La china Ganfeng Lithium y la angloaustraliana Rio Tinto concentran los desarrollos de mayor escala y proyectan una capacidad conjunta de hasta 415.000 toneladas anuales. La recuperación de las cotizaciones vuelve a acelerar inversiones, mientras la fuerte presencia de la gigante asiática suma una dimensión geopolítica a la expansión del recurso nacional.

El negocio del litio en la Argentina comienza a quedar cada vez más concentrado en manos de Ganfeng Lithium y Rio Tinto, dos de las principales compañías mineras del mundo. Entre ambas reúnen una cartera de proyectos cuya capacidad potencial podría alcanzar las 415.000 toneladas anuales, con una inversión inicial y ampliaciones que rondan los US$7.000 millones.

La mayor escala corresponde al grupo chino Ganfeng, que podría llegar a producir unas 255.000 toneladas anuales si completa los desarrollos previstos.

La expansión de estos grupos se produce en un momento de recuperación del mercado internacional. A comienzos de septiembre, el carbonato de litio se negociaba en China en torno a los 152.000 yuanes por tonelada, equivalentes a unos US$21.000.

Rio Tinto, en tanto, alcanzaría unas 160.000 toneladas con los proyectos incorporados y las ampliaciones actualmente contempladas.

La diferencia entre ambas compañías también refleja dos estrategias de expansión.

Mientras Rio Tinto ingresó de manera abrupta al negocio argentino tras concretar la adquisición global de Arcadium Lithium por US$6.700 millones, Ganfeng construyó su posición durante varios años mediante adquisiciones, asociaciones y desarrollos propios.

El precio del litio vuelve a tomar impulso

La expansión de estos grupos se produce en un momento de recuperación del mercado internacional. A comienzos de septiembre, el carbonato de litio se negociaba en China en torno de los 152.000 yuanes por tonelada, equivalentes a unos US$21.000.

El valor representa más del doble que el registrado un año atrás, aunque todavía se encuentra por debajo de los máximos alcanzados durante el ciclo de fuerte expansión de 2022. La mejora de las cotizaciones vuelve a modificar las perspectivas de rentabilidad de proyectos que habían quedado condicionados por el derrumbe posterior de los precios.

En paralelo, el litio incrementó su peso dentro de la canasta exportadora argentina. Durante el primer semestre de 2026, el complejo se ubicó como el décimo mayor exportador del país, después de que sus ventas externas crecieran 186% interanual.

La relación comercial también muestra una fuerte concentración geográfica.

Más del 70% de los derivados de litio producidos en la Argentina tienen como destino China, un dato que adquiere mayor relevancia en medio de la disputa internacional por el control de minerales considerados estratégicos para la transición energética.

La china Ganfeng construye la mayor plataforma de litio

El proyecto que concentra la mayor expansión potencial de la compañía china es Pozuelos-Pastos Grandes (PPG).

Ganfeng y Lithium Argentina integraron allí tres activos en una plataforma controlada en un 67% por la minera asiática.

La primera etapa contempla 50.000 toneladas anuales y el plan completo podría llevar la capacidad hasta 150.000 toneladas.

La fase inicial demandaría unos US$1.100 millones, mientras que el desarrollo integral podría alcanzar una inversión acumulada de US$3.300 millones.

Por el momento, Ganfeng tiene como uno de sus principales activos a Cauchari-Olaroz, en Jujuy, operado por Exar, donde posee una participación mayoritaria.

El proyecto cuenta con una capacidad nominal de 40.000 toneladas anuales y produjo 34.100 durante 2025.

La ampliación ya aprobada bajo el RIGI sumará otras 45.000 toneladas, con lo que la capacidad total del emprendimiento podría llegar a 85.000 toneladas anuales.

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Ganfeng tiene como uno de sus principales activos a Cauchari-Olaroz, en Jujuy, operado por Exar, donde posee una participación mayoritaria.

En Salta, también puso en marcha Mariana, una operación con capacidad para producir 20.000 toneladas anuales de cloruro de litio.

El desarrollo demandó unos US$790 millones, mientras que el parque solar destinado a abastecerlo requirió otros US$190 millones.

Rio Tinto busca recortar la distancia

La expansión de Ganfeng se da en paralelo con el crecimiento de Rio Tinto en el país. Con la compra de Arcadium Lithium, la minera angloaustraliana incorporó Olaroz, en Jujuy, con una capacidad aproximada de 42.500 toneladas, y Fénix, en Catamarca, con otras 32.000 toneladas.

Fénix contempla además una ampliación de 10.000 toneladas, con una inversión estimada en US$530 millones.

El principal desarrollo nuevo de Rio Tinto se encuentra en Rincón, Salta.

El proyecto obtuvo beneficios del RIGI por US$2.500 millones y apunta a elevar la capacidad desde una planta inicial de 3.000 toneladas hasta unas 60.000. La primera producción de la ampliación está prevista para 2028 y el régimen pleno se alcanzaría aproximadamente tres años después.

Rincón ya obtuvo US$1.175 millones de financiamiento de IFC, BID Invest y agencias de crédito a la exportación de Japón y Australia. A ese activo se suma Sal de Vida, en Catamarca, que contempla una capacidad de 15.000 toneladas y una inversión estimada de entre US$700 millones y US$818 millones.

Una disputa que excede el mercado local

El avance de las compañías chinas ocurre mientras Estados Unidos busca reducir su dependencia de ese país en lo que hace a minerales críticos.

Washington comenzó a impulsar acuerdos bilaterales, financiamiento público y contratos de suministro de largo plazo para desarrollar fuentes alternativas.

En febrero, la Argentina y Estados Unidos firmaron un entendimiento sobre minerales críticos que todavía debe ser ratificado por el Congreso.

La discusión adquiere especial relevancia para el país por el crecimiento de sus exportaciones de litio y por la presencia dominante de capitales asiáticos en el sector.

Ganfeng no es la única compañía china con una posición relevante.

Zijin Mining controla Tres Quebradas, en Catamarca, un proyecto incorporado al RIGI que contempla US$709 millones de inversión y una capacidad de 40.000 toneladas anuales. También participa la surcoreana Posco, con el desarrollo de Sal de Oro, entre Salta y Catamarca.

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