El Gobierno provincial puso en marcha un esquema que combina el inicio inminente de perforaciones exploratorias en el shale de Malargüe que estaban previstas recién para 2028 y nuevas inversiones en bloques maduros.
El Gobierno de Mendoza puso en marcha una estrategia hidrocarburífera que apunta a desarrollar en paralelo dos segmentos de la actividad petrolera: la explotación convencional en áreas maduras y la búsqueda de nuevos recursos de shale oil en el sector mendocino de Vaca Muerta.
Para eso, la provincia adjudicó dos bloques por 25 años y aceleró compromisos de perforación no convencional.
Una característica del esquema es que la mayor parte de los desembolsos convencionales deberá concretarse en los primeros años.
La agenda contempla inversiones, nuevos pozos y trabajos de recuperación en yacimientos tradicionales, mientras que YPF y la UTE integrada por Quintana y TSB anticiparon para las próximas semanas tareas exploratorias que inicialmente estaban previstas para 2028.
El objetivo es incrementar el movimiento de equipos y servicios en distintas zonas productivas de Mendoza.
Adelanto de perforaciones en Vaca Muerta de Mendoza
En el segmento no convencional, YPF y Quintana-TSB confirmaron que comenzarán las perforaciones exploratorias dentro de un plazo estimado de entre 30 y 45 días. Los acuerdos alcanzados con la provincia implican adelantar obligaciones de inversión y contemplan al menos siete pozos no convencionales en territorio mendocino.
YPF ya perforó dos pozos exploratorios en Malargüe y ahora prepara un nuevo pad. La plataforma estará integrada inicialmente por un pozo vertical y dos horizontales, a los que se agregará otra perforación que no formaba parte de los compromisos originales.
La UTE Quintana-TSB, en tanto, trabajará sobre Cañadón Amarillo, dentro del clúster Mendoza Sur. La compañía incorporó el área durante el proceso de reorganización de bloques maduros de YPF y asumió un compromiso de US$44 millones para avanzar en la exploración de la formación.
Durante 2026, la empresa destinó más de US$4 millones a una campaña de sísmica 3D que cubrió 202,5 kilómetros cuadrados. El estudio, que no se realizaba en Mendoza desde 2017, aportó información técnica que llevó a modificar y adelantar el cronograma de perforación. En el bloque se prevé un pad con un pozo vertical y dos horizontales, con ramas de 1.500 metros.
YPF y Quintana-TSB utilizarán un mismo equipo de perforación de alta potencia, una alternativa que permitirá concentrar la disponibilidad de maquinaria especializada para este tipo de operaciones. Cada pozo demanda entre US$15 millones y US$20 millones y moviliza a unas 20 o 30 empresas proveedoras de servicios.
Dos áreas convencionales vuelven a recibir inversiones
Mientras se acelera la actividad sobre Vaca Muerta, Mendoza también avanzó con la adjudicación de Atamisqui y El Manzano mediante el esquema de licitación continua.
Entre ambos bloques convencionales se concentran compromisos por US$45,9 millones durante los primeros diez años y una superficie total de 822 kilómetros cuadrados.
Atamisqui, ubicado en la Cuenca Cuyana, quedó en manos de Petróleos Sudamericanos. El programa prevé US$15 millones de inversión durante la primera década, con un pozo nuevo de desarrollo y 26 intervenciones sobre perforaciones existentes.

El plan también contempla más de US$3,5 millones para infraestructura, incluyendo un ducto de evacuación, líneas eléctricas y trabajos de reparación en tanques de almacenamiento.
En El Manzano, dentro de la Cuenca Neuquina, la adjudicataria será Venoil, que comprometió US$30,9 millones para los primeros diez años.
La propuesta incluye seis pozos nuevos por US$15 millones y 32 intervenciones en cuatro sectores del yacimiento, además de US$3,7 millones destinados a adecuar instalaciones de superficie.
En conjunto, ambos contratos implican siete pozos nuevos y 58 intervenciones mediante operaciones de pulling y workover.
También se incorporarán conversiones de pozos a inyectores para aplicar recuperación secundaria en sectores maduros.
Inversión concentrada y control ambiental
Una característica del esquema es que la mayor parte de los desembolsos convencionales deberá concretarse en los primeros años.
El 68% de la inversión comprometida, equivalente a US$31,1 millones, tendrá que ejecutarse durante el primer quinquenio de las concesiones.
“Lo relevante no es solo el monto comprometido, sino en qué se traduce. Pozos nuevos, recuperación secundaria y reactivación de pozos inactivos. Eso es actividad concreta en el territorio, trabajo para las proveedoras de servicios y regalías para la Provincia”, señaló la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre.
Con Atamisqui y El Manzano, ya son siete las áreas adjudicadas desde la puesta en marcha de la licitación continua a fines de 2025. El mecanismo busca mantener abiertos los bloques disponibles y captar proyectos de manera permanente.
Los contratos también incorporan exigencias ambientales: planes de descarbonización, prohibición del venteo de gas sin combustionar, seguros ambientales, programas anuales de abandono de pozos y auditorías. La provincia conservará además la facultad de realizar inspecciones sin previo aviso.







