Organismos internacionales de la región evaluaron el alcance de los recursos de la formación neuquina, en relación a las necesidades de Argentina y otros cuatro países.

Un informe elaborado en conjunto por la International Gas Union (IGU), la Asociación Regional de Empresas del Sector Petróleo, Gas y Biocombustibles en Latinoamérica y el Caribe (ARPEL) y la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) sostiene que las reservas de gas disponibles en Vaca Muerta son suficientes para abastecer durante varias décadas la demanda combinada de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay.

El trabajo toma como referencia el consumo conjunto registrado por esos cinco países durante 2024, estimado en unos 90.000 millones de metros cúbicos anuales.

Los especialistas remarcan que la expansión de las exportaciones dependerá en gran medida de la consolidación de los proyectos de gas natural licuado (GNL) que comenzaron a avanzar durante los últimos dos años.

Sobre esa base, los autores calculan que los recursos existentes permitirían cubrir las necesidades regionales durante un período de entre 45 y 124 años, dependiendo de los niveles de recuperación finalmente alcanzados.

“El desarrollo de los recursos de Vaca Muerta (combinado con los desarrollos convencionales en alta mar) tiene el potencial de iniciar una nueva fase de integración energética en el Cono Sur, fortaleciendo las interconexiones entre los mercados de gas natural de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y Uruguay”, establece el informe.

El GNL aparece como la llave para escalar la producción

Los especialistas remarcan que la expansión de las exportaciones dependerá en gran medida de la consolidación de los proyectos de gas natural licuado (GNL) que comenzaron a avanzar durante los últimos dos años.

Entre las iniciativas más relevantes aparece Southern Energy FLNG, impulsada por un consorcio integrado por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG. El proyecto prevé instalar unidades flotantes de licuefacción en el Golfo San Matías y alcanzar una capacidad conjunta cercana a los seis millones de toneladas anuales.

A esto se suma Argentina LNG, liderado por YPF junto con Eni y XRG, la compañía internacional de ADNOC. La iniciativa contempla una capacidad inicial de 12 millones de toneladas anuales, con posibilidades de expansión hasta 18 millones.

“Cabe destacar que el desarrollo a gran escala de las reservas de Vaca Muerta depende directamente de la puesta en marcha de plantas de licuefacción. Un estudio de la IAPG estima que todos los proyectos de GNL actualmente en construcción o en fase de planificación podrían requerir cerca de 100 millones de metros cúbicos diarios de gas natural”, asevera el documento.

Brasil y Chile, con mayor potencial de crecimiento

El estudio identifica a Brasil como uno de los principales destinos para el gas argentino. La producción no convencional permitió revertir una limitación histórica de la región: la escasez de excedentes exportables.

Mientras en 2015 la producción de shale gas apenas alcanzaba los 17 millones de metros cúbicos diarios, una década después llegó a unos 90 millones, compensando ampliamente el declino de los yacimientos convencionales.

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El estudio identifica a Brasil como uno de los principales destinos para el gas argentino.

En ese contexto, Brasil y Argentina firmaron en 2024 un Memorándum de Entendimiento para evaluar alternativas de suministro. El informe analiza distintas rutas de exportación y destaca el interés brasileño por el corredor de Uruguaiana, aunque para concretarlo será necesario completar obras de infraestructura pendientes.

La competitividad económica aparece como uno de los principales incentivos. Mientras el gas mayorista en Argentina cotizaba en torno a los cuatro dólares por millón de BTU durante 2025, en Brasil los valores rondaban los diez dólares.

«Para Brasil, la importación de gas argentino, además de contribuir a la diversificación del suministro y permitir la expansión de la demanda insatisfecha en la región sur, podría impulsar la reindustrialización del país, siempre que el gas argentino llegue al mercado brasileño a precios competitivos», analiza el documento.

Chile también ocupa un lugar destacado dentro de las proyecciones regionales. El informe estima que el país podría requerir hasta 14,7 millones de metros cúbicos diarios para avanzar en el reemplazo de centrales térmicas a carbón y profundizar sus objetivos de descarbonización.

Bolivia cambia de rol

Uno de los fenómenos más relevantes identificados por el estudio es la transformación de Bolivia dentro del mercado regional. La caída de su producción gasífera durante la última década modificó su posición histórica como proveedor de energía y abrió la puerta a una nueva función vinculada al tránsito de gas.

Ese proceso comenzó a materializarse en abril de 2025, cuando moléculas provenientes de Vaca Muerta atravesaron por primera vez territorio boliviano con destino a Brasil bajo un esquema de transporte habilitado por el gobierno de ese país.

Sin embargo, los especialistas advierten que el aprovechamiento pleno de esta oportunidad requerirá importantes inversiones. Las estimaciones de OLADE y del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) indican que la expansión de los sistemas de transporte necesarios para consolidar la integración regional demandará más de 10.000 millones de dólares.

«Para Argentina, la expansión de la producción en Vaca Muerta permitiría reducir las importaciones de GNL y aumentar las exportaciones de gas natural, generando ingresos en divisas, fortaleciendo sus reservas internacionales y reduciendo la exposición a la volatilidad del mercado de GNL”, concluye el informe.

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