La decisión de la naviera Mediterranean Shipping Company (MSC) de retirar el servicio Montevideo–Estados Unidos reavivó las alarmas sobre los problemas estructurales que enfrenta el Puerto de Montevideo y su pérdida de competitividad. Un nuevo paro paraliza la actividad.
La medida, comunicada a Terminal Cuenca del Plata (TCP) y a las autoridades portuarias, se suma a una serie de señales negativas que impactan directamente en el rol estratégico del principal puerto uruguayo.
El servicio afectado conectaba semanalmente Montevideo con la costa atlántica de Estados Unidos. Según se informó, la operativa será redirigida hacia puertos brasileños: las importaciones recalarán en Río de Janeiro y las exportaciones se concentrarán en Santos. La línea había generado 14.764 movimientos en 2025 y se ubicaba como la octava en volumen dentro de TCP, lo que refleja su importancia operativa.
Aunque la empresa presentó la medida como temporaria, la explicación vuelve a poner en el centro del debate un problema recurrente: los altos costos de operación en Montevideo frente a alternativas regionales más competitivas.
El retiro de esta línea se inscribe en una tendencia que ya se viene consolidando. En el último año, MSC había desviado parte de su operativa hacia puertos brasileños como Navegantes y trasladado cargas en tránsito —especialmente de Paraguay— hacia Buenos Aires, donde dispone de infraestructura propia.
Los datos oficiales de la Administración Nacional de Puertos (ANP) reflejan con claridad el deterioro. En 2024, Montevideo movilizó 634.506 contenedores, mientras que en 2025 el volumen cayó a 479.392, una baja del 24,5%. El impacto fue aún mayor en TCP, la terminal especializada en contenedores, donde la actividad descendió casi 29%, pasando de 466.795 a 331.437 unidades.
Cada servicio que deja de escalar implica menos opciones logísticas para exportadores e importadores, mayores costos de transporte y una posición más débil frente a la competencia regional.
El retroceso más significativo se registra en el segmento de trasbordos, clave para la estrategia de posicionar a Montevideo como hub logístico regional. Los contenedores en régimen de trasbordo pasaron de 355.412 en 2024 a 182.915 en 2025, lo que implica una caída cercana al 49%. Este dato evidencia una pérdida significativa de carga regional, particularmente proveniente de Paraguay y del sur de Brasil.
En el primer cuatrimestre de 2026 se observa una leve mejora respecto a 2025, con 166.625 contenedores movilizados entre enero y abril, frente a los 154.163 del mismo período del año anterior. Sin embargo, el volumen continúa aproximadamente un 24% por debajo de los niveles de 2024, lo que confirma que la recuperación es todavía insuficiente.

En TCP, la situación es similar: el movimiento de contenedores se mantuvo prácticamente estable frente a 2025, pero continúa alrededor de un 30% por debajo de los registros de 2024.
Costos, competencia y cambio de rutas
Las navieras, entre ellas MSC, han señalado reiteradamente los costos operativos como uno de los factores determinantes en sus decisiones logísticas. En la práctica, las compañías evalúan la eficiencia integral: tarifas portuarias, tiempos de operación, conectividad, infraestructura y la posibilidad de operar en terminales propias.
En ese contexto, los puertos brasileños y Buenos Aires aparecen como alternativas más competitivas. La región muestra una reconfiguración de rutas donde los operadores priorizan escalas que maximicen eficiencia y reduzcan costos, aun cuando eso implique prescindir de escalas históricas como Montevideo.
A nivel global, esta lógica responde a tendencias consolidada en el transporte marítimo, donde las grandes navieras optimizan sus redes concentrando operaciones en hubs de mayor escala y menor costo operativo, especialmente en corredores clave que manejan grandes volúmenes de carga.
Nuevo paro frena las operaciones
El escenario también está atravesado por cuestiones empresariales y laborales. TCP, concesionada a la firma belga Katoen Natie con participación minoritaria del Estado, avanza en un proyecto de ampliación de infraestructura que apunta a mejorar la capacidad operativa.
Sin embargo, en paralelo se desarrollan negociaciones laborales para un nuevo convenio colectivo, lo que agrega incertidumbre sobre la estabilidad operativa y los costos futuros.
En ese marco, la terminal anunció que hoy lunes 22 de junio no brindará atención a los transportistas y exportadores e importadores debido a una nueva medida de fuerza, cuya fecha de finalización no fue aún determinada.
«La interrupción de actividades se mantendrá vigente hasta que el sindicato comunique formalmente el levantamiento de las medidas adoptadas», comunicó TCP en sus redes sociales.

El impacto de las salidas de las navieras va más allá de una línea específica. Cada servicio que deja de escalar implica menos opciones logísticas para exportadores e importadores, mayores costos de transporte y una posición más débil frente a la competencia regional.
El movimiento de MSC vuelve a encender una advertencia que ya venían planteando operadores y especialistas del sector. La competencia entre puertos no se define por discurso ni ubicación geográfica, sino por costos, infraestructura, conectividad y previsibilidad.
En ese contexto, vuelve a surgir una paradoja: mientras Montevideo amplía sus terminales para recibir más contenedores, su movimiento de líneas y carga no para de caer.







