A más de dos meses de la apertura del registro para acceder al nuevo subsidio, la cantidad de inscriptos sigue muy por debajo de lo previsto. A qué atribuyen la baja desde el Gobierno.

El nuevo régimen de subsidios para la compra de garrafas todavía no logra despegar. Desde que a fines de abril se habilitó la inscripción al Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (RSEF), apenas unas 250.000 personas iniciaron el proceso para acceder al beneficio, según datos de la Secretaría de Energía.

La cifra representa menos del 10% de los tres millones de beneficiarios que el organismo espera incorporar al sistema y también queda lejos de los 3,9 millones de hogares que llegaron a recibir asistencia a través del extinto Programa Hogar, cuyos pagos permanecen interrumpidos desde el año pasado.

La nueva normativa fijó el subsidio para la garrafa de 10 kilos en $9.593. Ese valor se actualizará de manera periódica de acuerdo con la evolución de los costos de producción y fraccionamiento que determine la Secretaría de Energía.

El nuevo esquema fue establecido mediante la Disposición 1/2026, que reglamentó el Decreto 943 de Subsidios Energéticos Focalizados.

A diferencia del programa anterior, todos los beneficiarios deben volver a acreditar su situación socioeconómica para conservar la ayuda estatal. Quienes no completen el reempadronamiento son dados de baja automáticamente.

Nuevo subsidio a las garrafas, a un ritmo menor al esperado

A más de dos meses de iniciada la convocatoria, la mayoría de quienes recibían el subsidio todavía no se incorporó al nuevo registro.

En la Secretaría de Energía explican que la baja cantidad de inscriptos responde, principalmente, a un problema de difusión. “Estamos haciendo notificaciones a usuarios de Mi Argentina”, señalaron desde el organismo al ser consultados por el bajo nivel de adhesión.

Además, reconocieron que el proceso administrativo también presenta demoras: la aprobación de las solicitudes que sí ingresan está demandando alrededor de 30 días.

Para Ricardo Espinosa, integrante de la Cámara de Consumidores y Usuarios de la Argentina (ACUDA), el mecanismo elegido por el Gobierno dificulta el acceso de la población objetivo.

En su opinión, el Estado podría haber utilizado organismos con mayor presencia territorial, como la Anses o el Banco Nación, para facilitar el reempadronamiento o incluso haber migrado automáticamente a los beneficiarios del Programa Hogar utilizando el padrón ya existente.

“Cuando hablamos del usuario de garrafa, estamos hablando de sectores muy vulnerables, prácticamente inhóspitos donde hay mucha gente que no está conectada, no tiene teléfono inteligente, no se entera de las cosas”, sostuvo.

La ayuda cubre menos de un tercio del precio

La nueva normativa fijó el subsidio para la garrafa de 10 kilos en $9.593. Ese valor se actualizará de manera periódica de acuerdo con la evolución de los costos de producción y fraccionamiento que determine la Secretaría de Energía.

Para calcular el monto se toma como referencia el precio mayorista del butano —principal componente del GLP— junto con otros costos operativos de la cadena. Sin embargo, el valor reconocido por el Estado quedó muy por debajo del precio que pagan actualmente los consumidores.

Garrafas de gas, Emergencia energética, Suministro, Secretaría de Energía
A más de dos meses de iniciada la convocatoria, la mayoría de quienes recibían el subsidio para la compra de garrafas todavía no se incorporó al nuevo registro.

En el Gran Buenos Aires, una garrafa de 10 kilos comercializada por YPF Gas ronda los $30.000 en su versión de acero y los $33.000 en el nuevo envase plástico. En consecuencia, el subsidio cubre apenas el 31,9% del valor de mercado.

A esa diferencia se suma un límite en la cantidad de unidades subsidiadas. Entre abril y septiembre cada hogar puede recibir asistencia para adquirir hasta dos garrafas por mes, mientras que entre octubre y marzo el beneficio se reduce a una sola.

Espinosa cuestionó ese esquema al considerar que no refleja el consumo real de las familias que dependen exclusivamente del GLP durante el invierno. “Hay lugares donde tenés que utilizar tres o cuatro garrafas durante el mes. Si está a $35.000, son alrededor de $150.000 mensuales, el reintegro de menos de $20.000 del subsidio no es suficiente”, afirmó.

Un informe de la consultora Economía y Energía, dirigida por Nicolás Arceo, estimó que la implementación del nuevo régimen demandará un costo fiscal cercano a los US$476 millones durante 2026.

Quiénes pueden acceder al beneficio

El subsidio está destinado exclusivamente a hogares que no cuentan con conexión a la red de gas natural. Además, el grupo familiar debe acreditar ingresos iguales o inferiores a tres Canastas Básicas Totales y no poseer automóviles con menos de tres años de antigüedad, tres o más inmuebles, aeronaves ni embarcaciones de lujo.

Otra de las novedades del sistema es que la compra de la garrafa debe realizarse obligatoriamente mediante las billeteras virtuales BNA+ o MODO, incluyendo las entidades bancarias adheridas a esa plataforma. El reintegro se acredita de forma automática al momento de la operación, sin necesidad de realizar un trámite posterior.

La inscripción permanece abierta y se realiza de manera online a través del sitio oficial de Subsidios Energéticos, donde los usuarios deben completar el formulario y acreditar el cumplimiento de los requisitos establecidos por la normativa vigente.

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