La expansión del procesamiento de hidrocarburos livianos proyecta nuevos mercados externos para Vaca Muerta. Con inversiones en plantas, ductos y terminales, el país busca ampliar la oferta de GLP y aprovechar la demanda de Brasil, Chile, Asia y otros destinos.
Los líquidos del gas obtenidos durante el procesamiento en Vaca Muerta podrían convertirse en una nueva fuente de divisas para la Argentina, con un potencial exportador superior a US$ 2.000 millones anuales.
La estimación fue presentada por Roberto Carnicer, director del Instituto de Energía de la Universidad Austral, durante un encuentro que reunió a representantes de YPF, TGS, empresas compradoras de la región y funcionarios nacionales.
El potencial exportador encuentra una demanda internacional significativa: el mercado mundial del GLP mueve unos US$ 380.000 millones y la Argentina ocupa actualmente el puesto 14 entre los países exportadores.
El desarrollo se apoya principalmente en el crecimiento de la producción de gas licuado de petróleo (GLP), compuesto fundamentalmente por propano y butano. Estos productos se separan de las fracciones más pesadas del gas natural y tienen tanto demanda doméstica como posibilidades de colocación en mercados externos.
Actualmente, la Argentina exporta alrededor de 1,6 millones de toneladas de GLP por año, operaciones que durante 2025 generaron unos US$ 700 millones.
De concretarse los proyectos previstos, la producción podría alcanzar 4,8 millones de toneladas en 2030 y dejar un excedente exportable de entre 3 y 3,4 millones de toneladas, «sin considerar el proyecto asociado al GNL de Río Negro«, aclaró Carnicer.
Liquidos del gas: las principales inversiones
Uno de los proyectos que avanzan sobre esta cadena corresponde a Compañía Mega, integrada por YPF, Petrobras y Dow. La empresa recibió a fines de agosto la aprobación para ingresar al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una primera etapa de US$ 365 millones dentro de un programa que podría alcanzar los US$ 650 millones.
La ampliación permitirá elevar la capacidad de procesamiento de 4.800 a 7.200 toneladas diarias, incrementando el volumen disponible para el mercado local y las exportaciones.
La iniciativa de mayor escala es la impulsada por Transportadora de Gas del Sur (TGS), que contempla una inversión superior a US$ 3.000 millones para conectar la producción de Tratayén, en Neuquén, con General Cerri y Bahía Blanca.
El complejo tendrá capacidad para procesar entre 2,7 y 2,8 millones de toneladas anuales de líquidos C3+, principalmente propano y componentes más pesados. De acuerdo con Carnicer, cerca del 85% podría corresponder a propano y butano, lo que permitiría obtener unos 2,4 millones de toneladas de GLP comercial por año.
Oscar Sardi, CEO de TGS, detalló que la obra tendrá un plazo de ejecución de 45 meses e incluirá captación, procesamiento, poliducto, fraccionamiento y terminal portuaria. Solo este desarrollo podría generar exportaciones por unos US$ 1.200 millones anuales cuando alcance su capacidad plena.
Río Negro suma una alternativa
El mapa de proyectos podría ampliarse con una tercera iniciativa asociada al desarrollo del GNL en Río Negro.
El tratamiento del gas destinado a la licuefacción permitiría recuperar propano, butano y gasolina natural, generando un eventual polo exportador en el Golfo San Matías.
Esta alternativa funcionaría como complemento de la infraestructura prevista en Bahía Blanca y ampliaría las posibilidades de salida al exterior para los líquidos provenientes del shale.
La infraestructura de transporte aparece como otro factor determinante. Sardi sostuvo que la Argentina tiene «gas para 150 años» y planteó la necesidad de generar demanda para acelerar el crecimiento productivo. En ese marco, destacó las obras para ampliar el gasoducto Perito Moreno y llevar su capacidad desde 14 hasta 35 millones de metros cúbicos diarios mediante nuevas plantas compresoras.
Brasil, Chile y Asia buscan nuevos proveedores
El potencial exportador encuentra una demanda internacional significativa. Según Craig Whitley, el mercado mundial del GLP mueve unos US$ 380.000 millones y la Argentina ocupa actualmente el puesto 14 entre los países exportadores.

Julio Faldin, de Argus, señaló que el 60% de la demanda global está concentrada en Asia-Pacífico, región que definió como «el imán del mundo». Además, proyectó que la Argentina podría alcanzar 8 millones de toneladas hacia 2040 y ubicarse entre los principales exportadores. Desde YPF, Pedro Locreille estimó que el país llegará al séptimo puesto mundial en 2031.
Brasil ya constituye un mercado relevante: Alexandre Matta, de Copa Energía, indicó que el 49% de las importaciones brasileñas de GLP provienen de la Argentina y advirtió que «el valor estratégico dependerá de convertir volumen en continuidad».
Chile también aparece entre los destinos con potencial, mientras que India incrementó sus compras: pasó de 22.000 toneladas argentinas durante 2025 a 50.000 toneladas solo en el primer semestre de 2026. Para ese mercado, el objetivo es diversificar proveedores y reducir la dependencia de Estados Unidos y los países del Golfo Pérsico.
El desafío logístico y el mercado interno
El crecimiento exportador deberá convivir con una demanda doméstica significativa. Cerca de 6 millones de hogares argentinos que no tienen acceso a redes de gas utilizan garrafas para abastecerse.
Federico Veller, subsecretario de Hidrocarburos, afirmó que el GLP «no es una hipótesis de exportación» y destacó cambios regulatorios vinculados con la reducción de burocracia, una mayor libertad operativa y comercial y la focalización de los subsidios mediante el Programa Hogar.
Al mismo tiempo, Pedro Cascales, titular de Cegla, señaló un desafío de infraestructura: los centros de producción y consumo se encuentran separados por una distancia promedio de 710 kilómetros.







