El viaducto de más de 1.300 metros se ubica entre los pasos más extensos actualmente en desarrollo en Sudamérica. La obra implica una inversión de $39.811 millones y ya superó el 50% de ejecución.
La construcción del nuevo Puente Carretero que unirá la ciudad de Santa Fe con Santo Tomé, clave para la conectividad de la capital provincial y áreas suburbanas, ya tiene un avance general del 55%.
Con 1.324 metros de longitud, la nueva infraestructura atraviesa el río Salado y se encamina a convertirse, de acuerdo con la información oficial de la provincia, en el puente en construcción más extenso de la Argentina.
La obra demanda una inversión de $39.811 millones, equivalente a unos US$256 millones, y tiene un plazo previsto de dos años.
Además de la estructura sobre el curso de agua, el proyecto contempla nuevos accesos, adecuaciones viales y trabajos destinados a mejorar las condiciones de circulación y seguridad en los dos extremos.
Por sus dimensiones, la obra santafesina también adquiere relevancia dentro del mapa de infraestructura vial sudamericano. Su extensión de 1.324 metros supera los 1.294 metros del Puente de la Bioceánica, que conectará Porto Murtinho, en Brasil, con Carmelo Peralta, en Paraguay.
El puente contará con 43 vanos, es decir, los espacios comprendidos entre los distintos apoyos de la estructura. Hasta el momento se completaron 18 de ellos mediante el montaje de 90 vigas, mientras que el avance de la infraestructura básica llegó al 95%.
El administrador general de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV), Pablo Seghezzo, detalló que ya fueron ejecutados 131 de los 136 pilotes, mientras que se hormigonaron 130 columnas y se completaron 40 de los 42 cabezales previstos.
Un paso clave para Santa Fe
El nuevo cruce tendrá un impacto directo sobre la conexión cotidiana entre Santa Fe y Santo Tomé, especialmente para quienes se trasladan diariamente entre ambas localidades por motivos laborales, educativos y comerciales.
La importancia de esta infraestructura quedó expuesta cuando el puente existente debió ser cerrado al tránsito de automóviles y vehículos pesados a fines de marzo de 2024, debido al deterioro que presentaba una parte de su estructura.
Desde entonces, la circulación quedó restringida y solo se habilitó de manera controlada para ambulancias, vehículos de emergencia y transporte público.
Inaugurado el 14 de julio de 1939, el puente original había sido diseñado para soportar el tránsito de unos 2.000 vehículos diarios. Con el crecimiento urbano y la expansión de la movilidad entre ambas ciudades, actualmente la estructura es utilizada por alrededor de 40.000 vehículos por día.
Por eso, cualquier interrupción del cruce tiene consecuencias que exceden el tránsito vehicular. Una suspensión de la circulación o nuevos trabajos de reparación impactan sobre la actividad económica y social de la zona y alteran los desplazamientos habituales de trabajadores, estudiantes y vecinos.
A lo largo de más de ocho décadas, el puente atravesó distintas etapas de transformación de la región y episodios de crecidas extraordinarias del río Salado, incluida la histórica inundación de 2003. Su permanencia durante ese período lo convirtió en una referencia de la conexión entre Santa Fe y Santo Tomé.
Accesos y servicios en ambas ciudades
En paralelo, la superestructura mantiene un ritmo sostenido. Se fabricaron 144 de las 215 vigas proyectadas y 140 ya fueron instaladas. Según el funcionario, ese proceso permitió completar 28 vanos, mientras que las prelosas alcanzaron 27 y los tableros hormigonados suman 23 de los 43 previstos.
El alcance del proyecto excede la construcción del viaducto. En el sector correspondiente a Santa Fe, la calzada norte registra 150 metros de terraplén, 175 metros de suelo tratado con cal y 320 metros de hormigón de base y calzada. En la calzada sur se completaron otros 125 metros de terraplén y comenzó la instalación subterránea de la red de media tensión.
Del lado de Santo Tomé, las tareas comprenden la ejecución del sistema de drenaje pluvial y la adecuación de diferentes redes de servicios. Entre ellas se encuentran las de gas, electricidad, agua, cloacas y fibra óptica.
También comenzaron las obras viales sobre calle Mitre, donde ya se realizaron demoliciones y movimientos de suelo y se avanzó con la preparación de la subrasante.

“Cada frente tiene sus propios desafíos. En Santo Tomé estamos resolviendo interferencias de servicios indispensables antes de pavimentar; en Santa Fe avanzamos con los hormigones y, sobre el puente, la superestructura crece semana tras semana”, resumió Seghezzo.
El ministro de Obras Públicas santafesino, Lisandro Enrico, destacó que las distintas etapas avanzan de manera simultánea. “Tenemos activos todos los frentes de obra: el puente, los accesos en Santa Fe y las intervenciones urbanas en Santo Tomé. Es una obra que no se detiene y que será una de las más emblemáticas de la historia de la provincia”, sostuvo.
Entre los puentes más extensos de la región
Por sus dimensiones, la obra santafesina también adquiere relevancia dentro del mapa de infraestructura vial sudamericano. Su extensión de 1.324 metros supera los 1.294 metros del Puente de la Bioceánica, que conectará Porto Murtinho, en Brasil, con Carmelo Peralta, en Paraguay.
El único puente en construcción de mayor longitud mencionado por la provincia es el Chacao, ubicado en Chile, que tendrá 2.754 metros y presenta un avance cercano al 65%.
La infraestructura santafesina tendrá una calzada vehicular de 8,30 metros, además de un espacio de 1,50 metros para bicicletas y otro de igual ancho destinado a peatones. El Gobierno provincial también la ubica como la obra vial de mayor longitud ejecutada hasta ahora con financiamiento íntegramente santafesino.
El nuevo enlace sobre el Salado integra un programa de infraestructura que contempla otras conexiones estratégicas. Entre ellas figura un puente de 140 metros sobre el río Carcarañá, en la zona de Desvío Giardino, dentro del área metropolitana de Rosario.
En el norte provincial, la cartera de obras incluye distintas estructuras sobre cursos de agua. El puente sobre el Paraná Miní fue inaugurado en diciembre de 2024, mientras que el puente Pindó se encuentra próximo a su habilitación.
También avanzan los trabajos en los puentes Moussy-La Sarita, con una ejecución cercana al 90%, y comenzaron las primeras tareas correspondientes a los puentes Quencho y Careé.






