El Índice de Costos del Transporte de la FADEEAC tuvo el incremento mensual más bajo de 2026. Sin embargo, las empresas advierten que la combinación de mayores gastos operativos, una demanda dispar y el deterioro de la infraestructura vial mantiene un escenario complejo para la actividad.
El transporte automotor de cargas registró en junio el menor incremento mensual de costos de lo que va de 2026.
De acuerdo con el Índice de Costos del Transporte (ICT), elaborado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), el indicador avanzó 1,81%, reflejando una desaceleración respecto de los meses anteriores.
No obstante, la moderación observada durante junio no alcanza para revertir el fuerte encarecimiento que acumuló la actividad en la primera mitad del año.
El aumento de combustibles aplicado en marzo continúa teniendo un fuerte impacto sobre los costos operativos del sector: el gasoil acumula un incremento cercano al 34% en lo que va del año, consolidándose como uno de los principales factores de presión para las empresas de transporte.
Entre enero y junio, el ICT registró una suba de 22,2%, muy por encima del 14% que había acumulado durante el mismo período de 2025. En la comparación interanual, el incremento asciende al 47%, un nivel que continúa condicionando la estructura de costos de las empresas transportistas.
El combustible mantiene un fuerte peso en los costos
El principal factor detrás del menor aumento de junio fue la evolución del precio del combustible, el componente de mayor incidencia dentro del índice. Durante el mes, el rubro mostró una variación de apenas 0,55%, la más baja de 2026.
Sin embargo, esa estabilidad no respondió a una reducción efectiva del precio del gasoil, sino a la continuidad del mecanismo de «buffer« implementado por el Gobierno nacional.
A través de este esquema se mantiene sin cambios el precio de referencia de los combustibles y se posterga parcialmente la actualización de los impuestos específicos que gravan el gasoil, evitando que el ajuste se traslade de manera inmediata al surtidor.
El aumento aplicado en marzo continúa teniendo un fuerte impacto sobre los costos operativos del sector. Como consecuencia de esa actualización, el gasoil acumula un incremento cercano al 34% en lo que va del año, consolidándose como uno de los principales factores de presión para las empresas de transporte.
La estrategia oficial de diferir las actualizaciones impositivas, vigente desde mayo de 2024 y prorrogada mediante los decretos 405/26 y 562/26, permitió amortiguar nuevas subas durante junio.
Sin embargo, en el sector consideran que los ajustes pendientes podrían trasladarse más adelante y volver a presionar sobre los costos.
Los rubros que impulsan otros gastos
El rubro Personal aumentó 2,61% debido a la aplicación de una nueva etapa de la recomposición salarial prevista en el Convenio Colectivo de Trabajo 40/89, que contempla incrementos mensuales entre marzo y agosto, además del pago de sumas no remunerativas.
Reparaciones avanzó 3,02% y Gastos Generales subió 2,06%, reflejando el impacto del mayor costo de mano de obra y de los servicios asociados al mantenimiento de las unidades.
El deterioro de rutas y caminos obliga a realizar intervenciones más frecuentes sobre los vehículos, incrementando los gastos de mantenimiento y reduciendo la eficiencia operativa.

Para un sector cuya productividad depende en gran medida de la calidad de la infraestructura, la falta de inversiones viales se transformó en un factor adicional de presión sobre los costos.
Entre los restantes componentes, Lubricantes encabezó las subas con un incremento de 4%. También aumentaron Peajes (3,09%), Neumáticos (2,96%), Costo Financiero (1,76%), Material Rodante (1,69%) y Seguros (1%). Patentes y Tasas, en tanto, permanecieron sin modificaciones debido a que sus actualizaciones son de carácter anual.
La menor actividad sigue condicionando al transporte
El ICT, elaborado por el Departamento de Estudios Económicos y Costos de FADEEAC y auditado por la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, constituye una referencia habitual para la actualización de tarifas dentro del mercado del transporte de cargas.
Sin embargo, las empresas sostienen que la evolución de los costos es solo una parte del problema. El nivel de actividad continúa mostrando un comportamiento dispar entre los distintos sectores de la economía.
La demanda vinculada con el agro, la energía y la minería mantiene un ritmo relativamente firme gracias al crecimiento de la producción y al avance de distintos proyectos de inversión, lo que sostiene parte del movimiento logístico en varias regiones del país.
En cambio, otros segmentos siguen sin recuperar dinamismo. El consumo masivo permanece debilitado, la actividad industrial continúa por debajo de sus niveles históricos y la reducción de la obra pública afecta directamente el transporte asociado a la construcción y a la infraestructura.
La problemática adquiere una dimensión estratégica si se considera que el transporte automotor continúa siendo el principal medio para movilizar mercaderías en la Argentina. Según FADEEAC, más del 80% de la producción agroindustrial, manufacturera y comercial se traslada por camión, conectando centros productivos, puertos, operadores logísticos y mercados de consumo en todo el país.






