El traspaso de las rutas 22 y 151 abrió un nuevo esquema para financiar la infraestructura que demanda el crecimiento hidrocarburífero. Catriel será el primer foco de intervención y luego avanzarán proyectos pendientes y un sistema vial integrado para absorber el aumento del tránsito pesado.
Río Negro comenzará en noviembre de 2026 con las primeras obras sobre las rutas nacionales 22 y 151, luego de concretar con Vialidad Nacional el traspaso de ambas trazas por un período de 20 años.
La intervención inicial estará concentrada en los sectores más deteriorados, con especial atención sobre la ruta 151 a la altura de Catriel, uno de los principales accesos al movimiento logístico asociado a Vaca Muerta.
El gobierno rionegrino también analiza un modelo de concesión que permita trasladar parte de los costos de infraestructura y mantenimiento a quienes utilizan los corredores.
El gobernador Alberto Weretilneck confirmó que la provincia avanzará con las tareas después de que la Legislatura rionegrina aprobara el convenio.
La decisión busca responder al deterioro de corredores que soportan un tránsito creciente de camiones y que resultan determinantes para la circulación de insumos hacia la formación neuquina.
El financiamiento de esta primera etapa combinará recursos provinciales con fondos provenientes de la actividad hidrocarburífera.
El esquema contempla $10.000 millones aportados a partir del bono que otorgará Oldelval por el proyecto Duplicar Norte, además de un crédito de US$ 60 millones gestionado ante Fonplata.
Río Negro: obras por etapas y un nuevo esquema vial
La segunda fase del programa está prevista entre enero y marzo y tendrá como objetivo recuperar proyectos que quedaron inconclusos. Entre ellos figuran la rotonda de Chichinales, el puente ferroviario y el Puente 83, en Cipolletti.
Para una etapa posterior, prevista hacia 2027 y 2028, la provincia proyecta conformar un sistema vial integrado entre Cervantes y el río Neuquén. La iniciativa apunta a adaptar la infraestructura al incremento del transporte pesado generado por la expansión de la actividad petrolera.
El Gobierno rionegrino también analiza un modelo de concesión que permita trasladar parte de los costos de infraestructura y mantenimiento a quienes utilizan los corredores. “El sistema vial integrado va a tener que ser concesionado para que las propias empresas puedan llevar adelante las obras, la gestión y el cobro de peaje. Creo que no hay otra alternativa”, planteó el mandatario.
La estrategia financiera, según explicó, tendrá distintas fuentes a medida que avance el programa. “La primera parte va a ser a costo de la provincia, la segunda parte va a tener que pagarla la industria y quienes usen las rutas”, precisó.
Infraestructura atada a los proyectos energéticos
El desarrollo vial forma parte de un esquema más amplio que Río Negro busca construir alrededor de las inversiones energéticas. En ese marco, la provincia también trabaja con la industria en mecanismos de financiamiento destinados a infraestructura y mitigación de los impactos asociados a los grandes proyectos.

Uno de ellos es el denominado “bono VMOS”, por unos US$ 1.000 millones a desembolsar durante 13 años. Weretilneck anticipó además que se analiza una herramienta similar para el proyecto Argentina LNG, la iniciativa de Southern Energy y el proyecto de Transportadora de Gas del Sur (TGS) para exportar Líquidos de Gas Natural, que tendrá infraestructura dentro del territorio provincial.
La provincia plantea estos aportes como una herramienta para sostener el desarrollo local durante la vida útil de los proyectos.
Capacitación y proveedores, otro desafío
El crecimiento de las inversiones también plantea un desafío para el mercado laboral y las empresas locales. La provincia busca cumplir con el requisito de 80% de empleo rionegrino y aumentar la participación de proveedores locales en los nuevos desarrollos.
“Somos muy estrictos con el cumplimiento de nuestras leyes, como el 80% de empleo rionegrino. Esto tiene dos objetivos: primero, que nuestros vecinos se sientan protagonistas de lo que está pasando; y segundo, no generar expectativas de que vengan de otras provincias a radicarse y después no tengan trabajo. Pero además, buscamos que la mayor cantidad de proveedores de estos megaproyectos sean de nuestras empresas”, sostuvo.
El objetivo supone adaptar pymes acostumbradas a actividades agrícolas, ganaderas, pesqueras, mineras y turísticas a los estándares de la industria hidrocarburífera. En ese proceso, la capacitación, la formación de cámaras y la vinculación con grandes compañías aparecen como herramientas centrales.






