorar la previsibilidad de las operaciones logísticas.

Menos dependencia del transporte por camión

Uno de los principales objetivos asociados al proyecto es disminuir la presión que actualmente recae sobre el transporte automotor. La expansión de Vaca Muerta multiplicó el movimiento de camiones hacia los yacimientos, con una demanda creciente de insumos y equipos que deben llegar a la cuenca neuquina.

Vaca Muerta, TBSA, Ferrocarril Norpatagónico, Logística, Transporte ferroviario, YPF, Horacio Marín, Sebastián Cantero,
La ejecución de estos trabajos permitiría elevar la capacidad de transporte de cargas, reducir los tiempos de traslado y mejorar la previsibilidad de las operaciones logísticas.

A su vez, una conexión ferroviaria más eficiente entre el área productiva y Bahía Blanca facilitaría la salida de la producción hacia instalaciones industriales y terminales portuarias.

La posibilidad de integrar el corredor con otros nodos logísticos permitiría ampliar las alternativas disponibles para una actividad que proyecta mantener su crecimiento durante los próximos años.

Un corredor fluvial como alternativa complementaria

La estrategia para ampliar las opciones logísticas de la cuenca neuquina también incluye un proyecto de transporte por vía navegable. Un estudio de factibilidad determinó que sería técnicamente posible desarrollar un corredor fluvial de aproximadamente 720 kilómetros utilizando los ríos Limay y Negro.

La propuesta contempla establecer una ruta comercial entre el compensador Arroyito, en Neuquén, y la desembocadura del río Negro en el Atlántico.

Uno de sus principales objetivos sería facilitar el transporte de arena destinada a la fractura hidráulica, un insumo esencial para el desarrollo de los pozos no convencionales.

El estudio fue financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI), elaborado por la consultora IATASA y contó con la participación técnica de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC). Sus conclusiones señalan que existen condiciones técnicas para avanzar en un esquema de transporte fluvial que pueda integrarse con otras modalidades.

La iniciativa todavía requiere completar etapas de diseño, definición de inversiones y evaluación ambiental. Sin embargo, el resultado del estudio abre la posibilidad de incorporar una nueva alternativa a la matriz logística de Vaca Muerta.

Comentarios

Por si acaso, tu email no se mostrará ;)