La incorporación de la estatal destraba una de las mayores inversiones de infraestructura previstas para el sector energético. El proyecto apunta a transformar parte del gas neuquino en productos con destino a los mercados internacionales.

El directorio de YPF aprobó su ingreso al proyecto impulsado por TGS para procesar el gas de Vaca Muerta y obtener derivados como propano, butano y gasolina natural destinados al mercado interno y a la exportación.

La iniciativa contempla una inversión estimada en US$3.000 millones y prevé la construcción de nuevas instalaciones en Neuquén y Bahía Blanca.

La confirmación de YPF también acelera los tiempos para la presentación formal del proyecto al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), instrumento considerado clave para garantizar la viabilidad económica del emprendimiento.

“Un gas natural estándar tiene un 10% normalmente de componente licuable. El de Vaca Muerta tiene entre el 25% y el 30% y esta riqueza calórica exige un tratamiento segregado desde la boca de pozo para maximizar la eficiencia en la recuperación de polímeros y combustibles líquidos”, explicó Oscar Sardi, CEO de TGS.

El entendimiento había sido anticipado semanas atrás por el presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, y por el CEO de TGS, Oscar Sardi, durante la inauguración de las obras de ampliación de Compañía Mega en Bahía Blanca.

Sin embargo, la participación de la petrolera no implicará un ingreso accionario al negocio. Su rol será el de productor y proveedor de gas para alimentar las futuras instalaciones.

“El directorio de YPF aprobó ingresar al proyecto, así que la semana que viene vamos a firmar con TGS la construcción de otra Mega en Bahía Blanca, una gran noticia para la ciudad y para el país. Somos los primeros que vamos a firmar, pero atrás vienen otros”, anunció Marín.

Infraestructura que acompaña el crecimiento de Vaca Muerta

La iniciativa de TGS contempla la construcción de una nueva planta de procesamiento en Neuquén, desde donde se separarán los componentes líquidos presentes en el gas natural antes de enviarlos hacia Bahía Blanca para su posterior fraccionamiento.

La obra se convertirá en la primera instalación de gran escala de este tipo construida en el país en un cuarto de siglo, complementando la capacidad existente en los complejos de Cerri y Compañía Mega.

Según el esquema acordado, YPF garantizará el suministro de gas durante 15 años, cubriendo aproximadamente la mitad de la capacidad de procesamiento prevista. Paralelamente, TGS mantiene negociaciones con Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía para sumar nuevos contratos de abastecimiento que permitan completar el volumen requerido.

Un negocio orientado a la exportación

A diferencia de otros reservorios, el gas de Vaca Muerta posee una proporción significativamente superior de componentes licuables, lo que permite obtener productos de alto valor comercial una vez procesado.

“Un gas natural estándar tiene un 10% normalmente de componente licuable. El de Vaca Muerta tiene entre el 25 y el 30% y esta riqueza calórica exige un tratamiento segregado desde la boca de pozo para maximizar la eficiencia en la recuperación de polímeros y combustibles líquidos”, explicó Sardi.

La iniciativa permitirá producir propano, butano y gasolina natural, tres derivados cuya demanda local ya se encuentra cubierta y que cuentan con amplias posibilidades de colocación en los mercados externos.

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TGS mantiene negociaciones con Pluspetrol, Chevron y Pampa Energía para sumar nuevos contratos de abastecimiento que permitan completar el volumen requerido.

De acuerdo con las estimaciones de la compañía, las exportaciones derivadas de esta operación podrían generar ingresos cercanos a los US$1.300 millones por año una vez alcanzado el régimen pleno de producción.

Dos etapas y una nueva conexión hasta Bahía Blanca

La estructura societaria prevista contempla la creación de dos vehículos independientes dentro del esquema del RIGI. Uno estará vinculado al procesamiento inicial en Neuquén y otro concentrará las actividades de transporte, almacenamiento, fraccionamiento y comercialización en Bahía Blanca.

“El proyecto es 100% TGS en el cual YPF ingresa como un productor de gas, y lo que va a hacer es contratarle a TGS el transporte de gas para poder llegar a Tratayén. Allí, la sociedad anónima conformada para el primer VPU va a cobrar una tarifa para procesamiento y posteriormente el productor obtiene un líquido”, detalló Sardi.

Una vez extraídos los líquidos, el metano y el etano remanentes volverán a incorporarse al sistema de transporte para abastecer el mercado interno.

La segunda fase contempla la construcción de un nuevo poliducto de aproximadamente 600 kilómetros hasta Bahía Blanca. Allí se levantará una planta de fraccionamiento greenfield junto con instalaciones de almacenamiento y despacho en Puerto Galván, desde donde se canalizarán los embarques destinados a exportación.

Según las proyecciones de TGS, la infraestructura demandará alrededor de 45 meses para alcanzar su operación comercial plena.

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