Un equipo del CONICET lleva adelante un relevamiento geológico para determinar el potencial en minerales estratégicos. Buscan identificar concentraciones aprovechables y aportar información para el desarrollo de futuras políticas mineras en la provincia.
La provincia de Buenos Aires comenzó a profundizar la exploración de sus recursos minerales estratégicos a través de un proyecto del CONICET que analiza la presencia de tierras raras en antiguas líneas de costa.
La iniciativa busca determinar si las paleocostas bonaerenses contienen concentraciones suficientes de estos elementos para justificar, en el futuro, su aprovechamiento económico.
El trabajo está encabezado por Ernesto Schwarz, investigador y director del Centro de Investigaciones Geológicas (CIG), y apunta a convertir los resultados de la investigación en una herramienta para la gestión pública.
Las primeras tareas de campo se realizan en Carmen de Patagones, una zona donde existen antecedentes de acumulaciones de este tipo. Con respaldo del municipio, los investigadores pueden ingresar a terrenos privados destinados a la actividad ganadera para realizar excavaciones y obtener muestras.
Para ello, uno de los objetivos es desarrollar mapas interactivos que permitan identificar las zonas con mayor potencial y mejorar el conocimiento disponible sobre estos recursos.
Las tierras raras forman parte del grupo de minerales considerados críticos para las próximas décadas, junto con otros recursos como el litio, el cobre y el cobalto. Su importancia está relacionada con la fabricación de tecnologías vinculadas con la transición energética, entre ellas motores para vehículos eléctricos y componentes utilizados en aerogeneradores.
La relevancia del relevamiento también está determinada por las perspectivas de crecimiento de la demanda internacional. Actualmente, el consumo mundial supera las 200.000 toneladas anuales y las proyecciones anticipan una expansión significativa durante los próximos años.
Al mismo tiempo, la producción y el procesamiento se encuentran concentrados en un número reducido de países, una situación que convierte a estos minerales en activos de creciente importancia geopolítica.
El desafío: encontrar concentraciones económicamente viables
Dentro del conjunto de elementos que estudian los investigadores aparece el neodimio, un lantánido utilizado en la fabricación de imanes permanentes de alta potencia.
Estos componentes permiten mejorar el rendimiento de distintos motores y equipos, con aplicaciones relevantes en industrias vinculadas con la movilidad eléctrica y las energías renovables.
Para el equipo científico, sin embargo, no alcanza con detectar la presencia de tierras raras. El objetivo central consiste en localizar acumulaciones con una concentración suficientemente elevada como para que una eventual extracción pueda resultar viable desde el punto de vista económico y, al mismo tiempo, compatible con criterios de protección ambiental.
La iniciativa cuenta con financiamiento del Fondo de Innovación Tecnológica de Buenos Aires (FITBA) y es desarrollada por el equipo de Sedimentología para Exploración y Desarrollo del CIG.
Los especialistas buscan identificar ambientes sedimentarios donde, debido a procesos geológicos ocurridos durante miles de años, determinados minerales pesados pudieron concentrarse.
Por qué investigan antiguas líneas de costa
El estudio no se desarrolla sobre las playas actuales. La búsqueda se concentra en las paleocostas, es decir, antiguas líneas litorales que se formaron entre 8.000 y 100.000 años atrás y que actualmente permanecen enterradas bajo la superficie.
Estos ambientes geológicos pueden conservar minerales de elevada densidad que fueron transportados y acumulados por la acción de las corrientes marinas durante períodos geológicos anteriores.
En algunos sectores, la presencia de arenas negras puede funcionar como una señal visible de la existencia de minerales pesados tanto en superficie como en capas subterráneas.

Las primeras tareas de campo se realizan en Carmen de Patagones, una zona donde existen antecedentes de acumulaciones de este tipo. Con respaldo del municipio, los investigadores pueden ingresar a terrenos privados destinados a la actividad ganadera para realizar excavaciones y obtener muestras.
Luego, el material recolectado es sometido a estudios químicos, geoquímicos y mineralógicos en laboratorio. Los análisis permitirán establecer qué elementos están presentes y en qué proporciones, un paso indispensable para evaluar el verdadero potencial de las áreas estudiadas.
Un mapa bonaerense de tierras raras
El alcance del proyecto es significativo debido a la extensión del litoral bonaerense. La provincia cuenta con unos 800 kilómetros de costa, desde San Clemente del Tuyú hasta la desembocadura del Río Negro, por lo que la investigación podría aportar información relevante sobre una superficie mucho mayor que la zona actualmente analizada.
Argentina ya cuenta con manifestaciones y depósitos de tierras raras identificados en Salta, Jujuy, San Juan, San Luis, Córdoba y Buenos Aires, además de registros en la plataforma continental. El SEGEMAR estima recursos superiores a las 190.000 toneladas y un potencial que podría superar los 3,3 millones de toneladas.
Sin embargo, el principal desafío continúa siendo demostrar la viabilidad económica de esos recursos. Las concentraciones pueden ser bajas y la separación de los distintos elementos requiere procesos complejos y costosos.
Entre los proyectos identificados en el país se destaca Rodeo de los Molles, en San Luis, donde se detectó una concentración de 2,1% de óxidos de tierras raras en un área aproximada de 2 kilómetros por 0,6 kilómetros, con una presencia importante de cerio. También aparece el Distrito Rangel, en Salta, con registros de 0,5% de óxidos.
Otros indicios fueron detectados en Jasimampa, en el sur de Santiago del Estero, donde también existe presencia de niobio; en Córdoba; en La Carolina, San Luis; y en las arcillas de la zona de Barker-Villa Cacique, en Buenos Aires. En territorio bonaerense también se identificaron concentraciones de cerio, samario y neodimio.






