Especialistas y empresas coincidieron en que Argentina cuenta con un marco regulatorio consolidado, pero la falta de infraestructura adecuada y de una planificación integral impide aprovechar plenamente las ventajas del sistema.
En los últimos tres años, el sector logístico se caracteriza por márgenes ajustados y costos en aumento. Este escenario impuso a la eficiencia como el atributo más importante a la hora de rentabilizar las operaciones.
Es en este punto donde los bitrenes aparecen como una alternativa casi perfecta, ahorro de espacio, combustible y gastos, una inversión casi obligatoria para los actores con flotas grandes.
El mayor obstáculo para los bitrenes era, hasta mediados de 2025, la ley. La normativa vigente en ese momento limitaba el uso de vehículos tan pesados a zonas muy concretas, lo que llevaba a una red dividida.
Hoy, los bitrenes pueden circular practicamente por todas las rutas, sin embargo, su uso no se disparó como era esperado.
La discusión sobre las ventajas de los bitrenes parece haber quedado saldada.
Esta cuestión fue el centro del debate durante el seminario “Tecnología de bitrenes: ¿cómo aplicarla a la empresa?”, organizado por la Unión Industrial Argentina.
Allí, representantes del sector privado, especialistas y funcionarios evaluaron el estado de situación de estos vehículos extrapesados y diseñaron propuestas para los superar los obstáculos que quedan.
Cabe recordar que la expansión de los bitrenes en el país comenzó a tomar impulso a partir de 2018, cuando se habilitaron las primeras configuraciones de hasta 30,25 metros de largo y 75 toneladas de peso bruto.
La expectativa era reducir costos, mejorar la productividad y disminuir el impacto ambiental del transporte de cargas. Desde entonces, distintas empresas agroindustriales, forestales y mineras incorporaron estas unidades, aunque su utilización continúa concentrada en corredores específicos.

La abogada Belén Micciarelli, del estudio O’Farrell, recordó que anteriormente solo una porción limitada de las rutas nacionales admitía este tipo de vehículos, lo que obligaba a gestionar permisos y fragmentaba las operaciones.
Según explicó, el esquema actual brinda una mayor libertad de circulación y eliminó buena parte de esas trabas, aunque persisten restricciones en determinados puentes y sectores con radios de giro reducidos.
Eficiencia probada, pero con condiciones
Julieta Daffonchio, directora ejecutiva de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas por Carretera (FAETyL), señaló que estas configuraciones pueden transportar hasta 1,8 veces más carga que un camión convencional y reducir entre un 20% y un 30% los costos por tonelada movilizada.
A eso se suma un menor consumo energético por unidad transportada, un aspecto que gana peso en las estrategias de descarbonización.
No obstante, los especialistas aclaran que no se trata de una solución universal. Los bitrenes muestran su mayor rendimiento cuando existen recorridos largos, grandes volúmenes y una operación relativamente estable. Por eso, actividades como la minería, la industria forestal o algunos complejos agroindustriales aparecen como los principales candidatos para aprovechar sus ventajas.
Las experiencias empresarias expuestas durante el seminario mostraron que, incluso cuando existen carga suficiente y recorridos adecuados, la infraestructura puede convertirse en un freno inesperado.
Gustavo Santiago, gerente logístico de Ledesma, explicó que un solo puente con restricciones de peso alcanza para interrumpirtoda una cadena de transporte y obligar a desarmar la operación. En otras palabras, basta un punto crítico para que la eficiencia quede en el camino.
El desafío de conectar corredores
Los problemas más frecuentes se repiten en distintas regiones. Puentes antiguos, accesos urbanos poco preparados, rutas provinciales sin adaptar y tramos inconexos impiden aprovechar corredores completos.
Carlos Moriconi, presidente de CAFAS y titular de Vulcano, sostuvo que muchas veces no se requieren grandes obras, sinointervenciones puntuales que permitan eliminar cuellos de botella y conectar mejor los centros productivos con los puertos y polos industriales.

Otro factor clave es evitar viajes vacíos. Los bitrenes son equipos diseñados para operaciones de gran escala y pierden competitividad cuando regresan sin carga. Por eso, las empresas buscan complementar flujos entre distintos sectores económicos para asegurar una utilización eficiente en ambos sentidos.
La actividad minera aparece como una oportunidad para equilibrar recorridos en regiones donde históricamente predominaban movimientos unidireccionales.
Algunas provincias comenzaron a trabajar con una visión más integral. En Santa Fe, por ejemplo, el desarrollo de corredores logísticos se apoya en estudios técnicos y en una articulación entre el sector público y privado.
El objetivo es priorizar tramos estratégicos y adaptar la infraestructura de manera gradual, con la premisa de que una reducción en los costos de transporte repercute sobre toda la economía.
La conclusión que dejó el encuentro de la UIA es bastante clara. La discusión sobre la seguridad y la viabilidad técnica de los bitrenes ya quedó atrás. El desafío actual pasa por coordinar inversiones, conectar corredores y eliminar obstáculos puntuales que todavía limitan su expansión.






