Definieron un nuevo trazado preliminar para el camino con el que apuntan a agilizar el traslado de arena desde las canteras rionegrinas hasta Añelo y evitar los crecientes puntos de congestión en las rutas de la provincia. Será exclusivo para los camiones vinculados a la actividad hidrocarburífera en la formación.
La futura Ruta de las Arenas de Río Negro ya tiene una alternativa concreta de recorrido: un corredor vial de 119 kilómetros que uniría General Roca con la Ruta Provincial 17, en las cercanías de Añelo.
El proyecto apunta a generar una vía específica para el movimiento de cargas asociadas al desarrollo de Vaca Muerta y reducir la presión que actualmente soportan las rutas utilizadas por el transporte de arena.
El crecimiento sostenido de la producción petrolera generó un aumento en el tránsito pesado y una mayor congestión sobre ese circuito. Frente a ese escenario, el estudio plantea construir una infraestructura exclusiva para los vehículos vinculados con la actividad hidrocarburífera.
La propuesta surge de un estudio técnico preliminar elaborado luego de que el Gobierno de Río Negro ratificara la continuidad de la obra entre sus prioridades.
La nueva traza modifica las primeras opciones analizadas, que contemplaban llegar hasta Cinco Saltos, y extiende el corredor hasta el principal núcleo de actividad hidrocarburífera de la Cuenca Neuquina.
Un recorrido para evitar los puntos críticos
Actualmente, los camiones que trasladan arena desde las canteras ubicadas en Río Negro hasta Añelo recorren aproximadamente 140 kilómetros. Para completar el trayecto deben circular por la Ruta Provincial 6, las rutas nacionales 22 y 151 y luego continuar por las rutas provinciales 7 y 17.
El crecimiento sostenido de la producción petrolera generó un aumento en el tránsito pesado y una mayor congestión sobre ese circuito. Frente a ese escenario, el estudio plantea construir una infraestructura exclusiva para los vehículos vinculados con la actividad hidrocarburífera.
El trazado utilizaría caminos de servidumbre ya existentes asociados al oleoducto de Oldelval y al gasoducto Neuba. También prevé incorporar intersecciones canalizadas en los cruces con las rutas Provincial 6 y Nacional 151.
La secretaria de Energía y Ambiente de Río Negro, Andrea Confini, explicó que el diseño sigue una lógica similar a la infraestructura utilizada por los ductos, con el objetivo de mantener el tránsito pesado alejado de las áreas urbanas.
Dos tramos con diferentes desafíos para Río Negro
El proyecto divide el recorrido en dos sectores. El primero tiene 95 kilómetros y se extiende desde Roca hasta la Ruta Provincial 8. Según el estudio, se trata de una zona de características predominantemente llanas, con pendientes reducidas, condiciones que facilitarían las tareas de construcción.
El segundo tramo suma 24,2 kilómetros y conecta la Ruta Provincial 8 con la Ruta Provincial 17. En este sector, el corredor avanzaría en paralelo al oleoducto de Oldelval y atravesaría el cañadón El Nene.
Para superar ese punto se deberá resolver un desnivel aproximado de 35 metros, con pendientes previstas del 5%. El proyecto también contempla un cruce sobre un ducto existente en las inmediaciones de la planta de Shell.
El relevamiento técnico incluye un cálculo preliminar de los movimientos y trabajos necesarios para ejecutar la obra. Entre las tareas previstas figuran la limpieza de 1,19 millones de metros cuadrados, más de un millón de metros cúbicos de desmonte y 546.000 metros cúbicos de terraplén.

La futura calzada enripiada requeriría alrededor de 500.000 metros cúbicos de material. De todos modos, el documento advierte que esas estimaciones deberán revisarse cuando se complete el diseño geométrico definitivo.
Todavía no hay presupuesto ni esquema de financiamiento
La obra aún no cuenta con un presupuesto oficial. Desde la Secretaría de Energía y Ambiente explicaron que el costo final podrá establecerse una vez que concluya el proyecto ejecutivo. Como referencia, Confini había estimado durante 2025 una inversión cercana a los USD 150 millones para desarrollar la infraestructura.
La Provincia trabaja actualmente junto con empresas del sector para avanzar en la consolidación del proyecto ejecutivo. La siguiente fase contempla estudios de suelos, hidrología, tránsito y evaluaciones de impacto ambiental.
Una de las principales ventajas que identifican las autoridades rionegrinas es el uso de servidumbres que ya fueron habilitadas para los ductos existentes. El aprovechamiento de esas trazas permitiría evitar la apertura de un corredor completamente nuevo y, en consecuencia, simplificar parte de los permisos requeridos para avanzar con la obra.
El transporte de arena suma alternativas
En paralelo a la Ruta de las Arenas, el Gobierno nacional analiza retomar el proyecto del Tren Norpatagónico, una iniciativa ferroviaria de cargas que permanece suspendida y que podría contribuir al traslado de insumos y producción vinculados con Vaca Muerta.
A esa alternativa se suma una propuesta de transporte fluvial. Un estudio de factibilidad determinó que técnicamente sería posible desarrollar un corredor navegable de unos 720 kilómetros utilizando los ríos Limay y Negro.
La iniciativa plantea establecer una conexión comercial entre el compensador Arroyito, en Neuquén, y la desembocadura del río Negro en el Atlántico. Uno de los objetivos centrales sería facilitar el traslado de arena utilizada en la fractura hidráulica, un insumo indispensable para sostener el desarrollo de los pozos no convencionales.






