La extracción nacional marcó un máximo histórico y dejó al país a menos de 10.000 unidades del siguiente escalón en la tabla regional. El desarrollo no convencional explica el salto y plantea nuevas exigencias en materia de transporte, almacenamiento y capacidad portuaria para sostener la expansión.
Argentina alcanzó una producción de 910.489 barriles de petróleo por día y quedó a menos de 10.000 barriles diarios de Guyana, que actualmente ocupa el cuarto lugar entre los mayores productores de América Latina, con unos 920.000 barriles. La evolución registrada en los últimos meses abre la posibilidad de que el país escale una posición antes de terminar 2026.
El objetivo que se planteó la industria, de todos modos, está por encima de ese movimiento en el ranking.
Las expectativas apuntan a superar el millón de barriles diarios antes de finalizar el año, un nivel que marcaría un nuevo punto de inflexión para la producción argentina y reforzaría el peso de los hidrocarburos dentro de la economía nacional.
El crecimiento argentino ya excede las estadísticas de producción. Durante el primer semestre de 2026, el petróleo pasó a ocupar el primer lugar entre los productos exportados por el país, desplazando a los principales complejos agroindustriales y consolidando al sector energético como una fuente creciente de divisas.
La transformación está estrechamente vinculada con Vaca Muerta, cuya expansión permitió incrementar de manera sostenida la extracción de crudo no convencional. La mejora en la productividad de los pozos y el desembolso de las principales compañías operadoras explican buena parte del salto registrado desde 2021.
En pocos años, Argentina pasó de ubicarse por debajo de los 600.000 barriles diarios a acercarse al millón. El shale oil de Vaca Muerta representa actualmente el 69,63% del petróleo producido en el país, es decir, prácticamente siete de cada diez barriles.
Quién mantiene el liderazgo
El escenario regional continúa encabezado con amplia diferencia por Brasil. El país produce alrededor de 3,95 millones de barriles diarios y sostiene su liderazgo principalmente a partir de los desarrollos offshore en aguas profundas del presal, donde concentra la mayor parte de su extracción.
La dimensión de la industria brasileña también le permite mantenerse entre los principales productores mundiales. Más del 95% de su petróleo proviene de operaciones marítimas y Petrobras continúa ocupando un papel dominante en el desarrollo de esos recursos.
México aparece en el segundo escalón, con una producción cercana a 1,75 millones de barriles por día. El país atravesó durante la última década un retroceso asociado al declino de campos maduros, aunque logró estabilizar los niveles de extracción y conservar una posición relevante como exportador regional.
Venezuela completa actualmente el podio. En junio alcanzó 1,07 millones de barriles diarios, de acuerdo con los datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). La recuperación de su producción le permitió superar nuevamente el millón de barriles y desplazar a Guyana del tercer puesto.

El ascenso de Guyana constituye, precisamente, uno de los cambios más relevantes del mercado regional. El desarrollo de grandes descubrimientos offshore transformó en pocos años el perfil energético de un país que anteriormente tenía una participación marginal. Con unos 920.000 barriles diarios, se mantiene cuarto y todavía cuenta con proyectos que podrían llevarlo cerca del millón.
Vaca Muerta cambió el perfil exportador
El crecimiento argentino ya excede las estadísticas de producción. Durante el primer semestre de 2026, el petróleo pasó a ocupar el primer lugar entre los productos exportados por el país, desplazando a los principales complejos agroindustriales y consolidando al sector energético como una fuente creciente de divisas.
La siguiente etapa dependerá de la capacidad para evacuar el volumen adicional que genera Vaca Muerta. El desafío consiste en evitar que las restricciones de transporte se conviertan en un límite para el desarrollo de nuevos pozos y, al mismo tiempo, generar condiciones para colocar mayores cantidades de crudo en el exterior.

En ese frente, Oleoductos del Valle (Oldelval) comenzó durante este año una nueva ampliación de su sistema, con el objetivo de incrementar la capacidad disponible para transportar la producción neuquina.
En paralelo, avanza Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), infraestructura que contempla la construcción de una nueva salida exportadora desde Punta Colorada, en Río Negro.
El proyecto prevé comenzar a despachar petróleo desde esa terminal marítima en enero de 2027. La combinación entre mayor capacidad de transporte y una nueva puerta de salida al mercado internacional será determinante para sostener el crecimiento productivo.
América Latina gana peso como proveedor de petróleo
El avance argentino se produce en un contexto de mayor relevancia de América Latina dentro del mercado global de hidrocarburos. Según la Organización Latinoamericana de Energía (Olade), la producción regional alcanzó 324 millones de barriles durante marzo de 2026, un 9% más que durante el mismo mes del año anterior.
Brasil, México y Venezuela concentraron cerca del 69% de ese volumen, aunque Argentina aparece entre los mercados con mayor dinamismo debido a la expansión del shale.
La incertidumbre geopolítica en Medio Oriente y la volatilidad de los precios internacionales agregan, además, valor estratégico a los productores latinoamericanos. En ese escenario, el país busca aprovechar el potencial de Vaca Muerta para consolidarse como proveedor internacional.







