Tradelog, que llegó a trabajar para algunas de las principales compañías de consumo masivo, intenta reorganizar sus deudas tras una combinación de pérdida de negocios, aumento de costos y problemas de liquidez. La caída podría repetirse en otros gigantes del sector.
Cómo se viene hablando en foros, eventos y ferias logísticas, el sector de la logística está definido hoy en día por márgenes ajustados y costos logísticos. Ambas cuestiones se repiten como un mantra y sus efectos son cada vez más visibles.
En las últimas semanas, un jugador muy pesado del rubro hizo público su delicado estado financiero, lo que refleja lo grave de la situación.
Se trata de Tradelog, una de las principales operadoras logísticas, la cual acumula 1.386 cheques rechazados por unos $7.600 millones y debió solicitar la apertura de un concurso preventivo de acreedores para intentar ordenar una situación financiera que se volvió insostenible.
Su cartera incluía clientes de primer nivel como Nestlé, Mondelez, PepsiCo, Chandon, Salentein, Huawei, Minera Exar y PBB Polisur.
La compañía tiene una larga historia como prestadora de servicios para algunas de las compañías más importantes del mercado, pero ahora enfrenta una crisis marcada por la pérdida de clientes, el incremento de los costos y una fuerte retracción de la actividad.
Una compañía histórica en problemas
Hasta hace poco, Tradelog ocupaba un lugar destacado dentro del negocio logístico argentino. La empresa operaba servicios de transporte nacional, almacenamiento, distribución de última milla, logística para comercio exterior y manejo de cargas especiales, entre ellas productos químicos, medicamentos y mercancías peligrosas.
Su cartera incluía clientes de primer nivel como Nestlé, Mondelez, PepsiCo, Chandon, Salentein, Huawei, Minera Exar y PBB Polisur, entre otras grandes compañías.La magnitud de su estructura ayuda a entender el impacto de la crisis.
Según la propia empresa, llegó a operar una flota integrada por 1.551 camiones y semirremolques, además de trabajar con 275 fleteros contratados y administrar centros logísticos en distintas provincias. Ese despliegue le permitió ubicarse entre los mayores operadores del país, pero también implicó una estructura de costos que terminó siendo cada vez más difícil de sostener.
El deterioro comenzó a profundizarse durante la segunda mitad de 2025. En su presentación judicial, la empresa explicó que enfrentó demoras en el cobro de servicios, lo que afectó su capacidad para cumplir con proveedores, organismos públicos y compromisos financieros.
Ese escenario coincidió con la salida de clientes estratégicos como Nestlé, la operación de Nissan en Jujuy y Ledesma, pérdidas que redujeron considerablemente el volumen de actividad.
Un marco difícil de navegar para grandes jugadores de la logística
A ese panorama se sumó un contexto especialmente complejo para el transporte de cargas. La propia compañía atribuyó buena parte de sus dificultades a la combinación de una caída del consumo, menor movimiento económico y un fuerte incremento de los costos operativos.

Entre los ejemplos mencionó el aumento del gasoil, que pasó de alrededor de $1.025 a $2.200 por litro en menos de un año, mientras que su facturación cayó entre un 30% y un 40%.
El efecto sobre las finanzas fue inmediato. La empresa reconoció que la cesación de pagos quedó configurada cuando no logró sostener planes de pago con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), acumulando obligaciones por unos $1.660 millones. Posteriormente, esos incumplimientos derivaron en embargos sobre cuentas bancarias, complicando aún más la operatoria diaria.
El caso también expone las dificultades que enfrenta parte del sector logístico argentino. Se trata de una actividad intensiva en capital, con elevados costos de mantenimiento de flotas, combustible, personal y financiamiento.
Cuando el nivel de operaciones disminuye y los clientes reducen o reestructuran sus contratos, sostener una infraestructura de gran escala se convierte en un desafío cada vez más complejo, incluso para empresas que hasta hace poco figuraban entre las más importantes del mercado.
Ahora, el proceso concursal marcará el futuro de Tradelog. La empresa buscará reorganizar sus pasivos y preservar su continuidad operativa mientras intenta mantener los puestos de trabajo y reconstruir su actividad.
Más allá del desenlace, su situación representa uno de los casos más significativos de los últimos años dentro de la logística argentina y refleja cómo un cambio abrupto del contexto económico puede poner en jaque incluso a operadores que supieron ocupar un lugar de referencia en la cadena de abastecimiento nacional.







